2 de Diciembre de 2008
Abr
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Por qué tengo una consola

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Empecé en el mundo de los videojuegos con maquinitas y recreativas, hace algo así como mil años. ¿A nadie le suena el diseño de la de Donkey Kong? Yo tenía esta naranja, luego había el Donkey Kong 2, que era marrón y verde, creo recordar, y la tenía un amigo.

 Luego tuve una consola híbrida. No recuerdo el nombre, creo que era coreana, y tenía dos ranuras. En una, aceptaba cartuchos de Master System, y traía un cartucho de pupurrís de juegos. En otra, iban los cartuchos de NES. Pasé mi infancia con lo mejor de los dos mundos, podía intercambiar (y lo hacía) juegos con todos mis amigos. Lo más parecido que he encontrado es esta híbrida de NES y Mega Drive.

 

Pasé luego al Spectrum y poco después al Amstrad CPC. Ahí ya me picaron los ordenadores, y pese a que seguí jugando a Super Nintendo y Mega Drive en casa de otros, mi atención se centró en estos aparatos. En aquella época todo era distinto: mucho más libre, pero mucho más minoritario. Debía comprar los juegos por correo, ya que escaseaban en tiendas, y lo que encontrabas en Prycas y El Corte Inglés no siempre era lo que uno buscaba. Luego, la aparición del PC fue como un sueño. 

 Aventuras gráficas, simuladores, shooters, juegos de rol, estrategia... Todo con una calidad gráfica de aúpa, y con géneros que estaban a años luz de aparecer en consola. Realmente me hice jugador con el PC. Ningún título de consola me hizo sentir lo que los Monkeys, Command & Conquer, Dooms... Luego la cosa fue evolucionando hasta hace relativamente poco.

 Los PCs se fueron volviendo complejos con los años, aparecieron las tarjetas gráficas, las generaciones de procesadores se sucedían con rapidez, y los requisitos empezaron a escalar. Convencido de que valía más la pena cambiar de ordenador cada x años, e ir actualizando la RAM o la gráfica de tanto en tanto, que comprar una consola, fui tirando. Hasta el año pasado. 

Habiéndome ido de casa de mis padres, sentía pereza de encender el ordenador, y esperar para arrancar, esperar para cargar el juego, esperar para cargar pantallas,... Estar sentado en el sofá se me hacía más atractivo que en una silla, y más aún contando la diferencia de tamaño del televisor. Una consola empezaba a rondarme la cabeza.

 La aparición de Wii relegó al PC para alguna cosa puntual, y algún juego de estrategia. La aparición de mi primer Mac prácticamente lo ha matado. ¿Qué sentido tiene mantener una máquina fea, lenta, cara y que funciona mal? Encima los juegos son más caros en PC. Nooo, dirá alguno. Pero si piensas qué equipo necesitas para correr un juego a tope sin problemas en un PC, es un aparato que la mayoría no podemos permitirnos, y menos cada 6 meses de actualizaciones imprescindibles para que siga siendo la caña. Entonces, los 40€ de un juego de PC igual te salen caros, si tienes que empezar a quitar resolución, calidad de texturas y efectos para jugar con una fluidez mínima.

Nunca creí que llegaría a decir esto, pero... ¡Muerte al PC! 

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