Despiertas y otra vez
quiero hacer la revolución en tu cama y declarar la guerra a tu ropa y volver a
tropezarme con tu falda enrollada entre el naufragio que muere en el suelo y tu
habitación debe de odiarme pues últimamente nuestro sudor esta matando el olor
a pino Ambipur y me lanza trampas para que me vaya pero por ahora no puedo
hacer eso y corro raudo a tu interior porque volver a estar dentro de ti sabe a
salvación y volver a estar dentro de ti y ya van unas cuantas veces en las
últimas horas y tu cuerpo por dentro parece una fortaleza y ojalá pudiera
quedarme más tiempo algún día mientras arrecia la tormenta pero en este mundo
por lo visto no es posible así que salgo y me entretengo escalando la parte
superior de tu cuerpo mientras finjo que resbalo accidentalmente una y otra vez
hasta que me encaramo sobre tu pezón y agarro los cabellos rubios daneses
escandinavos que cuelgan y me abro paso entre tu pelo y creo que se te van a
caer las pecas nórdicas y ya me apresuro a procurar que se queden pegadas en
tus mejillas con los labios y me empleo en eso un buen rato y el diablo se debe
de llevar el alma al salir porque he subido a tu ojo izquierdo y por lo visto
debe hacerte gracia porque me golpeas con las piernas desnudas y entonces ahora
sí te acaricio con las dos manos repetidas veces y cuando realmente podemos
decir que nos volvemos a encontrar las narices después de tanto tiempo y creo
que es ahí cuando volvemos a besarnos después de muchas horas y el sabor ha
cambiado tras tanto tiempo encerrado como el vino y ahora sabe a despertar y a
legañas y puede que yo tenga parte de culpa en eso al haberte chupado antes el
ojo pero tu lengua tampoco es que se quede quieta y se venga y está algo más
áspera que la vez anterior después de haber dormido y no para de moverse como
una serpiente y ahora creo que es verdad que tienes raíces del norte y que en
otra vida fuiste vikinga y por eso tu piel es tan blanca que te deslizas
desnuda por todos los rincones de la habitación y puedes pegarte al techo y
reptar por los cuadros mientras sin darme cuenta me empalmo de nuevo
ligeramente y por casualidad y no sólo por ti sino porque suena el disco de
Christina Rosenvinge y debo confesarte que todo este tiempo he fingido contigo y
te he puesto su cara y su cuerpo y su voz y su piel y lo demás obviamente me lo
he imaginado y no miento si te digo que no sé nada de ti y ya no creo que sea
necesario saberlo porque debes de ser tan insulsa que con Christina no puedo y
contigo sí.
2 Comentarios:
buen intento
18 de Diciembre de 2008 • 16:38 — momoneTurbio
25 de Diciembre de 2008 • 20:17 — Phantom_Ganon