7 de Septiembre de 2008
Jun
21

Federico Jiménez Losantos ¿Periodista o Parlamentario?

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La noticia saltaba hace unos días. El carismático crítico y famoso locutor de la cadena COPE, Federico Jiménez Losantos, era condenado en primera instancia por un delito de injurias graves contra el Alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón. La sentencia, que será recurrida por Losantos, le condenaba a pagar una multa de 36.000 euros por haber manifestado a través de las ondas cosas como que a Gallardón "le da igual que haya 200 muertos con tal de llegar él al poder", le calificó de "traidor", "farsante redomado" y afirmó que "no miente más porque no tiene tiempo". La juez ha valorado todas estas expresiones como claramente insultantes y deduce que Losantos tenía el interés de ofender a Gallardón, con la intención de desacreditarle públicamente en su condición de Alcalde de Madrid y destacado miembro del Partido Popular.

Pero no solamente fueron los insultos, considerados injurias graves por la juez, los que han determinado esa condena. También en la sentencia se dice que el periodista ha mentido, poniendo en boca de Ruiz-Gallardón cosas que no dijo, de forma que no transmitió hechos veraces y, por lo tanto, ya no le amparaba el derecho a la libertad de expresión.

Fuente (El Mundo)

Antes de concluir el juicio, se le ofreció a Jiménez Losantos la oportunidad de decir la última palabra en su defensa, y aprovechó ese momento para hacer unas manifestaciones, en mi opinión, bastante desafortunadas, porque -leemos en el ABC- y cito textualmente: "Losantos aprovechó para arremeter de nuevo contra Gallardón por "haber manipulado", a través de su querella, a "la Administración de Justicia como mecanismo de exhibicionismo de su poder político". Según dijo, su finalidad era demostrar "a todo el mundo que aquí, el único dueño de la derecha es él". "Por desgracia está a punto de conseguirlo y esto le ha ayudado", aseveró.

Y estas no fueron las únicas manifestaciones poco afortunadas del periodista. En declaraciones a la prensa, poco después de conocer la sentencia, también puso en duda la profesionalidad de la juez, y valoraba que si el honor de Gallardón estaba tasado en 36.000 euros, esta suma era "un precio asequible" (tomo la cita de aquí).

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En este artículo yo no voy a ocupar la posición de juez ni a opinar si Losantos merecía esta sentencia condenatoria. Lo que quiero hacer es contestar a todas las críticas que se hicieron a Gallardón por defender su honor ante los Tribunales, demostrando una cosa fundamental que debe ser tenida en cuenta ante todo: el señor Federico Jiménez Losantos es un periodista, un comunicador, un profesional de la radio; NO es un parlamentario.

¿Por qué digo que el señor Losantos no es un Parlamentario? Parece obvio que no se ha presentado a las elecciones y que no ostenta la condición de Diputado o Senador. ¿Por qué, entonces, insisto en que el señor Losantos no es un parlamentario?

La razón de hacerlo está en que los parlamentarios en España y tradicionalmente en todos los países democráticos, empezando por el Parlamentarismo tradicional británico, siempre han gozado de lo que se denomina jurídicamente como inviolabilidad parlamentaria. La inviolabilidad protege al parlamentario y le convierte en inmune a cualquier denuncia o exigencia de responsabilidad distinta de la meramente política.

Todo lo que diga el parlamentario en el locus parlamentario, es decir, en la Cámara parlamentaria a la que pertenece, ya sea desde la tribuna de oradores o desde su escaño, o cualquier manifestación que haga en ejercicio de su cargo público de representante del Pueblo, está exento de cualquier responsabilidad penal. Son inimputables por esos conceptos, durante su mandato y para siempre por esas manifestaciones realizadas en el ejercicio de su cargo. Esto lo establece el artículo 71 de la Constitución de 1978 que, en su número 1 dice "Los Diputados y Senadores gozarán de inviolabilidad por las opiniones manifestadas en el ejercicio de sus funciones". También gozan de inmunidad, que se materializa en que las autoridades deben pedir permiso a la Cámara a la que pertenezca el parlamentario antes de proceder a imputarle un delito (suplicatorio) y aforamiento especial (Tribunal Supremo para los parlamentarios de las Cortes Generales y Tribunales Superiores de Justicia de las Comunidades Autónomas los parlamentarios de las Asambleas autonómicas).

Y dicho esto ¿Qué tiene que ver el privilegio de inviolabilidad parlamentaria con el señor Federico Jiménez Losantos?

Pues mucho, porque algunos críticos, antes de la celebración de este juicio, han llegado a decir que no se juzgaba a un periodista, sino que se juzgaba a la libertad de expresión. Que no se defendía el honor de una persona humillada por insultos y descalificaciones, sino que se quería silenciar una voz discordante. Señores críticos, ¡¡El señor Jiménez Losantos no es un parlamentario!!. No tiene derecho a inviolabilidad. Los micrófonos de la COPE no son el hemiciclo parlamentario. Todo lo que diga el señor Jiménez Losantos que pueda ser considerado delito de injurias es susceptible de ser denunciado, y enjuiciado por los tribunales ordinarios, ya que el señor Jiménez Losantos tampoco goza del privilegio de aforamiento.

El Señor Federico Jiménez Losantos puede ganar mucho dinero; puede ser un locutor muy importante e influyente gracias a la emisora que le mantiene en antena. Puede representar la opinión de un sector más o menos influyente de la sociedad, que es la que le escucha diariamente. Pero el señor Losantos no es un parlamentario. Por lo tanto, y aplicando la cláusula general de igualdad ante la ley (artículo 14 de la Constitución) el señor Losantos deberá responder de sus actos, como cualquier otra persona.

No se cuestiona la libertad de expresión, ni la libertad de información, ni la libertad de prensa en general. Se ha cuestionado si una persona concreta, usando los micrófonos de una emisora, haciendo uso de esos derechos, ha vulnerado los de otra persona, y así lo ha entendido la juez al imponerle esa condena en primera instancia.

Los periodistas no son parlamentarios. No gozan de inviolabilidad por sus manifestaciones cuando éstas sobrepasen los límites de lo razonable, y así debe ser.

Para finalizar os ofrezco un vídeo que no tiene desperdicio

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3 Comentarios:

Sinceramente Losantos

Sinceramente Losantos podría haber tenido razón de no ser porque se esta pasando.

No pongo en duda que mucha gente lo odia porque saca los trapos sucios del PSOE y de todo el que no opine como él (Y eso jode a los fanboys, que no solos los hay en las consolas). Pero últimamente este señor se pasa de la raya, llegando incluso a descalificar verbalmente a las personas contra las que carga. Y yo lo sé, ya que escucho cuando puedo la COPE, y la SER (Uno no puede hablar de algo sin saber las 2 partes). Y ahora mismo Losantos necesita un pequeño tortazo, reflexionar y relajarse

¿Seguir sacando trapos sucios y criticar? Por supuesto, pero desde el respeto. Y respecto a Gallardón, me parece uno de los mejores líderes del PP, lástima que no se presente al gobierno porque ese hombre genera mucha confianza.

Sentencia

Como ya he dicho alguna vez, en nuestros días el concepto de libertad de expresión está totalmente desvirtuado. Y es que hoy este derecho (así como la sincerad) se toma como si en realidad significase "puedo decir lo que me da la gana y como me da la gana".
 
No estoy para nada de acuerdo en los métodos que utiliza este señor a la hora de "defender a las víctimas" ni tampoco con su comparación de que los políticos lo hacen continuamente. Eso no le da derecho a hacer las declaraciones que hizo y menos aún delante de un micrófono.
 
Entiendo, por tanto, que la sentencia está muy bien puesta. 
 
Me llama también la atención la actuación de las victimas, que son las primeras en pedir que no se meta el 11-M o el terrorismo de ETA y sin embargo las vemos en este tipo de "eventos", y no como personas de la calle, sino bajo el papel de víctimas.
 
O soy yo la que no entiende nada, o el mundo se vuelve loco a pasos agigantados.

Lo siento, no puedo con este hombre

No podría decir absolutamente nada de él, sin acabar echando pestes por la boca. Para mi, este hombre no puede ni considerarse periodista porque lo que hace es dar su opinión (otros locutores también lo hacen, cierto), pero una cosa es dar tu opinión y otra bien distinta es atacar e insultar a otras personas sean del signo político que sean, y encima esperar salirse airoso de la situación.

Como bien dices, no tiene inmunidad parlamentaria, así que como todo paisano de a pie, si te meten una querella por injurias, te jodes, por bocazas, por mucho poder mediatico que tengas, porque cierto que los medios afines a la izquierda también opinan sobre la situación, pero yo nunca he oido a Carles Francino este tipo de expresiones.

Pero bueno, ya se ve, él Don R que R.