28 de Junio de 2017
Dic
18

Estos no son los droides que andáis buscando...

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No voy a mentir. Ahora mismo, a pesar de haberme destripado voluntariamente la película, estoy como se dice en jerga moderna, hypeada. No es para menos. Después de años de sequía galáctica, más por la ausencia de productos a la altura que por ausencia real, vuelven a hacer una película enlazada directamente con lo más canon del canon, nada de subproductos en CGI ni series infantiles para Disney Channel, sino lo que muchos fans andabamos esperando desde que los peludos (y antropófagos) ewoks finiquitaron a ritmo de fanfarria, tocando un particularisimo instrumento de percusión a base de cascos de sus imperiales y finiquitadas viandas, la trilogía original. La buena. Y aquí es donde reside el quid de la cuestión y del éxito o fracaso de este Episodio VII.

No llegué a ver en el cine Star Wars, la que con el tiempo se pasaría a conocer como el Episodio IV, en un afán de declarar a las bravas por parte de George Lucas, su autor, que aquello no era todo, que aún había más si se le dejaba margen. Mi primera experiencia mágica con la saga fue unas navidades que pasé sola con mi madre, mientras mi padre y mis hermanas viajaban al pueblo, cuando TV3 dió por primera vez El Imperio Contraataca y El Retorno del Jedi en primicia. Mi primer gran recuerdo fue aquel "Fes-ho o no ho facis, però no ho intentis" y el "Luke, jo soc el teu pare". Desconozco porqué no emitieron una Nueva Esperanza, con la que tuve que recurrir al rancio alquiler para poder disfrutarla. Aunque buena y siendo la que lo inició todo, nunca podría equipararse a lo que supuso para mi aquellas navidades.

Después vendrían las reediciones digitales de la trilogía en cine para conmemorar el veinte aniversario del estreno en 1977, que desgraciadamente ya empezaban a mostrar las manías de Lucas que tristemente quedarían tan patentes en la nueva trilogía por el retoque digital y la inclusión forzada de CGI. Así es que yo, como el 90 por ciento de mi generación, esperabamos con ánsia mal disimulada la que se prometia la mejor película posible: una continuación de ese universo pero con el añadido de lo que podían ofrecer las nuevas tecnologías. 1999 apuntaba a ser un año épico para los amantes de la ciencia ficción: primero la enorme Matrix y luego la que iba a ser apoteósica Amenaza Fantasma. Además, George Lucas volvía a retomar la batuta después de rodar únicamente como director una Nueva Esperanza (entre medio, rodó con suerte dispar Tucker, un hombre y su sueño, una película completamente alejada de las epopeyas galácticas), ya que los otros dos episodios de la trilogía habían caído en manos del experimentado Irving Kershner y el más novato Richard Marquand (para evitar filtraciones, el Retorno del Jedi se bautizó en el plató como Blue Harvest).

Todo apuntaba a película que marcaría época, pero nada más lejos de la realidad. No era una mala película y tras verla en el cine, salías de la sala casi en éxtasis, con ganas de ver más de ese universo, pero era una sensación en caliente, en frío se percibían todos los errores que el ser fan no dejaba ver: exceso de croma verde que hacía a los actores estar más pendientes de la marca que de actuar, su obsesión por llegar a todos los públicos y más concretamente a los más pequeños, incluyendo personajes que rayaban el ridículo y forzando situaciones para dar a entender lo guay y molón que era Anakin, aquel que estaba destinado a dar equilibrio a la Fuerza. Y sobretodo el exceso de CGI. Esto lo defendía Lucas alegando que mientras el aspecto general de la trilogía original se debía, estéticamente hablando, a que estaban en guerra, el "brilli brilli" y barroquismo conceptual de las precuelas se debían a que era una época de paz y más próspera. De acuerdo, aceptamos barco como animal acuático. Lo que es incomprensible es lo inconsecuente que Lucas fue con su propia obra contradiciéndose a sí mismo, como es que en la trilogía original Luke pregunte a Leia por su madre (cuando ésta aún no sabe que son hermanos) y le responda que en sus recuerdos ella siempre estaba triste, pero en las precuelas se permita matarla al final, dejando a Leia huérfana y sin posibilidad de llegar a conocerla.

Los episodios II y III no mejoraron nada respecto a la primera película, y eso a pesar de que Lucas había exiliado al ostracismo a Jar Jar Binks, el personaje más odiado de todos los tiempos por encima del mismísimo emperador y eso que era de los buenos, y Anakin ya no era un niño repelente que parecía sacado de Menuda noche, sino un padawan salido, siempre con el sable láser a mano. Mismos errores que sólo lograron repuntar un poco al final de la tercera de las películas, precisamente por abandonar ese tono infantiloide de apto para todos. Harto de todo el mundo, Lucas decidió que ya estaba cansado de tanta crítica y que el siguiente paso era la animación directamente... con los mismos defectos: personajes protagonistas insufribles y guión que podría firmar Disney.



Y ese fué el paso siguiente.

Decir que Lucas estaba muy quemado ya de su propia obra, sería como decir que el cielo es azul o que Konami no trata demasiado bien a sus empleados. El estrés de las precuelas le había costado un ataque al corazón y la petición expresa de su hija de que debía tomárselo con calma. Y así fue como George Lucas se convirtió oficialmente en jubilado, multimillonario eso sí, vendiendo Lucasfilm y toda su propiedad intelectual (que no es precisamente poca) a los únicos que podían permitirse comprarlo: Disney. No en vano, Pixar nació como una filial de Lucasfilm, al igual que Industrial Light & Magic, o el sistema de sonido THX.

Con Disney al mando, como empresa omnipotente que es, la primera linea de acción fue cargarse de un plumazo el enorme Universo Expandido que más de 30 años habían dado de sí. Revan, Kyle Katarn, Mara Jade, los gemelos Solo, Starkiller,... todos ellos dejaron de ser canon de un plumazo como si nunca hubiesen existido, pero a su vez, dejando una página en blanco que permitiese un nuevo comienzo.

El encargado de realizar tan titánica tarea recayó sobre J.J. Abrams, elegido por ser el responsable del reboot de Star Trek, pero creo yo que sobretodo por esa magnífica Super 8, donde dió muestras de ser un gran fan de aquel cine de ciencia ficción familiar de los ochenta, emulando a Spielberg y, porque no, al propio Lucas. No será el único. Las páginas por escribir serán tres, como no podía ser de otra manera, y de cada una se encargará un director diferente, para no romper la tradición.

Pero si bien J.J. Abrams es un director que cumple, también es cierto que tiene un defecto que queda patente en todos sus proyectos: parte de muy buenas ideas pero no acaba de saber desarrollarlas de forma satisfactoria. Esto podría ser un handicap realmente serio para este Episodio VII si no fuera porque el guión no ha sido escrito sólo por Abrams, sino también por Lawrence Kasdan, co-autor junto a Lucas del guión de la trilogía original y de las tres primeras de Indiana Jones (no hace falta decir en cual de las aventuras de Indy no participó). A esto se añade que el Episodio VII promete emular la formula de Jurassic World, y no, no me refiero a lo de correr con tacones, si no al juego de la autorreferencia constante. Además tenemos la promesa de Abrams de que no caerá en los errores de la nueva trilogía: nada de abusar de CGIs y cromas, si se puede se rueda en parajes naturales, y sobretodo volver a lo que fué y nunca debió dejar de ser. La mejor muestra de todo esto es la presencia del reparto original, incluidos Kenny Baker (R2D2) o Anthony Daniels (C3PO), como nexo de unión vertebrador para las nuevas incorporaciones.



Sobre ellas hay que hablar también, aunque sin hablar demasiado. Con el Imperio deshecho tras la muerte del emperador, la Primera Orden toma el relevo, dejando la incipiente República del Retorno del Jedi en agua de borrajas, porque en esa galaxia tan lejana como aquí ahora prima más la estabilidad que las libertades. Los republicanos ahora se han convertido en la Resistencia y, como siempre, hay unos planos vitales y unos droides (en este caso uno) que esconden un secreto y que acaban en el desierto. ¿Deja-vu? Ahí está la gracia, en que los patrones se repiten igual que la fórmula. Tenemos también un trío protagonista, aunque con los roles cambiados. Por un lado tenemos a Poe Dameron (Oscar Isaaks), el mejor piloto de la Resistencia, por otro a Finn (John Boyega), stormtrooper que no se resigna a ser parte de una "mente colmena" de un ente fascistoide, pero sobretodo tenemos a Rey (la debutante Daisy Ridley), una chatarrera de Jakku, planeta desértico que poco tiene que envidiarle a Tatooine, que como Luke en el Episodio IV toma el papel de desencadenante de la historia. Entre los malos, mucho más prolíficos que en la trilogía original, destaca Kylo Ren (Adam Driver), ese seguidor incondicional del lado oscuro con la máscara de Revan y empuñadura barroca, que pretende seguir los pasos de Darth Vader, pero sin su autocontrol. Todo ellos sin utilizar el Universo Expandido, pero respetando o reciclando algunos aspectos del mismo que no voy a destripar.

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Las críticas a día de hoy, y a falta del veredicto del público, están siendo muy positivas, colocándola en el Olimpo de Star Wars, justo detrás del Imperio Contraataca o una Nueva Esperanza. Soy optimista. Tengo razones para ello. ¿El examen? Este sabado sabré si los más de treinta años de espera tras el Retorno del Jedi, han valido la pena.
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Valoración media: 5 (2 votos)

4 Comentarios:

Culo inquieto...

No tienes aguante ¿eh? XD

La ventaja de Abrams es que tampoco tiene que hacer un peliculón para contentar a los fans, más que nada porque es casi imposible que lo haga peor que la trilogía más reciente.

Pues eso, a ver, a ver mañana...

 

Precisamente...

Con que Abrams ponga el piloto automático, que no hace falta que se ponga como directeur-auteur, sino que haga como cualquier subcontratado, la película tiene que ser mejor por narices que Menuda Noche Fantasma, con Liam Neeson en el papel de Juan y Medio, Romeo y Julieta y la rana saltarina, o la Venganza de los siths " ahora me paso al lado oscuro porque he tenido pesadillas". Por ser, tendría que ser, aunque Abrams rodara con venda en los ojos, mejor que el Retorno de los Teds antropófagos.

Tenía que subirla hoy, antes del estreno oficioso de la película, que el lunes no tendría mucho sentido.

P.D.: Tiene mucho mérito, que la escribí ayer de un tirón mientras Ligrim y Logan jugaban al Black Ops 3 XD

Tengo plena convicción de

Tengo plena convicción de que no será un mugrero de pelicula con Disney y Abrams detrás... Sin embargo creo que jugarán demasiado conservador como llegar a la médula del público, por miedo a fracasar y destrozar la gallina de los huevos de oro. El tiempo lo dirá, saludos afectuosos.

Creo...

...que me pasa con ésta peli como con Fallout 4, bloodborne, dragon ball super, mi primera ex y batman arkham kinght. Son cosas a las que les daba pero en las que tengo un deja vi constante.

Semper fi pandora tomorrow in the middle of the night modern warfare

pd: 5*

pd2: el cameo de los de the raid como "chinos frikis" es puro win.