Dos enterradores desentierran a un muerto en un cementerio cualquiera, al alba. Toca exhumar a un hombre que falleció hace más de cuarenta años, porque ha caducado el plazo de concesión de su sepultura, y como nadie la renovó, hay que desalojarlo y echarlo a la fosa común.
Los dos son empleados del ayuntamiento y cobran un sueldo muy bajo, que apenas da para vivir. Tras un buen rato cavando, por fin dan con la tapa del féretro. Lo sacan de la fosa ayudándose de unas poleas y lo abren de forma rutinaria, como han hecho centenares de veces, y sin ningún tipo de ceremonia, para extraer los huesos y alojarlos en una bolsa negra de basura que colocarán provisionalmente en un nicho especial durante un par de meses, por si alguien, aún transcurrido el plazo legal, reclamase los restos.
Enterrador1 abre la caja y se queda con la vista fijada en un punto concreto. Enterrador2 le dice "¿qué estás mirando?. ¿Es guapo verdad? jajajaja ¡Que no te va a comer! jajajaja"
Enterrador1 -"¿has visto el pedazo de reloj de oro que tiene el tipo este en la muñeca? ¡Vamos a cogerlo!"
Enterrador2- "ah pues tienes razón, además en este caso nadie ha venido a presenciar el levantamiento así que nos merecemos quedarnos con él, total los familiares de este difunto ya deben estar todos muertos también jajajaja...."
Un día cualquiera un usuario abre un hilo formulando una consulta, como otra cualquiera, en el Foro de PlayStation 2. A continuación se producen una serie de contestaciones de otros usuarios, la mayoría de los cuales no aportan nada, dedicándose a criticar la redacción del mensaje del autor y, lo que es más grave, menospreciarle por ser hispanoamericano. Pocas personas contestaron a la consulta.
No voy a comentar nada más, simplemente dejo el link al hilo para que juzguéis por vosotros mismos y luego que alguien me explique de dónde sale tanto desprecio, tanto odio, y cómo es posible que esto siga pasando.
Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:
Todos nosotros somos clientes de algún banco o lo seremos obligatoriamente, por necesidad, aunque sea para cobrar una nómina o para pedir un préstamo o pagar el recibo del móvil de contrato. Nos guste o no, los bancos y las Cajas de Ahorro forman parte de nuestra vida personal. Nadie puede vivir sin recurrir a ellos, porque en algún sitio tienes que guardar los cuatro duros que tienes, y si encima quieres hacer compras internacionales entonces es absolutamente imprescindible disponer de una cuenta bancaria.
Dicho esto me gustaría llamaros la atención sobre un concepto bancario al que nadie presta atención pero que es una fuente importante de ingresos para la Banca y las Cajas de ahorro: la "fecha de valoración". Lo voy a explicar de manera muy sencilla, aunque el concepto no es nada intuitivo. Si mañana voy al banco por la mañana e ingreso 200 euros en mi cuenta bancaria de ahorro, os pregunto ¿Tengo en este momento ya, doscientos euros en mi cuenta?
La respuesta obvia es: pues claro, por supuesto. ¡Pero si los acabo de ingresar!. Pues sí y no. Es cierto que teóricamente tengo doscientos euros más en mi cuenta bancaria... pero la realidad, es que aunque el ingreso tenga la fecha de HOY, la "fecha de valoración", es decir, la fecha en la que el banco considera que yo tengo mi dinero ingresado, es mañana.
Ahora que parece que estamos en la recta final de una crisis económica ha llegado el momento de reflexionar sobre el fenómeno del coleccionismo y decidir si realmente es una forma de inversión razonablemente buena o si por el contrario, es un lujo que no podemos permitirnos.
Todos los que hemos coleccionado algo en alguna etapa de nuestra vida, da igual lo que sea... videojuegos, consolas, libros, relojes de pulsera, tomos de manga... conocemos esa sensación única que se siente cuando has encontrado algo que llevabas mucho tiempo buscando. Es como encontrarse con un buen amigo. El problema siempre suele ser el precio. Comprar un objeto de coleccionista no es barato, y salvo excepciones, hay que dejarse una buena cantidad de dinero en el capricho de tener esa edición especial, ese reloj serie limitada o ese tomo de manga de importación que sabemos que no venderán en España.
En el día de ayer conocimos la noticia de la liberación, por fin, de todos los marineros del pesquero español "Alakrana" que llevaban recluidos en el mismo como rehenes más de un mes, secuestrados por una banda de piratas. Se pone fin de esta manera a una grave crisis donde la peor parte la estaban pasando los familiares de los marineros secuestrados y los propios marineros, sabedores de que su vida estaba seriamente amenazada.
Como "Nanoeconomía" voy a referirme a la "Ciencia de los céntimos", es decir la Ciencia que se dedica a estudiar qué pasa con la calderilla y cómo esto nos afecta económicamente. Pensaréis que estoy de broma
pero el tema es algo más serio de lo que parece. Empecemos.
Hace un año inicié una especie de estudio informal sobre las vueltas que me daban en diversos supermercados cuando iba a hacer la compra. Y llegué a la curiosa conclusión, de que aproximadamente en 7 de cada 10 veces, me daban de menos. Es decir: el supermercado se quedaba con algo de dinero que no le correspondía, unas veces un céntimo y otras veces algo más. Poca cosa, pero dinero a fin de cuentas que no tenían que haberme cobrado.
Cuando vas a pagar y te dan un céntimo o dos de menos, no se te ocurre plantear ninguna reclamación. Parecería que eres una especie de miserable, diciéndole a la cajera que te dé esos céntimos. Pero claro si este mismo esquema de actuación se da a gran escala, es decir, si se repite la misma técnica con cientos, miles de clientes, la cosa cambia. El supermercado se encuentra a final de mes con un dinero extra, que parece que sale de la nada, que puede compensar dinero perdido por otros conceptos y que no procede de las ventas sino de dar mal el cambio a los clientes.
Uno de los secretos de la industria relojera suiza es su capacidad técnica para devolverle el aspecto de nuevo a cualquier reloj fabricado por ellos, siempre que se pague la factura oportuna claro
En esta breve entrada no me propongo revelar los métodos que usan los artesanos y Maestros relojeros suizos para restaurar relojes antiguos (que ya me gustaría conocer) sino comentar un truco muy fácil de usar, baratísimo, y que da unos resultados espectaculares. Además no es necesario tener ninguna clase de conocimiento previo.
Para beneficiarse de este tutorial hace falta tener un reloj de acero inoxidable que tenga una correa o brazalete (también llamado armis) del mismo material, acero inoxidable. El reloj debe ser sumergible o, al menos, resistente al agua 3 atmósferas (30 m) dado que vamos a tener que mojarlo completamente.
El placer de llevar un reloj de moda
