8 de Septiembre de 2008
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El Violín Roto - Introducción

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Bueno...muchos querréis saber qué es lo que puedo ofreceros, y hasta donde llegan mis habilidades narrativas. También sé que muchos querréis empezar a criticarme desde ya.
Para todos vosotros dejo a vuestra disposición esta pequeña introducción. Es un relato corto, que surgió como idea para la historia personal de mi personaje en el Pirates of the Burning Sea. Espero que os guste, y sino...al menos eso significará que lo habéis leido, así que gracias de todas formas. Sin más os dejo con el relato. Recordad que la votación para la primera historia del Rincón del Cuentacuentos permanece abierta en el post de presentación.

 

El Violín Roto

Con un esfuerzo sobrehumano intentó grabar aquellas letras color oro en su mente antes de que el continuo martilleo de dolor en su cabeza le hiciese perder la consciencia. El Violín Roto. No podía olvidarlo. No podía perdonarlo.
Resopló pesadamente, haciendo que la arena sobre la que apoyaba su sanguinolenta cara se retirase en diminutas olas.
¿Cómo había pasado eso? Intentando incorporarse, haciendo un esfuerzo supino para alzarse sobre sus brazos pasó revista a toda su historia.
Su vida siempre había sido sencilla. Desde que su padre les abandonase a su madre y a él siendo apenas un infante, no había conocido más vida que aquella que le permitía tener el trabajo de sus manos. Desde pequeño había vivido realizando las labores de un hombre en el hogar, mientras escuchaba las lejanas historias de triunfo y aventura que su madre le narraba en las frías y apacibles noches. Le contaba como su padre se había hecho a la mar, en pos de un sueño. Uno del que quizás no volviese pero que, sin duda, tenía suficiente peso como para obligarle a dejar atrás a su familia.
En ese instante, mientras su vida se apagaba a la vez que teñía de carmesí la arena a su alrededor pudo comprender como, dichas historias no eran más que una falacia. Una forma de justificar un acto egoísta y vil. No podía evitar pensar que tal vez, si él hubiese estado allí con su familia, esto no habría ocurrido.
Tras sentir como las fuerzas le abandonaban y volvía a caer a peso muerto sobre la arena, volvió la cabeza hacia el cruel espectáculo a sus espaldas. Su hogar, su pueblo, su vida, desaparecía bajo el hipnótico influjo de las llamas. Su madre, sus amigos,...todo había desaparecido. Únicamente quedaban cenizas.
El Violín Roto había atracado en la costa una semana atrás. Aquél era un pueblo diminuto en una pequeña y alejada isla al suroeste del Caribe. Vivían de la pesca y de los escasos frutos que la tierra les suministraba.
El barco, aprovechando el profundo calado de la costa ancló para realizar unas reparaciones de urgencia. Al parecer había tenido un encontronazo con un par de navíos castellanos. A pesar de haberse impuesto en dicho enfrentamiento, los daños eran lo suficientemente importantes como para exigir unas reparaciones de urgencia. La cubierta prácticamente destrozada, el mascaron de proa irreconocible, el timón inutilizado, el mástil principal astillado hasta parecer que una simple brizna de aire pudiese romperlo... A pesar de ser un galeón de apariencia imponente sin duda no podría hacerse a la mar sin unos remiendos de urgencia.
El capitán del Violín Roto era un hombre cruel y astuto llamado Ricardo Vermesora. De cabello rubicundo y faz desaliñada andaba apoyado sobre un bastón a raíz de una herida sufrida en la pierna cuando apenas era un grumete. Sus vestimentas, al igual que la madera de su barco, eran de color rojizo. Su bandera, una calavera dorada atravesada por un bastón sobre un fondo carmesí atraía a su alrededor a una banda de rufianes y maleantes de la más baja calaña.
El pueblo, sometido a la brutalidad pirata, había cedido su libertad, sus alimentos, sus materias primas, su orgullo...todo en pos de la supervivencia. Únicamente deseaban que se marchasen lo antes posible y por ello trabajaban día y noche transportando el grano de sus campos y talando sus árboles para conseguir madera.
Pero el pueblo, en su inocencia, no contó con un capricho del destino. O más bien..un capricho del Capitán Vermesora. Dicho capricho tenía un único nombre: Arlin. Ella era una hermosa chica del pueblo. Una amiga de la infancia. De talle fino y sensual, con su delicado cabello pelirrojo e hipnóticos ojos azules. Siempre había trabajado en la taberna de sus padres. Vermesora pronto empezó a llamarla "Su Diosa de la Victoria". Le realizaba insinuaciones impúdicas ofreciéndole un lugar junto a él en su lecho. “¡La mujer de cabello rojo para el capitán del barco rojo! “ decía.
El continuo rechazo de la muchacha había acabado prendiendo la llamada de la rebelión. En el momento en que el cruel pirata parecía dispuesto a disfrutar de su Diosa de la Victoria, tanto con como sin su consentimiento, el pueblo se alzó contra sus opresores. Debía reconocer que habían luchado como valientes. Y como tales habían caído aplastados bajo el bastón y las armas de los hombres del infame capitán.
Sintiendo como la sangre hervía en sus venas, fruto de la rabia, apretó los puños sobre la arena intentando encontrar un pequeño desahogo. El pueblo había sido arrasado. Únicamente él, a quien habían dado por muerto en los primeros lances de la lucha, había sobrevivido. Arlin había sido raptada por Vermesora y se alejaba de su vida a la vez que el Violín Roto se hacía a la mar.
Sintiendo como la bilis invadía su boca cerró los ojos desechando las historias de aventuras y honor que le había narrado su madre de pequeño.
“¿Y los piratas eran así? ¿Así obraban los hijos de la mar?” se decía mientras veía los restos incinerados de su pueblo.
Sin duda, la pregunta más lacerante que resonaba en su menta era "¿Y mi padre es así?"
Sintiendo como el olvido le tendía los brazos para acogerle en su seno cerró los ojos para dejarse arrullar en la inconsciencia, mientras pronunciaba un último juramento a los dioses prometiendo que recuperaría a Arlin.
Tendido en la arena inconsciente, prácticamente desangrado, esperó pacientemente una respuesta.

5
Valoración media: 5 (1 voto)

2 Comentarios:

Muy bueno el relato, se nota

Muy bueno el relato, se nota que sabes escribir. Espero leer más cosas tuyas.

Gracias por tu tiempo. Me

Gracias por tu tiempo. Me alegro de que te haya gustado.
Y lo de escribir..me temo que en esto nunca se deja de aprender pero seguiremos esforzándonos :P