EL TOQUE DE LA HONRA
Jugaban.
Valga
por Dios que ya advierte el hecho de que jugaban. A los libros. Los ve
rondándose en la vieja librería, uno frente al otro. En mitad yacían
torres de libros, y en la cima, uno abierto. Jugaban a preguntas y
respuestas. Eso es lo que ve a través de la ventana. Y cuando uno
ganaba, mandaba al otro de viaje. Así de fácil, lo señalaba con el
dedo, después apuntaba al libro y decía “Tú, aquí”. Y el otro, él lo
ve, desaparecía. Y por lo visto aun anda en el libro, vagando, o
atrapado, o ni se sabe.
Vaho deja en la ventana. Desde el
interior, vieron su cara de espía vislumbrando su juego. Se dieron
cuenta de que estaba pasando frío, pues no sólo vivía en una
temperatura diferente (allí siempre era Diciembre), si no también en un
tiempo diferente. Y él los ve desde su presente, a través del vaho. El
invierno es vaho en el cristal, nieve rodeando los pórticos, y
chimeneas. Y entra en la librería, buscando todo eso. Y una vez allí,
su tiempo cambió. Y cuando se juntó con aquellos dos hombres, todo era
pasado. Jugó con ellos. Jugaron juntos. Jugaron contra él. Y él tuvo
que jugar. Y no jugar a perder o ganar. Jugar a apostar. Y apostó. Con
honra y valor.
…