Para ver este video es necesario tener JavaScript activado y el plugin
Flash instalado en el navegador.
Old Snake
baja del helicóptero. Y se hace daño. Lo cierto es que todo está como antes,
menos él. Antes, Kojima había deleitado el juego con el inicio de MGS en PSX.
Para hacer honores al sueño de Old Snake, acaba el sueño entrando por la
trampilla de ventilación. Como debe ser. Ya de retorno a la realidad, La
máscara facial permite rememorar el clásico de la primera consola de Sony con
una cara pixelada recordando a Solid Snake. No vale la pena, mejor la máscara
de Young Snake y así, de paso, se hace la boca agua imaginando un remake de
esta generación. Aunque sería excesivo teniendo en cuenta el reciente Twin
Snakes de Gamecube. La entrada vuelve a ser el Helipuerto. Aunque hay un
detalle interesante. La canción con la que se cerraba MGS abre el retorno a
Shadow Moses (The Best is Yet to Come, el enlace del principio). Esta vez,
además, la puerta está abierta. Y qué. Los verdaderos jugones entran por
la trampilla. Como en su día. Y se escuchan voces. El diálogo es muy familiar.
Es el diálogo original. Old Snake recuerda. Y yo, también.
Todo es
familiar, pero sin enemigos. La de sangre que sudamos para conseguir abrir una
puerta que ahora se hace muy fácilmente. Normal, todo está de vuelta ya.
Incluso el protagonista. Y se llega al laboratorio. Allí Otacon se meo encima.
allí hubo uno de los mejores enfrentamientos del juego. Gray Fox si no me
equivoco. Ahora se unen lazos. Allí Naomi empezó a odiar. ¿O tal vez me
confundo? da igual. Mi mente está como la de Snake, vieja. Donde estaba el
tanque de Raven, queda ahora los insípidos Gekkos. Más peligrosos tal vez, pero
no a la altura del que fue el enemigo de Snake. Old sigue recordando, y yo
también gracias a los comentarios. Por un momento, me pregunto si lo que se
dice es real o no. Hasta llegar a campo abierto. Otro de los geniales
personajes de Kojima, Sniper wolf, ya no está. Murió allí. Donde Crying Wolf
acecha. El combate es más duro que el duelo de francotiradores, pero menos
especial. Ligada a los lobos, la chica abatida acaba donde acabo Sniper.
Y del
paseo, poco más. No ha sido necesario ningún ataque CQC a escondidas. Ni
saltarse demasiadas alarmas. Lo que fue un juego entero, ahora solo es un baúl
de recuerdos con máquinas más poderosas como enemigas. Pero hace su función.
Marcar la diferencia de este juego, MGS4, del resto. Las sensaciones no se
pueden explicar. Cada rincón merece ser visto una y otra vez. Intentando
recordar quienes vigilaban desde ahí, donde nos escondíamos. Para cerrar el
acto, una lucha con un personaje como los de antes: Vamp. Alguien con carisma.
Alguien alejado de una simple máquina humana. Para cerrar el círculo, Rex
disponible en una batalla épica contra Ray. Un duelo de mechas como Kojima
sabe. Después solo queda el último paso. Acabar con Liquid. Antes, el broche de
oro. Y es que si Raiden, y Naomi, debían morir en algún sitio, ese era Shadow
Moses. Old Snake también podría haber muerto allí. Pero todavía no le toca.
P.D.: deberían prohibir que alguien montara la que ha montado el tío del vídeo en los primeros compases del acto.
1 Comentario:
La misión 4 sólo es el principio
2 de Julio de 2008 • 12:48 — RikkuInTheMiddleUna vez dentro del Outer Haven, Kojima vuelve a tocar la fibra nostálgica con la escena de Screaming Mantis, Meryl, y finalmente la soberbia aparición del fantasma de Psycho Mantis ("Pon tu mando en un sitio plano" "¿No tiene vibración?", entre otras idas de olla como lo del cambio de disco y la memory card).
Desde luego, Kojima sabe como ganarse a los fans.