Han sido un par de semanas intensas. Ninja Gaiden II llegó
vía Play-asia cinco días antes que, por fin, Old Snake aterrizara en nuestro
país. Como buen consumidor de videojuegos, ni uno ni otro podían o pueden esperar en la estantería de la
tienda, haciendo cola como buenos chicos, a que llegue su turno para ser usado.
Y con los dos juegos metidos en sus respectivas consolas, hasta dentro de mucho
no tienen porque pasar de la bandeja a la caja. Y mis manos... mis manos no
deberían tocar otros controles que no fueran el DualShock 3 y el mando de 360
también. Pero apareció en liza un tercer juego, y no es Smash Bros –lo compro
hoy- que durante muchas, muchísimas
horas ha robado tiempo a las dos bestias pardas: Everybody’s Golf 2.