29 de Abril de 2017
Ago
26

Red Faction: Guerrilla

 

 

 

 

By Sone

 

 

Sin considerarme un experto en los juegos “Sand Box”, creo que queda bastante claro que, para la mayoría, GTA es el baluarte de este estilo de juego. Casi ninguno, por no decir ninguno, le hace sombra a Rockstar con esa magia que sabe implementar en su saga consagrada de aquí a la eternidad. Para mi, GTA San Andreas fue el apoteosis que dejó el listón altísimo y tocó techo (al menos por el momento. A ver quien es el guapo que lo rompe). Ni siquiera su sucesor, GTA IV (siempre dentro de mi premisa), consigue igualarlo. Soy consciente de que mejoró en jugabilidad, y no es que me influenciara el hecho de que cambiara el escenario de todo un Estado a la ciudad de Liberty City, no me pareció un paso atrás. Tal vez fueron los personajes, los cuales ellos y yo no llegamos a conectar mientras que los anteriores eran de un apabullante carisma de los que casi me daba un infarto descojonándome vivo. De algún modo, la cuarta entrega me dejó un tanto frío aun habiéndolo pasado bien. Pero es que con San Andreas me lo pasé increíblemente bien.

 

 

 

 

Esto me lleva al título que voy a comentar, Red Faction Guerrilla y, con permiso de los Sand Box más o menos recientes que no he llegado a probar, desde el mencionado San Andreas, no me lo había pasado tan bien con un juego de esta categoría. Tal vez parece excesiva la afirmación y por nada del mundo voy a compararlos ni mucho menos ponerlo a la misma altura, en absoluto, porque para nada es un rival digno. Sencillamente, me parece algo un tanto desmarcado, como un pulmón que da cierto margen de aire y frescura al tedioso y estancado concepto del que ya se basan tantos juegos. Su principal punto fuerte es su diversión directa a la que se le puede llamar de todo menos descafeinada.

 

 

Si hablamos de Red Faction, hablamos de destrucción, pues desde sus inicios fue su principal baza reconocible. Empezó la saga con sus dos primeras partes siendo FPS que no dejó indiferente a nadie e impactó con las primeras imágenes de destrucción de escenarios de forma muy creíble y convincente. Esta tercera parte, Guerrilla, cambia su concepto para convertirse en un Sand Box al uso para experimentar sus bondadosas cualidades desde otro punto de vista, llevándose consigo sus detalles que lo hacían destacar y que perduran todavía hoy en día, destrucción. Y es que tal vez, sin hacer mucho ruido, la saga Red Faction se está dando a conocer como algo a tener en cuenta seriamente. El reciente anuncio de la cuarta entrega puede ser prueba de ello y puede ser algo grande, porque esta saga, aun pudiendo cuestionar lo que le falta, ha crecido a pasos agigantados de forma positiva. THQ parece que le da cuerda para rato.

 

 

Ya no es ningún secreto que RF nos sitúa en el planeta rojo como escenario (aunque su segunda parte tomaba acción en la Tierra) y un considerable cacho de terreno se convierte en nuestro parque temático. Parece que a la gente lo que realmente le gustó es que el juego se identificara con Marte. El año que se nos sitúa es el 2120, cincuenta años después de lo acontecido en la primera parte. En aquella época, la Tierra empezó a padecer una fuerte crisis de pobreza mineral, la carencia de recursos hizo que Marte se convirtiera en la nueva fuente minera que abasteciera las necesidades terrestres. Era una nueva oportunidad para engendrar una empresa que originaría grandes beneficios, y allí entró en juego la gran Corporación Ultor para llevar toda la organización en Marte. Pero la ilusión duró poco, más allá de ver la nueva tierra de las oportunidades, Marte pasó a ser un infierno para los mineros. La corporación Ultor podía dominar Marte a su antojo lejos del ojo ajeno de la Tierra, lo cual provocó que se mostrara un nuevo camino para hacer lo que se quisiera para sacar más dinero aunque fuera dar un paso atrás en el concepto de humanidad. Los mineros empezaron a sufrir un fuerte castigo, las condiciones de vida en el planeta eran deplorables y los derechos humanos prácticamente inexistentes y, por si fuera poco, surgió una grave epidemia en la colonia llamada la plaga para la cual no había antídoto. La pobre nutrición, las palizas constantes, el abuso y la opresión estaban tensando mucho la cuerda entre los mineros, hasta que la muerte de uno de ellos a manos de soldados de la Ultor, hizo saltar la chispa para que se iniciara la rebelión. Los mineros tomaron armas con sus trajes rojos y de allí nació la Red Faction (aunque nunca he tenido claro si lo de Red viene por el planeta rojo o por sus trajes mineros de color rojo... bah, poco importa).

 

 

Ya no manejamos a Parker (más que nada porque ahora tendría 70 u 80 años y parece que está muerto), que se dio a conocer como el gran revolucionario que liberó a Marte en su momento y que parece que se ha convertido en una leyenda allí, incluso un sector lleva su nombre en una especie de conmemoración. El planeta ha pasado a ser terraformado, es decir, que es habitable y respirable. Parker ya tuvo su momento de gloria en la primera parte y ahora llevaremos a Alec Mason, un minero recién llegado de la Tierra que quiere reunirse con su hermano queriendo alejarse de los problemas y ganarse la vida con lo mejor que sabe hacer, ser minero. Sin embargo, las cosas no pintan demasiado bien, viniendo de la Tierra, Alec es desconocedor de los conflictos que pugnan en Marte. La EDF (Earth Defence Force), la cual colaboró con la Red Faction y lucharon juntos contra la Corporación Ultor, parece que ya no es la que era. Al parecer, la EDF está siguiendo los mismos pasos que la Ultor llevó a cabo años atrás oprimiendo al obrero incluso con más sadismo, todo para sacar el máximo beneficio. Hay asesinatos, desapariciones, secuestros... , así que la Red Faction vuelve a renacer para intentar hacer libre al pueblo de Marte de la tiranía de la EDF, pero esta vez como enemigos.

 

 

No obstante, las cosas no pintan tan bien como antes, la Red Faction no es ni la mitad de lo que era, no tiene tanto poder como el que se ganó antaño y se está reorganizando, mientras que la EDF está sumamente financiada y bien aprovisionada de hombres y armamento. Las cosas aún se vuelven todavía más complejas con la manipulación de la información, la Red Faction es vista desde la Tierra como un grupo terrorista que mancilla el buen nombre que se ganó este grupo revolucionario, así que en esta ocasión dependen de ellos mismos sin ayudas de nadie. Dentro de este embrollo algo caótico, Alec se reencuentra con su hermano y descubre que forma parte de la RF y éste intenta convencerle de que también se una a la revolución. Pero Alec no está para meterse en líos, ni ganas que tiene, ni siquiera cuando matan a su hermano delante de él y que tanto le duele le empuja a ello. Sólo cuando le acusan de terrorismo por tener explosivos (y encima tiene licencia porque se usan en la minería), cuando una escaramuza de la RF le salva el culo de que lo acribillen, y cuando una rubita a la que no se le puede decir que no le persuade, es cuando decide unirse a la rebelión porque no le queda otra. La RF es débil, como índica el título, es una guerrilla, así que nos toca ponerle las pilas.

 

 

Cosas que tiene la vida, ser minero ya te convierte en el soldado más letal y la RF no tiene nada mejor que hacer que enviar al nuevo a las misiones más suicidas cuando se requeriría de un ejercito y no a un solo hombre. Tendremos nuestra libertad para actuar, aunque siempre desde nuestro bando ya predefinido, ser malvados con los nuestros trae consecuencias. Este juego se basa en una guerra y, como en toda guerra, el arma primordial es la moral de la gente, ahí es donde prima el choque de fuerzas entre la EDF y la RF. Así que eso nos limita a actuar con cierta moderación y cautela cuando sembremos destrucción allí por donde pasemos y dañar lo menos posible a los nuestros para ir manteniendo una moral alta. Obviamente, el juego empezará con la dominación total de la EDF sobre Marte y con la moral de la gente de a pie por los suelos y, para convencerlos de que se unan a la revolución, tendremos que hacerlo con nuestros actos para enchufarles una inyección de ego y se unan a la causa.

 

 

Para impartir algo de inspiración al pueblo, que mejor que un solo tío sembrando caos y destrucción por doquier. Adentrarnos en las bases de la EDF destruyendo sus edificios y estructuras estandartes. Esa será nuestra palabra para acabar cumpliendo nuestro objetivo de liberar a Marte, pero para ello habrá que ir paso a paso liberando los 6 sectores dominados por nuestros enemigos. Las misiones principales que sirven al argumento serán las que darán buena fe de ello, pues señalan los objetivos prioritarios para mermar las fuerzas de la EDF que dominen cualquiera de los sectores en el que nos encontremos. Pero las misiones principales tienen que ser desbloqueadas, y allí es donde entran en juego las misiones secundarias. Este es, posiblemente, de los pocos Sand Box donde las misiones secundarias son gratificantes, quizá no todas, pero sí en su mayoría. Allí encontraremos misiones de destrucción, demolición, conducción contrarreloj, persecuciones, asaltos a convoyes, ataques a bases, defensas de base, liberación de prisioneros y, si no me dejo ninguna más, creo que ya está. No es un apartado muy variado pero os aseguro que son tremendamente divertidas, de una duración ajustada que no llega a hacerse pesada.

 

 

Algunas de estas misiones secundarias provocan que la moral de la EDF se desinfle, pierdan poder de dominación sobre el territorio y suba la moral de nuestra gente. Pero eso no sólo sirve para avanzar, también se obtiene una recompensa, que la gente se una a la batalla cuando despertamos nuestro belicismo. Podemos empezar un enfrentamiento con la EDF y, si la moral es alta en nuestro bando, la gente que pase por allí con sus vehículos o caminando, sacarán sus armas y se unirán a nosotros en la batalla. Cuando eso ocurre, las misiones principales se van desbloqueando. Pero no por ello hay que seguir las misiones secundarias (al menos que queramos logros o trofeos), ir por libre divirtiéndonos destruyendo todo a nuestro paso en las bases de la EDF que están señalizadas en el mapa, también nos pueden servir para debilitar su dominación y que se vayan desbloqueando las misiones que prosiguen la historia. Por otro lado, estas misiones principales, todas y cada una de ellas son magníficas, increíblemente divertidas, con una dosis de destrucción memorable. Y todo sea dicho, bastante variadas y originales.

 

 

La jugabilidad es prácticamente igual a la de Niko Belic de GTA IV, incluso más ágil y rápida si cabe. Disparar como locos en tercera persona, cambiar a cámara sobre el hombro y cobertura. Pero a todo esto se le suma su mayor virtud, el gozo de destruir. Y claro está, como todo Sand Box, conducción. Los vehículos tienen una estética y un diseño realmente rara. Si quitamos a los vehículos más obreros entre camiones, camionetas y todoterrenos que parecen los más normales, encontramos vehículos urbanos que se quedan entre lo convencional y lo futurista (si habéis visto Desafío Total, tienen unos diseños parecidos a los que salen en la película). Incluso el vehículo estándar de la EDF me parece un guiño descarado a uno que sale en la película, del mismo diseño y color, y no me extrañaría que fuera adrede ya que ambos se sitúan en Marte y con una rebelión de por medio. La conducción es quizá de lo más desconcertante que tiene el juego, no porque sea mala, porque todo responde bien, pero parece que hayan querido plasmar y reflejar unas condiciones planetarias que resaltaran con diferencia a como se comportaría un vehículo en la Tierra, una especie de síndrome de diferencias gravitacionales o terrenales. Los vehículos son algo mastodontes, desproporcionados y con sensación de ser pesados, con grandes neumáticos que dan sensación de gran tracción sobre el terreno. Tal vez es por estética y cuaje en lo que sería una colonia marcial o sencillamente para hacer algo diferente a lo demás. No es malo ni negativo, como he dicho, desconcertante cuando ya venimos acostumbrados a la conducción de otros Sand Box. Ni siquiera diferenciaremos entre coches deportivos y utilitarios, porque no hay vehículos de gran velocidad, aunque sí hay algunos más veloces que otros, en el juego no destaca en eso, todo es de un comportamiento normal y limitado y, quizá, falto de variedad. De algún modo u otro, quizá os sentís un poco raros al conducir hasta que os acostumbréis a sus condiciones. A lo que se le nota más carencia en este apartado es no poder manejar ningún vehículo volador, pero por otro lado, sí que tendremos la posibilidad de montar en máquinas bípedas obreras que causan auténticos estragos y no volverá a crecer la hierva allí por donde pasemos.

 

 

Obviamente, para que este juego haga un alarde tan presumible de destrucción, nuestro protagonista tiene que ir acompañado de un buen arsenal. Las armas de este juego me parecen tremendas, cada una de ellas me encanta. No faltarán la típica pistolita, el fusil de asalto, la escopeta, francotirador y el lanzacohetes, pero se unirán también armas tan inverosímiles como una lanza, un lanzacohetes de pequeña destrucción masiva, un lanzador de sierras explosivas y, como no, no podían olvidarse de las míticas cargas explosivas por control remoto que tan famosas se hicieron en la primera parte de RF. Todas las armas sirven bien, el único handicap es que sólo podemos llevar cuatro armas encima, y una ya es indispensable, nuestro fiel martillo que siempre vendrá con nosotros, así que sólo quedan tres espacios. No es malo, pero el juego tiene una variedad de armas tan suculenta de las que se sacan tanto provecho, que cuesta decidir cual llevarse, y tres espacios en ocasiones saben a poco. Las armas podrán comprarse y otras sólo las conseguiremos de nuestros enemigos. Podrán comprarse mejoras pero no pagando con dinero, sino con chatarra que vayamos encontrando por el escenario.

 

 

Pasando al escenario marcial, el planeta rojo está muy bien recreado y es muy creíble, aunque no llevemos escafandras y podamos respirar, sí que destila la sensación de que nos encontramos allí. Incluso han tenido el acierto de cambiar los filtros de color entre una zona y otra para no dar la sensación de sobrecarga que sería estar horas y horas de juego con un escenario tan desolador con el rojo de Marte. La excusa de terraformar el terreno para hacerlo habitable, ha hecho que se permitan tonos más azulados, climas nevados y zonas donde empieza a erigirse la flora. Pero allí llega el punto de inflexión que ha cosechado más críticas, la sensación de poca vida que impera en el entorno. No nos encontraremos con grandes ciudades abarrotadas de sociedad que hagan las cosas agradables a la vista. Sino que más bien, se ha querido recrear una visión de una Marte puramente colonial, donde los edificios son utilitarios de quita y pon y la gente no se contará precisamente en millones, obviamente eso facilita las cosas para sacar la mejor destrucción que nos permite el juego, enfocado más en el exterior que en lo interior. Y, sacrificando el detalle de la puesta en escena, ha permitido que los personajes estén muy bien recreados y detallados donde todo luce con mucha solidez. Para mi, allí es donde radica el concepto, un avance coherente en el tiempo. Aunque nos sitúe en una época temporal considerablemente avanzada, no nos esperan cosas increíblemente futuristas. Ni ciudades ni nada, simplemente la imagen de que Marte aún es joven desde que el hombre puso el pie allí y poco a poco se va expandiendo. Pero gracias a eso, la destrucción en la que se apoya el juego saca a relucir su mayor fuerza y potencial, dotándonos de la posibilidad de destruir cualquier edificio, donde el resultado es brutal.

 

 

La física es increíble, podemos dejar un edificio gravemente dañado y que se derrumbe por su propio peso al cabo del tiempo, así como las vigas y soportes clave que sustentan la estructura serán los que faciliten más el trabajo a la hora de demoler y destrozar los habitáculos. Seguramente, en comparación a otros títulos del mismo género, RF dé una sensación de vacío, pero los interiores también tienen sus detalles si nos fijamos bien, hay camas, escaleras, estantes, armarios, ordenadores, mesas, libros, luces..., o sea, que tampoco es algo que dejen sin cuidar aunque se peque de cierta soledad. Cada uno puede verlo como quiera, pero no lo considero algo que le baje enteros al juego. La estética recreada me parece acertada y bien cohesionada.

 


 

Pero aunque este juego esté forjado con muy buen hacer y resultado, uno no puede evitar darse cuenta de los detalles que pueden empañar un poco su imagen, haciéndolo uno de esos juegos ‘casi’, tan casi como decir que es una pena y una lástima que no pueda dar más de sí cuando no era tan difícil conseguirlo con lo poco que le faltaba, porque puliendo ciertos apartados podría haber sido uno de los mejores sand box paridos, y eso que ya lo es. En ciertos puntos es como si faltara algo de esmero, como por ejemplo la poca profundidad del juego, posiblemente causada por el pobre argumento al que se le podía meter perfectamente más emociones e intrigas para hacerlo más atrayente y sumergirnos más en el juego. Los personajes son bastante planos y no hay demasiada empatía, son tan normales que si no fuera por la acción del juego harían bostezar a cualquiera, es como si faltara algo de complicidad con el jugador. Y tal vez le falta algo de variedad en misiones principales que, como he dicho son muy divertidas y variadas, pero la mayoría bastante centradas en la destrucción y, aunque hay misiones que no se centran en eso, son escasas, podían haberse tomado la libertad de hacerlo más digerible con misiones más desmarcadas. Pero aun así, la diversión está garantizada.

 

 

Y por último, la mencionada diversión, es lo que he querido dejar para el final porque se me hace un poco complejo saber explicarlo. La diversión es grandiosa, pero es que el juego se pone burrísimo antes de la primera hora de juego y allí me lleva a la conclusión de que sea posiblemente eso a destacar lo que le convierte en casi uno más del montón. La acción llega a su clímax apenas empezar con las primeras misiones, es decir, que el juego se mantiene inerte de principio a fin, no hay una curva ascendente de emociones, pero por el contrario, tampoco existe una curva descendente. Eso causa extrañas sensaciones cuando llevamos horas jugando, no lo convierte en pesadez pero sí roza la reiteración y que sólo lo salva su endiablada diversión. Me resulta un caso muy raro que irradia este juego. Y otro apartado, es el multijugador online, siendo yo no muy partidario, reconozco que le da muchos más alicientes a este juego donde se le saca mucho provecho. Vale la pena experimentarlo y más estando rebajado, sin contar de que se acerca la cuarta entrega y puede mejorar considerablemente lo que le falte a este Guerrilla que no sobraría en ningún estante. En mi humilde opinión, apartando los trabajos de Rockstar, me he encontrado con el mejor Sand Box de esta generación.

5
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9 Comentarios:

No puedo decir que el juego

No puedo decir que el juego pinta mal. Y dices que es divertido asi que algo de consideracion si que podria tener. Pero es que me da una sensacion de haberlo mismo antes y de repetido totalmente horrible XD

Pero igual cuando haga un minidescansito de la wii puedo plantearme el probarlo... total, si conseguistes que probase los modern warfare con este igual consigues un resultado similar XD.

Puesh...

Yo he leido buenas criticas del juego sobretodo en el tema de poder destruirlo todo, en otros foros he leido que se come a los GTA con patatucas y esta a buen precio asi que puede que me lo pille en un futuro cercanillo ( por ahora empalmado estoy con el Mafia II despues de leer unas impresiones hoy de unos colegas ). Una entrada muy buena pero que no tiene lo que se merece por que no tieneas una WII, un saludo y a ver si sueltas ya el puto Shemmue y hablas algo desgraciao xDDDD

Reconocimiento a lo asombroso.

¿que, como cuando?:  Reconocimiento A Lo Asombroso.

Guau, esta entrada esta muy interesante y muy currada amigo gracias a eso te ganaste un reconocimiento.

saludos 5*.

Lo dudabas?

Ahora el problema será a ver quien se lleva el mérito, si Rapsodos por tenerla en su blog o Sone por escribirlo LMAO

Aqui facilmente hago un

Aqui facilmente hago un kojima. Si son cosas buenas el merito mio, si hay algun problema al equipo de desarrollo (sone xD).

No hago mas que oír cosas buenas de él

Y me lo iba a pillar cuando game lo rebajó durante un mes a 14 euros, el problema es que ese dia encontre que por 5 euros mas me podía llevar el Army of Two original y el Too Human, y no lo dudé. Ahora vuelve a estar a 30 euros... tarde o temprano acabará en mis zarpas.

¡Buen análisis!

a mi me parece un buen

a mi me parece un buen juego, algo repetitivo algunas veces pero aja, se deja pasar, que bueno verte activo de nuevo en los blogs

semper fi

SC

Toma ya. Dos galardones XD

Disculpad por tardar en contestar, pero es que no me habían informado de que habían colgado mi entrada. No señalo a nadie eh rapso ¬¬

@Rapso: Ambos sabemos que no vas a descansar de wii y sabemos bien porque XD. Te gusta demasiado y woozie te empuja a seguir, sin contar que has descubierto un camino de diversión infinita para que nada te frene XD. Sólo la dejarías a un lado por una play 3 o un Dragons Age 2. Sabiendo lo tiquismiquis que puedes ser y que sólo te mueven las genialidades, difícil veo que lo consideres más allá que un "pche". Eso sí, es mucho más activo y directo que otras cosas que habrás probado del mismo género.

@Woozie: Te digo lo mismo que a rapso. No sueltas la wii para nada y ya empiezo a tener pesadillas por culpa de tus mensajes poco subliminales de <<cómprate una Wii>> XD. Además que estás con el Mafia II como si acabaras de descubrir el porno XD

@marth01: Gracias!!!. Siempre supe que era asombroso Cool 

@tidus 7: ya se nota que la calidad del blog de rapso subió como la espuma gracias a mi por colaborar... modestia a parte XD yo recogeré encantado el premio en mi nombre XD.

@LoganKeller: bueno dos tiran más que uno, aunque como no he probado los otros dos que te pillaste no puedo decir qué es mejor. Pero las habladurías son ciertas en mi opinión. Lo de que se lefa sobre el GTA... bueno... ahí ya son opiniones demasiado personales. Pero no creo que haya que tener sólo uno y el otro no por ser uno mejor sand box que el otro, los dos caben en el mismo sitio porque, en el fondo, son enfoques y ritmos distintos. Tú ves cosas positivas en títulos en los que yo, personalmente, ni me fijaría. Seguro que a RF le verías mucas cosas mejores que yo. Eso sí, para mi el online es mucho mejor que el GTA.

Saludos 

@solid_caim: su diversión es reiterativa. Repito, a mi me resulta un juego raro en ese sentido, que se mantiene inerte. Desde luego le faltan cosas que pueden palparse, pero es un juego muy bien encaminado. 

Guerrilla

A mi me encanto el primer Red Faction, y cuando supe que hiban a llevar el concepto de la destruccion del escenario un paso mas lejos erstuve pendiente de el, pero termino por caer fuera de mi radar. lo cierto es que tiene buena pinta, y yo nunca le hago ascos a buenos sandbox. El concepto de tener que hacer misiones secundarias para desbloquear las principales me ha recordado al Total Overdose, que funciona con una mecanica similar.

Mil aplausos y 5 estrellas.