Han sido un par de semanas intensas. Ninja Gaiden II llegó
vía Play-asia cinco días antes que, por fin, Old Snake aterrizara en nuestro
país. Como buen consumidor de videojuegos, ni uno ni otro podían o pueden esperar en la estantería de la
tienda, haciendo cola como buenos chicos, a que llegue su turno para ser usado.
Y con los dos juegos metidos en sus respectivas consolas, hasta dentro de mucho
no tienen porque pasar de la bandeja a la caja. Y mis manos... mis manos no
deberían tocar otros controles que no fueran el DualShock 3 y el mando de 360
también. Pero apareció en liza un tercer juego, y no es Smash Bros –lo compro
hoy- que durante muchas, muchísimas
horas ha robado tiempo a las dos bestias pardas: Everybody’s Golf 2.
A través del encargo de analizar la segunda entrega de este juego
para la PSP, eché una de horas a la portátil de Sony como no había hecho desde
Silent Hill Origins, y de eso hace muchos meses –no, todavía no tengo GOW por
una razón: quiero terminar primero las dos primeras entregas. Everybody’s Golf 2
llega para llenar un poco el vacío que los usuarios de PSP podemos empezar a
sentir y que se inicio con la llegada de Kratos. Parece como si el dios de la
guerra haya puesto el punto y final al catálogo de PSP. La lista de grandes
obras maestras y grandes franquícias acababa allí (teniendo en cuenta que
Crisis Core llega muy tarde). Y las desarrolladoras tampoco parecen verlo de
manera muy distinta, aunque ahora se intente cambiar el rumbo. Y entonces llega
SCE con su juego de golf e invade el tiempo de juego sin contemplaciones.
Su jugabilidad directa, muy fácil para familiarizarte con él
y todo un reto intentar dominar al máximo el golpeo y control de la pelota, dan
pie a retar al jugador una y otra vez. No han sido pocas las veces en estos
días que, cuando llevaba más de una hora haciendo hoyos, disfrazando los
personajes, cabreándome por un golpe espectacular que no entraba por
milímetros, decía un hoyo más y me pongo con MGS (o con NGII). Ese hoyo más se
convertía en torneos enteros para vencer a una simpática vieja, conseguir un
palo con forma de martillo o, simplemente, buscar un chip-in antológico.
Seguramente, sin EG2 por medio, ya habría terminado Ninja
Gaiden II y me quedaría un suspiro de MGS4. Y ahora, esto es como los exámenes.
Se me juntan con la ‘obligaciónd e estudiar’ Smash Bros Brawl. Bendita
generación.