2 de Diciembre de 2008
Jul
27

La tristeza del Rey Tortuga

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La vida es fantástica cuando eres un joven príncipe. Días de recreo continuo, fiestas y comida en abundancia consiguieron darle un aspecto de gordo bonachón. Todos te sonríen, todos te halagan y, aunque tenía un carácter apacible y comprensivo, ese ambiente le hizo ser algo caprichoso.

Su padre murió prematuramente, y una tristeza absoluta se adueñó de su madre, que acabó retirándose a un pequeño palacete. Tuvo entonces que hacerse cargo del Reino, intentaba ser justo en todo momento, y no dudaba en pedir consejo para encontrar la mejor solución. Sin embargo, el gran palacio y los quehaceres diarios le cansaban, y le hacían sentir solo.

Búscate una buena tortuga y cásate, le aconsejaba su madre. Y lo intentó, pero no encontraba sinceridad alguna en los ojos de las jóvenes reptiles. 

Como siempre sucede, el día menos pensado la encontró. Una joven de cabellos dorados y ojos celestes le dejó embelesado en una fiesta a la que acudían representantes de distintos mundos. En los siguientes días, investigó todo lo que pudo sobre la chica. Extrañados sobre el interés en una humana, le advirtieron del carácter alocado de la joven, lo que no hizo más que aumentar su curiosidad, algo cansado ya de la pompa de Palacio.

Los primeros encuentros fueron una locura. Arrastrado por las extravagantes ideas de la joven, descubrió cosas de su propio Reino que jamás había imaginado, paseando ambos de incógnito por las calles. En la intimidad, le enseñó cosas que estaban prohibidas en la mayoría de Mundos, y esa audacia le hacía sentir vivo. Mi pequeño Melocotón, la llamaba; porque su piel era suave como un melocotón, y sus nalgas le evocaban esa fruta cuando la observaba tendida boca abajo, durmiendo desnuda.

Por su parte, ella estaba fascinada con él. Siempre le habían gustado los tipos grandotes, incluso bastante pasados de peso, pero nunca había estado con una criatura tan grande. Sus escamosos atributos le provocaban sensaciones increíbles, que pronto se hicieron adictivas. Pero lo que no esperaba era encontrar a alguien tan paciente con ella, condescendiente en algunas cosas, incluso. Por el cargo que ostentaba su familia, había tratado con muchos gobernantes, pero nunca encontró a uno que se esforzara tanto en agradar y complacer a su pueblo, ni que la justicia fuera algo fundamental para él.

El Príncipe se apresuró en abolir todas las leyes relacionadas con la zoofilia, para inmediatamente concertar matrimonio. Supuso un gran disgusto para su madre, pero quería dar un ejemplo de modernidad y demostrar que todas las especies podían cohabitar en harmonía en el Reino Champiñón.

Los primeros años fueron de ensueño. Viajaron por cada pueblo, probando todas las maravillas que aquella tierra les podía ofrecer. Pero los años pasan, y la Princesa fue presa de un profundo aburrimiento. Las labores de su marido la dejaban abandonada durante días con cierta frecuencia. Ella al principio le acompañaba, pero terminó cansada de esperar tras una puerta. Seguía amándole con toda su alma, pero su espíritu transgresor aún ardía dentro de sí.

Empezó a probar las extrañas substancias que pasaba la banda de setillas en los jardines aledaños. Sapo, el líder de esa pequeña mafia de psicotrópicos, le proporcionaba toda clase de hongos y hierbas. El Príncipe no estaba a gusto con el nuevo hábito de su amada, pero el remordimiento por tenerla algo abandonada hizo que se lo consintiera.

Sin embargo, la cosa se descontroló. No era raro encontrarla con la mirada idiotizada y una sonrisa perdida al volver a Palacio. Harto, desterró a las pequeñas setas narcotraficantes. Pero la precipitación suele conllevar errores, y Sapo escapó. La mayor parte de la banda fue atrapada, pero junto a muchos inocentes, pagando justos por pecadores.

El ambiente se tornó inestable, y decidió hacer una serie de reformas a gran escala para recobrar la simpatía de su pueblo. Remodelaría completamente el alcantarillado y suministro de agua, cosa que no se hacía desde tiempos de su abuelo. Contrató a una compañía de especialistas que llevaban un par de hermanos italianos.

La Princesa entró en esa época en un estado de alteración continua. A la soledad y aburrimiento se sumaba ahora la terrible abstinencia y ansiedad. Su aspecto era cada vez más lamentable, apenas dormía ni comía, se sentía presa en su propia casa. Acabó seduciendo al rechoncho jefe de fontaneros para que Sapo la siguiera proveyendo de flores de fuego.

El italiano, de naturaleza lasciva y brutal, no dudaba en aprovechar cualquier momento para introducirse en palacio y compartir momentos de lujuria y excesos con la Princesa. Acabó enganchado también a las substancias del diabólico Sapo, pero no menos a las extravagancias sexuales de la belleza rubia, y no dudaba en engatusar a su cándido hermano tanto para que le abriera camino a la alcoba como para traerle los ilegales productos.

Cuando el Príncipe descubrió esto, se enfrentó al gordo fontanero, pero este respondió de forma agresiva y violenta, totalmente poseído por las drogas. La Princesa, arrepentida y confundida, cayó en una fuerte depresión, y decidió que ése era tiempo de unas vacaciones. Dejó a su hermano menor a cargo del Reino, previniéndole del violento italiano y sus hábitos, y le dijo que no dudara en usar la violencia si lo veía necesario.

Emprendieron los príncipes un viaje por el Reino, como hicieron antaño, cuando todo era maravilloso. Ella estaba terriblemente arrepentida, pero las drogas habían hecho estragos en ella que parecían irreparables. Jurándose de nuevo amor eterno, la chica y la tortuga se propusieron recobrar todo lo que fueron, y superar juntos ese bache.

Sin embargo, Sapo estaba muy resentido con el Príncipe. Le había hecho mucho daño a su negocio, y varios de sus familiares estaban en la cárcel. No dudó en armar al lujurioso fontanero de los productos más potentes de su catálogo. Con la mente nublada, éste se creía capaz de volar, aplastar y hasta soltar fuego por la boca. Lo que fuera para recuperar a la maravillosa mujer con la que había hecho cosas por las que normalmente tenía que pagar mucho dinero...

En el palacete de reposo, el Príncipe vio por una ventana como se acercaba el enloquecido italiano. Temeroso de la reacción de su esposa, la engatusó para emprender de nuevo el viaje, hasta aquél otro palacio en el que tan buenos recuerdos tenían.

Así, empezó la locura. Torre tras torre, castillo tras castillo, palacio tras palacio. No importaba cuántos guardias pusiera, cuántas trampas preparara: el rechoncho fontanero, como salido del infierno, acababa apareciendo, cabalgando en su lujuria. Cualquier cosa que hicieran para airearse, debía ser abortada al poco tiempo. Dejaron de hacer karting, golf, y casi cualquier actividad en grupo que debiera hacerse al aire libre. Tanto daba lo lejos que se fuera, a los mundos que recurriera: ni si quiera en lo más lejano de la Galaxia sería capaz de alejarse de esa horrible sombra que le perseguía. Pero, mientras Peach siguiera amándole, tenía que intentarlo.

 

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5 Comentarios:

Jeje

Está muy bien el relato, bien narrado, y con algunos tintes graciosos. Saludos!

No puedo creerlo

ESA ES LA VERDAD DETRAS DE TODO EL ASUNTO. Miyamoto debe ser en realidad un agente de imagen contratado para mantenernos en el engaño.

Pobre Bowser, todos estos años metiendonos con el y su vida es una tragedia. he abierto los ojos.

Mil aplausos y 5 estrellas por haberme dejado XDDDDDD.

¡¡Gracias por los

¡¡Gracias por los comentarios!! Very Happy

La verdad es que el sábado terminé Super Mario Galaxy, y en la cinemática final Peach le dedica una mirada a Bowser muy muy rara; me emparanoyé y ahí está la parida Razz.

Aix, si presentaran en los juegos el verdadero rostro de Peach... 

DroolDroolDroolDroolDroolDrool

¡Viva la Wii! XD

El Battalion Wars que tengo es el 2 (el uno es de Game Cube), lo que pasa es que me daba pereza escribir los nombres completos... XD Pues ese es una especie de Shoter en tercera persona, pero en el que ademas de controlar a tu personaje, llevas a un batallon mas (de ahi su nombre XD) y al cual debes mandar realizar cosas a la vez que tu petas a tus enemigos. Es mas de estrategia que nada, pero esta chulo si te gustan ese tipo de juegos.

El geometry wars es el mas "especial" ya que es un matamarcianos clasico pero con un apartado grafico hipercolorista y sorprendente. De precio creo que esta baratillo, unos 40 euros nuevo, pero lo unico malo es que se puede hacer algo repetitivo por no tener monstruos finales ni algunos elementos que te saquen un poco de la rutina, pero vamos, jugarlo en un pantallon panoramico y por componentes es todo un orgasmo para los sentidos...

Respecto al Mario Galaxy, yo voy a ver si me animo un dia de estos y me lo paso con Luigi y todas las estrellas la segunda vez para conseguir el final verdadero y tener el juego al 100%, aunque solo de pensar en la fase del mario clasico en contrarreloj y cogiendo estrellas moradas, me entran ganas de llorar... XD

Y el cuento que te has currado, muy chulo, ya lo podrian poner en portada en vez de algunos truños de entradas que estan poniendo ultimamente, porque vaya tela...

Pobre Bowser, todo el mundo

Pobre Bowser, todo el mundo metiendose con el y en realidad es la única victima de todo esto...

Mira queme caía mal peach, pues ahora tras saber la verdad me cae peor X-D