22 de Septiembre de 2018
Abr
21

No apto para miedicas

Es la mejor forma de definirlo que se me ocurre. Enfrentarte a este Pro requiere cierto esfuerzo si eres novato y valentía si eres habitual de la serie. Sin duda, los que lo tienen más difícil son los proístas de pro Razz.

Yo he jugado a varios, pero admito que a partir del 4 me cansó. He jugado al 5 y 6 en casa de amigos, o una temporada que tuve la PS2 en casa, pero es una saga tan repetitiva que había dejado de llamarme la atención hasta esta entrega.

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No hay que dejarse engañar por los comentarios de los escépticos: en este Pro se puede hacer todo (TODO) lo que se puede hacer en los demás, pero mucho mejor, a excepción del chute. Además, puedes hacer un montón de cosas nuevas imposibles sin un Wiimote en las manos. 

 Sólo puedo corroborar lo que se puede leer por ahí. La parte mala es el sonido típico, los gráficos maloncios, aunque durante el juego apenas es perceptible por la mayor perspectiva del campo, y la sangrante falta de licencias.

La parte buena es todo lo demás. Variados modos de juego, buen online, fantástica jugabilidad y un buen tutorial. Éste se basa en una liga (tal como lo plantean, parece una macro pretemporada, con pequeños torneos aquí y allá de diferente dificultad. Ganando partidos y torneos, accederemos a entrenamientos, que nos servirán para conocer poco a poco y en profundidad el novedoso sistema de juego. Cuando terminemos el entrenamiento, se nos propondrán retos a realizar durante el partido relacionados con éste. Superarlos nos proporcionará acceder a nuevos retos, entrenamientos, subidas de nivel o poder fichar jugadores de mayor nivel.

 

Suena estupendo, ¿no? No para todos. Resulta que los proístas se ven con la dificultad, no solo de aprender a jugar otra vez, si no de cambiar totalmente el concepto de juego. Hay que precisar los pases, buscar huecos, mover a los jugadores... Antes solo controlabas a uno, ahora a diez. Yo con esto les aconsejo (y pasado cierto desconcierto inicial, funciona) que deben jugar como si estuvieran en el bar viendo un partido. En esas situaciones, frases como "¿que no ves que la banda está vacía? ¿Por qué entráis por enmedio?", "pero pásasela a ése, ¡que está solo!", "¡no, a él, no, al hueco, que así ya era gol!", "tendría que haber hecho cambio de juego, porque esa banda está muy cargada..." (todo español lleva un entrenador dentro). Pues lo mismo, pero haciéndolo.

Si no tienen una Wii, también hay cierta torpeza con el mando que los poseedores superamos hace meses, y en eso poco se puede hacer. Pero un par o tres de horitas lo arreglan Very Happy

Algunos de estos proístas se entusiasman pese a la dificultad inicial. Ése es el jugador que a mí me gusta. En cambio, hay otros (los miedicas) que lo rechazan a los 15 segundos de tenerlo en las manos. Curiosamente, al menos en mi caso, son los que se jactan de su suprema habilidad con el juego desde hace años.

Llevan tanto tiempo jugando que saben hacer de todo. Dominan el juego por completo. Jugar contra ellos debe ser siempre como distracción, ya que todo ánimo competitivo es inútil. Ganan 6 - 0 a Brasil con el peor equipo de Lituania.

Peeero... Les da igual la mayor precisión, la multitud de opciones y posibilidades, el control absoluto del equipo... Después de unos breves minutos, pedirán otro juego, y se irán a su casa a jugar al de toda la vida, ante tu desconcierto. ¿¿Pero no te gustaba tanto el Pro??

Tienen miedo, pobretes. Miedo de perder su status, sobretodo. Miedo de que la habilidad con el stick se vea notablemente mermada con la imaginación y la visión de juego. Miedo a ser del montón. Años jugando a un juego para que te acabe ganando tu sobrino de 12 años... Pero, oye, cada uno tiene miedo de lo que quiere.

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1 Comentario:

Ese tipo de jugador que huye

Ese tipo de jugador que huye de los cambios es el llamado tradicional, porque no evoluciona, siempre es fiel a sus tradiciones. Cuanto más juego al PES de Wii, más profundidad descubro y digo "coño, pero si eso también lo puedo controlar". Dentro de unos meses tendrá el reconocimiento que merece. Eso sí, sin olvidar que la defensa y las faltas dejan bastante que desear.