21 de Octubre de 2014
Mayo
13

Travis Touchdown, el capullo adorable

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Escribo esto para los que no han jugado a No More Heroes, para los que no lo van a jugar jamás, para los que no saben si hacerlo o no y para los que lo han jugado. Si no has jugado pero seguro que lo harás, porque te llama mucho la atención o lo que sea, y aún no lo has hecho por tener otros juegos por delante, por temas económicos o porque siempre está agotado, quizá no quieras leerlo. Tiene destripes, avisado estás.

 

Lo habitual en un protagonista de videojuegos es el típico héroe. Un tío resuelto, normalmente duro, a veces con más sentimientos, a veces con menos, pero que su honor y moral son indudables. Está el perfil también del antihéroe. Un tío resuelto, normalmente duro, con más o menos sentimientos, pero que su ética es algo "paralela" a lo normal. Y Travis abre el camino al protagonista imbécil.

Nadie en este mundillo se acerca a su nivel de estupidez. Es un tirao, un cutre, un friki, un salido, un baboso. Le importa todo un pimiento. Él a lo suyo: sus mangas, sus figuritas de mangas, sus pelis de manga, su ropa de manga... Le gusta el porno. También le gusta la lucha. Y el porno. Y su gatita. Y el porno. ¿Qué podemos esperar de un tío así? Pues por ejemplo que, al finalizar un combate, cuando le declara las intenciones que tiene a su rival de convertirse en nº1, éste empieza a pegarle el rollo típico de "Parar lograr tu objetivo debes conocer los secretos y técnicas de...". Y Travis simplemente lo pulveriza. A él le importa un pito eso de los secretos y tal y cual y pascual de ese viejales. Very Happy O que recargue su Katana láser "follándosela". O que rebusque en la basura para coger ropa. Y todo eso (y mucho más) lo hacen fascinante.

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NMH sabe qué es. Sabe que es un videojuego, y eso es un punto muy a favor en estos momentos de tanta cinemática eterna y tanta espectacularidad sin apretar un solo botón. En las cinemáticas de NMH nos encontraremos casi con cualquier cosa menos con lo que esperamos encontrar. 

La jugabilidad a lo GTA no existe. Cualquiera que lo compare, va muy perdido. Cierto que el diseño de una ciudad "abierta" nos puede dar esa sensación, pero parten de conceptos diferentes. En GTA, la base son los coches y la propia ciudad. Las misiones principales van de coches... por la ciudad. Las secundarias... también. Ves para allá y mata a este, vuelve para acá y trae tal cosa, haz tal recorrido en tal tiempo. La ciudad abierta hace que tú hagas lo que te apetezca más en cada momento, pero siempre será ciudad y coches. Y eso no es malo, eh, solo digo que no se parecen.

En NMH la base es Travis. La ciudad entera gira en torno a él. Tenemos su videoclub, su bar, su gimnasio, su laboratorio de Katanas láser, su ETT... Se le ha criticado la falta de vida de la ciudad, y es cierto. Pero la vida de la ciudad es Travis. No interactuaremos con nada, ningún placer en pasear. El placer de Travis es matar de forma frenética, y para hacerlo tiene que "tragar" con varias cosas. Como un trabajo.

Así, su día a día se desarrolla de manera divertida, tranquila y expectante. Divertida porque la variedad de trabajos de ETT y de asesino son lo suficientemente variados, frikis y originales para que un día te apetezca hacer tal cosa y otro día tal otra, independientemente de la remuneración que obtengas. Tranquila porque el ritmo es más pausado. Y expectante porque, una vez entras en la misión del ranking, todo cambia.

 

La orgía de colores, sonidos, acción y frenetismo es incomparable. Locura total. Los 30 minutos aproximadamente que te durarán te pasarán como 5. El control con Wiimote es fabuloso. Sencillo, pero inmersivo a más no poder. Cuando, dando un golpe mortal, lanzas un sablazo y sientes como vibra la empuñadura, y oyes el zumbido eléctrico en tu mano, la sensación es impagable. Imposible no acabar gritando de euforia o soltarle algún que otro insulto a la tele. Brutal, en todo el sentido de la palabra.

Bien, ya está dicho que es tremendamente divertido. Pasemos a otras cosas. La personalidad de este juego escapa a lo imaginable. Los diálogos crudos, directos y llenos de humor. El diseño de lo más peculiar y extraño. Una de las mejores bandas sonoras que hay en un juego. Referencias, referencias y más referencias, tanto de videojuegos, como del mundo del videojuego (que no es lo mismo), de cine, de televisión, ... Los "trances" psicópatas de Travis son una gozada, tanto jugable como de diseño.

 

Sí, el argumento no es nada profundo. ¿Lo necesita? Nada más arrancar el juego te encuentras en un festival de destrucción, sin saber quién es quién, cómo va el juego, para qué sirven las cosas, y cómo puedes llegar a un jefe de fase tan pronto. El discurso de Travis durante el primer combate (se tira unos 3 minutos hablando - o pensando - mientras intentas sobrevivir y descubrir como matar a Death Metal) es desconcertante y de lo más atractivo. Se toma a sí mismo (como juego) con poca seriedad, lo que te hace más tragable e incluso divertido (por ejemplo) que un personaje se llame Death Metal, o Destroyman, etc, y no Big Boss, Solid Snake o Liquid Snake (tontería, oye...).

Si buscas acción frenética, diversión, originalidad, una buena cantidad de risas y algo distinto, lo encontrarás a toneladas. Si buscas 23h de cinemáticas que te intenten sacar la lagrimita y pulsar un botón cada tres cuartos de hora, encontrarás un juego que se caga en eso.

5
Valoración media: 5 (2 votos)

2 Comentarios:

Es uno de los títulos que

Es uno de los títulos que junto al UC me atraen de la Wii, pero el problema es su elevado precio. A tirar de importanción y mirar si son region-free porque sino la Wii cogerá polvo en el salón...

Un artículo cojonudo, ¡Saludos Wink!

Este es uno de esos

Este es uno de esos juegos por los que merece comprarse una Wii, y no sólo por lo divertido que es el juego sino porque realmente aprovecha el Wiimote, tal como fué concebido.