Iniciaré este blog presentándome y diciendo de donde proviene mi
interés con los videojuegos. De esta manera, el primer post servirá
para marcar de que pie cojea este blog y el que lo escribe. Y no me
refiero a cojear en un sentido malo del término, sino como una previa
para saber desde que prisma miro el mundillo y cual es el filtro que
hay detrás de mi mirada. Así, antes de que se pueda tachar de algo por
alguna opinión, siempre puedo decir que hablo siguiendo el camino que
tengo marcado por mi experiencia y modo de ver las cosas.
Antes de nada, decir que soy de Mataró (Barcelona), tengo 23 años y acabé en junio la carrera de periodismo. Estoy actualmente en plantilla en una revista comarcal que tiene a su vez su diario digital donde los periodistas de la empresa hacemos nuestro trabajo más importante: el día a día con el ritmo de trabajo típico de la información diaria. Aparte, soy corresponsal en Catalunya de El Pais, colaboro con la sección de Fútbol Català del diario Sport, y poco a poco voy haciendo mis pinitos dentro de Meristation :) mientras quiero matricularme y acabar algún día -cuando tenga más fuerza de voluntad- algo que complemente mi aprendizaje en la UOC, Universidad a distancia. Y ya sobre videojuegos...
Empecé a los cinco añitos a jugar con videojuegos. Mi primera
consola fue NES con Mario Bros, juego que tenía enganchados a mis
padres y a mí hasta altas horas de la noche. Sin duda, no se puede
empezar con mejor juego en este mundillo. Apartir de allí, me aficioné
ya a Zelda gracias a sus dos entregas (siempre tengo un pequeño sitio
en mi corazón para el criticado Adventure of Link, el que me ayudaba a
aprender inglés con pocos años y un diccionario en mano) y disfrutaba
con muchísimos juegos que seguramente iré recordando a lo largo de este
blog. Paralelamente a NES, tuve siempre a mano Master System, consola
de mi primo que nos intercambiábamos cada X tiempo. Castle of Ilusion y
Alex Kidd son los juegos que me marcaron en esa consola.
En la siguiente generación, Gameboy y Snes entraron en casa. De la
segunda pude jugar a muchísimos juegos, y me atrevería a decir que no
me perdí ninguno de los juegazos. En casa mi padre (separado de mi
madre por lo tanto) tenía una MegaDrive con el Mega CD. Los Sonic y los
grandes beat'em up de esa consola fueron mis juegos favoritos.
Tercera Generación que jugaba, y tercera Nintendo que entraba en casa
(de sobremesa). Nintendo 64, mi consola favorita seguramente por la
edad en la que la jugué y por el impacto de los juegos que tuve para
ella. El salto respecto snes fue tan brutal que me marcó para siempre.
No hace falta, de momento, que mencione los juegos que hicieron mella
en mí. Poco después compré Psone cuando salió su versión más pequeña,
de la cual disfruté de pocos juegos pero muy grandes todos. Con el
tiempo fui jugando a más juegos 'fuera de época', pero lo hice. Saturn
fue la consola que nunca probé en profundidad.
Luego desaparecí del mapa consolero (edad difícil y de tener la
cabeza en otros sitios) hasta que compré Gamecube con Smash Bros y
Virtua Striker. Luego cayó PS2 y más tarde, Xbox. En total, más de 50
juegos comprados en el cubo, y superando la veintena en las otras dos
(sin tener en cuenta otros tantos que jugué gracias a mis amigos, todos
con una PS2). Aquí cometí el error de mi vida vendiendo el 90% de mi
colección de GC, cosa que no volveré a hacer.
Y en la actual generación, empecé con Xbox 360 (para mí gusto la
mejor en esta generación por calidad de juegos y los servicios), luego
cayó Wii el dia de su salida y hace 8 meses, PS3 de 60 gigas. Las tres,
grandes consolas que poco a poco voy exprimiendo al máximo de mis
posibilidades. Para acabar, en el mundo portátil tengo las dos que hay
en el mercado, de las cuales destacaría en DS algunos de los grandes
juegos que se han hecho para ella y, en PSP, la grandeza de la máquina
en si, por la calidad de sus juegazos y las posibilidades de emulación,
música, vídeo, etc.
Con esto, y más de 15 años metido a fondo en los videojuegos, me doy por presentado.
P.D: Sólo aclarar que la imagen de mi blog se debe a la portada del
increíble Flashback, uno de los mejores juegos que he podido probar
nunca y que sirve como motivo de los movimientos que quiero hacer
hablando del presente, el futuro y también el pasado.