11 de Octubre de 2008
Jul
9

El bondadoso Joseph Merrick, la triste historia del hombre elefante.

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El siguiente texto está redactado por mí en base a mis indagaciones sobre el caso del hombre elefante, y tras haber visto la maravillosa película de David Lynch. 

Joseph Merrick (1862-1890)

Merrick estuvo afectado desde muy niño por los tumores, que crecían más y más. Los niños del colegio lo trataban como a un fenómeno, la única que le mostró cariño verdadero durante gran parte de su vida fue su madre. Gracias a ella Joseph heredó su bondad infinita sin restos de rencor a pesar de ser la persona más infortunada sobre la Tierra. Ella murió cuando Joseph tenía sólo 11 años, lo que él mismo recuerda como la mayor desgracia de su vida, más aún que su enfermedad.

Su madrastra y hermanastros lo humillaban y le exigían que aportase a la economía familiar, pero Joseph tenía serias dificultades para trabajar, ya fuera por su poca habilidad con la mano derecha, que ya presentaba serias deficiencias, o simplemente por su monstruosa apariencia. El tumor similar a una trompa crecía y pronto le impediría comer o expresarse de forma inteligible. Terminó yéndose a la Leicester Union Workhouse al ver que no encontraría trabajo de forma normal. Tras malas experiencias, acabaron quitándole quirúrgicamente la trompa, lo cual le ayudó notablemente.

El tamaño y peso de su masa encefálica le causaba dificultades. No podía dormir tumbado ya que se quebraría literalmente el cuello, así que siempre tenía que dormir sentado, con la espalda contra la pared, apoyando la cabeza en los brazos y los brazos sobre las rodillas. Se resignó a trabajar como espectáculo de feria, y no tardó en encontrar feriantes interesados en exhibirle. Pese a lo que se muestra en la película de David Lynch, Merrick siempre habló del buen trato que recibió por parte de los diferentes feriantes con los que deambuló por Inglaterra.

Al llegar a Londres, el afamado cirujano Frederick Treves se interesó por él, habiendo oído rumores de su deformidad. En cuanto lo vió se sintió profundamente emocionado e interesado por el caso tan especial de Merrick, así que lo invitó a su consulta para inspeccionarlo. En un intento por hallar la raíz de la enfermedad lo expuso desnudo ante sus colegas de medicina, sin buscar en ningún momento la humillación de Merrick, sino una utópica cura que resultó imposible. Treves le dio una habitación en el London Hospital en el que trabajaba, pero el hospital no podía permitirse la manutención y Merrick tuvo de nuevo que volver a exhibirse. Al principio no hablaba con Treves por miedo y timidez, pero una vez que empezó demostró su alta inteligencia, conocimientos y sensibilidad. Toda una sorpresa bajo esa terrible apariencia.

Merrick se marchó al continente europeo con un feriante italiano, que acabó abandonándolo y llevándose el dinero que había ganado gracias a él. Nuestro querido hombre elefante vagabundeó buscando medios para volver a Inglaterra. Finalmente lo hizo en barco, oculto a petición del capitán para no asustar al resto de la tripulación. En la estación de Londres tuvo lugar una persecución por parte de la muchedumbre que reflejó bien la adaptación cinematográfica. Acabó con Merrick acorralado y desorientado en los baños de la estación, rodeado por un montón de curiosos. Cuando llegó la policía no entendieron gran cosa de lo que les decía, pero por fortuna les enseñó la tarjeta del doctor Treves, que había guardado celosamente por los dos años que estuvo en Europa. Gracias a eso lo llevaron de nuevo al hospital de Londres, reencontrándolo con el único hombre que podía ayudarle, con su único amigo.

Treves trató de nuevo instalarle en el Hospital de forma permanente, pero sus superiores no se lo permitieron. El doctor puso entonces un anuncio en la prensa solicitando ayuda económica para el hombre elefante, y las clases altas no tardaron en ofrecérsela. Pudo habilitarse una habitación para él, y pronto comenzó a recibir visitas de personalidades tales como la Princesa de Gales y el Duque de Cambridge. Merrick era una celebridad. Su cultura y educación asombraban a todo aquel que se entrevistaba con él. Su bondad no conocía límites y a pesar del infierno que vivía, no guardaba ningún rencor hacia nadie. Le apasionaban las novelas románticas y el teatro. Con mucha paciencia construyó una preciosa maqueta de cartón de una catedral, a pesar de las limitaciones de sus torpes manos. Estas conmovedoras escenas de la película son de lo mejor de la misma, incluyendo el momento real en el que Merrick se echa a llorar ante tanta amabilidad como ofrecerle una taza de té.

Merrick apareció muerto una mañana, tras haber dormido tumbado. El peso de su cabeza fue su perdición. Hay quien dice que lo hizo de forma deliberada, pero se hallaba en la etapa más feliz de su vida, siendo querido y cuidado por mucha gente.

Hay muchos datos de interés. Os recomiendo leer el artículo de la Wiki y por supuesto ver la maravillosa película de Lynch para aprender una lección de bondad y autosuperación aun con tales impedimientos. Y el mejor ejemplo de que lo esencial es invisible a los ojos. El único poema escrito por Joseph del que se tiene constancia, toda una oda llena de ternura e inocencia:

Es cierto que mi forma es muy extraña,

pero culparme por ello es culpar a Dios;

si yo pudiese crearme a mí mismo de nuevo

me haría de modo que te gustase a ti.


Si yo pudiese alcanzar de polo a polo

o abarcar el océano con mis brazos,

pediría que se me midiese por mi alma,

porque la verdadera medida del hombre es su mente.



A la memoria de Joseph Merrick

Sangtrait_87

5
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4 Comentarios:

Muy buena entrada

La historia de este hombre es realmente trágica, pero aún así él nunca desfalleció y siempre se mostró como el ser de alma pura que era, a pesar del rechazo de la sociedad. Por desgracia, en la actualidad no hemos cambiado tanto, y Merrick seguiría sin encajar.

noda

se me pone la carne de gallina...

No había tenido la

No había tenido la oportunidad de leer esta entrada, y solo puedo decir que es emocionante.

Si todos fueramos la mitad de bondadoso y buena persona que este hombre, otro gallo cantaria. Una tristisima historia, sin duda alguna.

5 estrellas. 

El hombre elefante

Excelente cobertura de la trágica historia de éste hombre que ha pesar de las adversidades del destino supo darnos una lección de bondad y dignidad.