23 de Mayo de 2013
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[Análisis] Assassin's Creed: Revelations

Cuando llegó Assassin’s Creed allá por 2007, lo hizo envuelto en polémica y en expectativas. Las imágenes, la historia, el entorno que se nos mostraba, verdadera next-gen, eran a nuestros ojos claras pruebas de que venía algo grande. Y lo cierto es que así fue, vino algo grande, pero tal vez no todo lo grande que se esperaba. Cuando llegó Assassin’s Creed, muchos se toparon con un juego excesivamente repetitivo, que utilizaba las mismas mecánicas una y otra vez, falto de ideas originales. Para otros, la ambientación y la soberbia potencia gráfica (por aquel entonces muchos disfrutaron por vez primera de la auténtica potencia de la nueva generación), así como la historia, fueron puntos clave que, si bien no convencieron del todo, asentaron algo que podría mejorarse mucho con un poco más de trabajo. Con Assassin’s Creed, Ubisoft dividió a una comunidad de jugones que aún hoy sigue dividida; por un lado los detractores de la saga, y por otro, sus amantes. Con la llegada de Assassin’s Creed II, unos años después, se mejoraron en sobremanera las mecánicas, la jugabilidad cobró fuerza y ganó solidez, logró dejar atrás la repetitividad que había lastrado a la primera entrega, e introdujo novedades de peso que sorprendieron a propios y a extraños. A pesar de todo ello, la segunda entrega no logró convencer a los que se decepcionaron con el Assassin’s Creed original, aunque si consiguió captar más adeptos a lo largo del globo y mantener la fidelidad de los ya acérrimos.

  Assassin’s Creed ya era una saga de calidad y muy productiva para Ubisoft, razón por la cual se lanzaría posteriormente una continuación directa no numérica de la segunda parte, “La Hermandad”. Con esta “tercera” parte, ambientada en Roma, se mejoraron aún más las mecánicas y se introdujeron mayores posibilidades en lo que a control de la ciudad se refiere, así como la posibilidad de gestionar nuestro propio gremio de Asesinos. La Hermandad convenció y sus ventas acompañaron, por lo que Ubisoft volvió a lanzar una nueva entrega, de nuevo no numérica, bajo el subtítulo de “Revelations”. Para entonces, la saga ya contaba con muchas entregas a sus espaldas, y la sombra de la repetición se cernía sobre la última aventura de Ezio Auditore. Pero, ¿ha logrado la última entrega de la saga esquivar los problemas que tan prematuramente se le habían achacado? ¿Ha resultado, finalmente, una entrega satisfactoria para todo jugador? Lo veremos en el próximo análisis. Señores y señoras, esto es Assassin’s Creed: Revelations.

Ezio Auditore ya es mayor, y a sus poco más de 50 años ya no está para trotes. Ya en la última etapa de su vida, Ezio necesita saber más sobre quienes lo precedieron, comprender el inicio y la razón, los secretos de los Asesinos que, siglos atrás, lucharon la misma guerra que el florentino disputa ahora. Por ello viaja hasta la lejana Masyaf, para intentar desentrañar los misterios del legendario asesino Altair. Pero no todo será tan fácil; además de encontrarse con una fuerte resistencia templaria, una enorme puerta cerrada le separa de la biblioteca secreta de Altair que, según dicen, esconde todos los secretos del mundo. Para abrirla, Ezio deberá conseguir todas las llaves que la desbloquean, llaves que curiosamente están escondidas en distintos lugares de la aún más lejana y cosmopolita ciudad de Constantinopla. Presuroso, Ezio se dirigirá hacía allí, consciente de que los templarios también buscan las llaves y los secretos que se esconden tras las puertas cerradas de la biblioteca de Altair, un conocimiento capaz de cambiar las tornas de la eterna guerra entre asesinos y templarios.

  La historia de esta nueva entrega es un tanto diferente a la del resto de capítulos. Tal vez la principal diferencia sea estructural; en este caso no tenemos un enemigo claro a la vista (por ejemplo, la venganza de Ezio en la segunda parte, o los Borgia en “La Hermandad”), aquí deberemos luchar contra los templarios y bizantinos de un modo más “general”, y no sabremos exactamente en quién se personifican todos los males que intentan acabar con los Asesinos hasta bien entrada la historia. Es por ello que, si bien las partes más espectaculares del juego son eso, espectaculares, podríamos llegar a echar en falta tener objetivos de asesinato de “renombre”, personas importantes en la trama que deseemos aniquilar y que nos resulte impactante el hacerlo. Con esto no digo que no existan esos momentos, que los hay, pero son menos comunes y más puntuales (y a la vez, más espectaculares, en ocasiones).

  Pero no nos engañemos, la trama de “Revelations” podría ser perfectamente la mejor de toda la saga, seguida seguramente de la segunda entrega numérica. No solo conoceremos los movimientos de Ezio en su casi ya vejez, sino que además viviremos en nuestras propias carnes impresionantes flashbacks de la vida de Altair, posteriormente al final de la primera entrega. Estos flashbacks aclararán muchas cosas y nos mostrarán el resto de la vida del legendario asesino, y es que viviremos con Altair muchas décadas por medio de recuerdos. Estas memorias, y la enorme expectación por saber qué será de Ezio Auditore, protagonista de una más que notable trilogía al final de su camino, serán las principales bazas de un argumento que mantiene un nivel excelente de principio a fin, con distintas ramificaciones que van desde la historia del propio Ezio a la de Altair o Desmond, e incluso a las historias que pueblan la gran ciudad de Constantinopla.

  En conclusión, la historia de “Revelations” es adulta, cinematográfica, profundamente interesante y variada, dividida en ramas que se concentran en una sola espectacular, llena de personajes nuevos y de otros que ya conocíamos. Ezio es el protagonista indiscutible de nuevo, pero Altair vuelve de las sombras y se toma en serio su papel, mientras que Desmond deja a sus dos antepasados actuar. “Revelations” no deja nada al azar, y termina con dignidad y honor la historia que comenzó Ezio Auditore de Florencia muchos años atrás, con la llegada de Assassin’s Creed II. Una conclusión digna de ser presenciada.

Assassin’s Creed Revelations no se aleja demasiado de sus antecesores más directos en lo que a apartado visual se refiere. Si bien gráficamente no es tan puntero como lo fue una vez, mantiene un nivel cuanto menos elogiable, y se centra principalmente, como sucedía en las entregas anteriores, en su apartado artístico. Es este apartado el que merece especial mención; la ciudad de Constantinopla es sorprendentemente interesante, lejos de lo que pueda parecer, mucho más de lo que fue Roma en “La Hermandad”, aunque sin llegar al nivel de Venecia de la segunda entrega. La actual Estambul es un espectáculo artístico a todos los niveles; hallamos en ella todo tipo de construcciones de influencias variadas, desde griegas a claramente arábicas, un claro ejemplo de la enorme diversidad étnica que pobló la ciudad a lo largo de los siglos, y un gran logro por parte de Ubisoft Montreal a la hora de recrear la ciudad. Se trata de una ciudad viva, rebosante de actividad, desde comerciantes en sus tiendas, vendiendo sus productos a gritos, a marinos trabajando en el puerto, así como pobres, ricos, soldados, oradores… Formaremos parte de un asombroso todo, nos sumergiremos de lleno en la etapa de Constantinopla mientras los ciclos de luz cambian sobre nosotros, mostrándonos estampas de una belleza sin parangón en cualquier otro videojuego. Si bien en un principio la elección de Constantinopla como sede principal de esta nueva entrega fue discutida fuertemente, echándose de menos lugares como el Japón Feudal o el tétrico y fantástico Londres Victoriano, lo cierto es que la recreación de la ciudad y su ambiente no resulta en absoluto decepcionante. Toda una sorpresa. Sorpresa que se ve aderezada, además, por las esporádicas visitas a distintas localizaciones que visitaremos, además de la ciudad principal. Caminaremos por las calles de Maysaf, tanto en la época de Ezio (nevada y abandonada) como en la de Altair (tal y como la recordamos en la primera entrega), así como realizaremos varias misiones en la Capadoccia, en las que no ahondaré para no destripar nada.

  El principal avance se ha llevado a cabo en el campo de la animación facial y los rostros. La diferencia entre las anteriores entregas y “Revelations” en este punto es abismal; se han mejorado muchísimo las texturas de los rostros y veremos francamente bien a Ezio, Desmond, e incluso Altair. Los personajes secundarios, eso si, están un nivel por debajo, aunque por si solos ya superan lo visto en “La Hermandad”. Todo ello ha hecho que las cinemáticas mejoren bastante, dejando totalmente atrás el sistema del primer Assassin’s Creed y siguiendo la estela del segundo y de su secuela, mostrándonos unas secuencias de acción sublimes.

 

Y lo sorprendente de todo este arsenal gráfico es que el juego no se resiente en absoluto, no existen apenas ralentizaciones, ni siquiera en los momentos de acción más desenfrenada, con diez o más soldados a nuestro alrededor, fuego, texturas, caballos, carromatos… El juego se mantiene fluido y exento de tirones, suave y muy cómodo de observar. Sigue, por tanto, en la línea de “La Hermandad”, que ya lucía esa estabilidad visual que tan agradable resulta. Y es que el apartado gráfico de “Revelations”, así como el de toda la saga, desde el diseño sobrio de sus menús a cada uno de los rincones de Constantinopla, los rostros de los personajes, sus estupendas animaciones y la fluidez general de la que goza al juego hacen de la nueva creación de Ubisoft un portento gráfico que, si bien no es perfecto en las distancias cortas, es bellísimo, maravilloso, en un ámbito más general. Fantástico.

 

“Revelations” sigue una jugabilidad continuista, que no se aleja en absoluto de la vista en “La Hermandad”. Por tanto, tenemos un escenario abierto que podemos explorar con libertad, realizando misiones principales y secundarias, mientras conquistamos la ciudad por medio del comercio y el acero. Pero no nos equivoquemos, “Revelations” no es un sandbox al uso, en absoluto. Ya desde la primera misión, que nos lleva a Masyaf, nos damos cuenta de que estamos ante un trabajadísimo juego de aventuras. Si bien muchas misiones de los juegos de este género son arquetípicas, clásicas misiones de “ve allí y coge esto, después vuelve”, aquí encontramos eso, pero muchas cosas más. Habrá ocasiones en que nos de la sensación de estar jugando a un videojuego de aventuras altamente escriptado y espectacular, una especie de Uncharted o Lords of Shadow, en las fases más explosivas y adrenalinitas. Se ha llevado al máximo las capacidades jugables en las fases de aventuras con “Revelations”. Ahora solo queda aumentar su cantidad a lo largo de la historia.

 

Aún con todas esas misiones espectaculares, gran parte del tiempo lo pasaremos dando vueltas por la ciudad, de encargo en encargo. Si las misiones principales más espectaculares gozan de una calidad excelente, las más normalitas son notables y variadas. Llevaremos a cabo asesinatos, cómo no, así como tareas de seguimiento, espionaje e infiltración. Lo cierto es que este tipo de misiones, las de infiltración, se han potenciado sumamente con respecto a anteriores entregas, aquí serán más habituales y difíciles, no se nos pondrán las cosas fáciles y deberemos actuar con destreza haciendo uso conveniente de cada uno de los escondites que nos rodean, intentando llamar lo menor posible la atención, e incluso evitando muertes. Y es que esconderse es ahora más difícil, los guardias están más atentos, son menos permisivos con las actitudes extrañas y son muy numerosos. Cuando se nos pida introducirnos en fortalezas enemigas deberemos andarnos con pies de plomo, sin duda.

  Las misiones secundarias, por otro lado, han sido editadas notablemente. Si en “La Hermandad” encontrabas decenas de iconos en el mapa que permitían llevar a cabo misiones de asesinato, de carreras, de infiltración, entre otras, aquí todo eso se ha eliminado. Se trata, muy probablemente del gran error de este “Revelations”, aunque no os asustéis, no es tan grave como parece. Ahora, las misiones secundarias son menores en cantidad pero mayores en cantidad. Llegado el momento, podremos llevar a cabo muchísimas actividades de las de “antes”, ayudar a ciudadanos para reclutarlos en nuestro bando, escalar Atalayas, hacer misiones de asesinato especiales para convertir a nuestros aprendices en auténticos maestros asesinos… Al principio nos dará la sensación de que todo se ha reducido con respecto a “La Hermandad”, que no sabremos qué hacer al viajar por la ciudad, pero se trata de una sensación pasajera que desaparece por completo una vez el juego arranca y entra dentro de su ritmo jugable y nos propone decenas de actividades que nos tendrán dando vueltas por la ciudad durante horas y horas. No debemos, por tanto, dejarnos engañar por la “inactividad” inicial. Podremos asaltar fortalezas enemigas, una de las actividades secundarias que mayor beneficio nos acarrearán y que más diversión conllevarán. Deberemos introducirnos en el territorio enemigo (marcado en rojo), en el cual nos detectarán y atacarán con solo mirarnos, y una vez allí, hacer uso de nuestra nueva y mejorada visión del águila para detectar al jefe de la guarida, y asesinarlo. El nuevo estilo de la visión será muy importante, ya que nos permitirá ver los pasos que ha dado nuestro objetivo para así poder seguirlo hasta el lugar en que se encuentra ahora mismo, todo ello con una cámara aún en tercera persona, al estilo Batman. Una vez asesinado el capitán (cosa que no será en absoluto fácil, porque a la mínima sospecha de nuestra presencia huirá y se esconderá hasta el día siguiente), deberemos incendiar un minarete para dejar claro que ese es nuestro territorio, a partir de ese momento dominado por los Asesinos.

 

A raíz de esta actividad se desencadena otra, la de defender la fortaleza, una nueva inclusión jugable de esta entrega. Si llegado el momento los templarios deciden recuperar lo que es suyo atacando nuestra fortaleza, deberemos defenderla en medida de lo posible para mantenerla como nuestra. Esto sucederá cuando permanezcamos demasiado tiempo con la popularidad alta, siendo nuestro personaje ya conocido entre los guardias y fácilmente reconocible por todo el mundo. Para evitarlo, deberemos matar a capitanes y sobornar a pregoneros (se han eliminado los carteles con nuestra cara, lo cual hace más difícil conseguir de nuevo el anonimato). Una vez nuestra fortaleza esta siendo atacada, se desencadena un interesante minijuego táctico: desde los dejados, deberemos posicionar distintas unidades de arqueros o hombres con armas de fuego, así como barricadas, a lo largo y ancho del territorio que se nos propone con el objetivo de frenar las oleadas de enemigos que nos atacarán y correrán hacia la guarida, con intención de hacerla arder. Se trata de un minijuego realmente divertido e intuitivo, que descubriremos al poco de empezar la historia. Desgraciadamente, si el jugador es cuidadoso con su nivel de popularidad y no permite que suba demasiado (pues por consiguiente subiría la dificultad excesivamente), es muy improbable que nuestras fortalezas sean atacadas, pudiendo pasar todo el juego, perfectamente, sin tener que defender ninguna salvo la que nos obliga la historia.

 

Conquistar y defender estas fortalezas nos otorgará un tanto por ciento del territorio de la ciudad, que es también otra enorme fuente de actividades secundarias. Como sucedía en anteriores entregas, podremos comprar tiendas enteras para que sus precios sean más económicos y para que nos vayan proporcionando beneficios monetarios con el paso del tiempo. Hay decenas de estas tiendas a lo largo de la ciudad: armerias (donde compraremos todo tipo de armas, desde espadas, a martillos, cuchillos, en incluso la ballesta, así como piezas de armadura que nos cambiarán el aspecto), librerías (donde compraremos libros reales que nos darán distintos beneficios), curanderos (donde comprar medicinas y ser curados, así como donde compraremos venenos para nuestras victimas), bancos (donde se guardará el dinero que recobremos de todas las tiendas que poseamos, con un límite, claro) y sastres (donde comparemos distintos tintes para nuestros ropajes). Todo lo que adquiramos en estas tiendas quedará guardado permanentemente en nuestra guarida de los asesinos, en las salas de exposición, donde podremos volver a equiparnos con armas, armaduras, etc. Podremos, además, hacernos propietarios de grandes monumentos históricos de la ciudad, como Santa Sofía, de los cuales obtendremos grandes beneficios monetarios que se sumarán a los de las tiendas, y que aumentarán el tanto por ciento de control que tenemos de la ciudad. Por último, tendremos la posibilidad de comprar recintos a lo largo y ancho del territorio donde apostar gremios de ladrones, mercenarios, etc. Dominar Constantinopla es una actividad realmente adictiva que nos obligará a amasar grandes cantidades de dinero y a viajar horas y horas por la ciudad en busca de ese pequeño tanto por cierto más de control, de esas cientos de monedas que se sumarán a al montón que ya tenemos en el banco.

En anteriores entregas de la saga teníamos la posibilidad de introducirnos en tumbas de asesinos (en el caso de la segunda entrega), y en las de Rómulo (en “La Hermandad”). Estas actividades eran, sin duda, de las más divertidas de ambos juegos, secciones realmente trabajadas de plataformas al más puro estilo Prince of Persia, fluidas y muy, muy divertidas. Para los que gustaran de estas secciones, les alegrará saber que no desaparecen en “Revelations”, aunque no serán misiones secundarias; formarán parte de la historia (al menos la mayor parte de ellas). Como suele suceder en estos casos, lo que se esconde tras estos tramos plataformeros es una estupenda armadura, la mejor del juego. Así que es cuanto menos recomendable profundizar en ello. Y hablando de profundizar, sería un error no comentar las nuevas habilidades físicas y armamentísticas  de Ezio. Por un lado están las bombas, una novedad que el juego se ha tomado verdaderamente en serio. Obtendremos distintos materiales continuamente, ya sea en los cofres que hay por la ciudad o comprándolos en el mercado negro. Con estos componentes, podremos construir bombas diferentes cuyos efectos serán igualmente distintos: bombas de sangre de cordero, que hará pensar a las víctimas que están heridas, asustándolas, bombas petardo, que generarán ruido y atraerán la atención de los guardias hacia un punto en concreto, bombas explosivas, clásicas, que harán daño… entre muchas otras. Pero no todo es tan positivo en este sentido, ya que el juego, a pesar de presentarnos esta posibilidad, no obliga en ningún momento a hacer uso de este nuevo recurso, pudiéndose pasar uno el juego sin tirar una sola bomba (sin contar las que se nos obliga a lanzar en los tutoriales iniciales). Por tanto, el jugador veterano de la saga, que lleva tres entregas sin esta posibilidad, más que probablemente no hará uso de las bombas, utilizando tan solo los recursos habituales de las otras entregas. A pesar de que las ideas han sido buenas, se han implementado tan levemente que pasan sin pena ni gloria, y apena pensar en cómo hubiera sido en caso de haberse obligado más al jugador a utilizarlo, como por ejemplo la hoja oculta. De todos modos, no llega a ser algo negativo, porque no entorpece la jugabilidad, en absoluto, sencillamente no resulta algo positivo que mejore el conjunto aún más. Lo deja como está.

 

Por otro lado, las habilidades de Ezio como asesino se mantienen. Podremos utilizar la icónica hoja oculta (ambas), para asesinar en silencio, las armas más contundentes para los combates cuerpo a cuerpo, venenos de distintos efectos, ejecutar disparos con el arma de fuego que tenemos implementada en la muñeca, disparar virotes con nuestra ballesta (siempre y cuando la compremos, claro está), lanzar pequeños y mortales cuchillos, usar el paracaídas al saltar desde grandes alturas… Y a todo esto se le suma la posibilidad utilizar el gancho, un nuevo elemento que sirve tanto en combate como en lo referido al movimiento. Por un lado se mejora la escalada, se la da fluidez y velocidad, y por todo se incluyen distintos tramos de tirolina que hacen del viaje por los tejados algo más espectacular, pudiendo lanzarnos por las cuerdas a gran velocidad e incluso asesinar desde ellas. En lo referente a los combates, el gancho servirá para desestabilizar a los enemigos, e incluso zafarnos de ellos mientras corremos. Si bien no es un adherido realmente importante, lo cierto es que haremos uso de el muy habitualmente, al contrario que las bombas, y de un modo muy intuitivo.

Además, tendremos la posibilidad, nuevamente, de jugar al minijuego “Conquista del Mediterraneo”, a través del cual podremos mandar a nuestros asesinos a distintas ciudades del mediterráneo para conquistarlas y hacerlas de los asesinos, así como para realizar misiones de asesinato, espionaje, robo, etc. Estas actividades nos proporcionarán recursos y dinero, y harán que nuestros súbditos suban de nivel obteniendo experiencia, mejorando sus habilidades, su armadura, y aproximándose a la posibilidad de que los convirtamos en maestros Asesinos. Un minijuegos sencillo pero adictivo que nos obligará a permanecer atentos a las ciudades, ya que podemos perderlas si los templarios deciden intentar reconquistarlas.

 

Dejando de lado a Ezio y centrándonos en sus dos antepasados, Altair y Desmond, cabe decir que la calidad de sus misiones no se queda atrás, a pesar de que son poco habituales. Las secciones de Altair (que cubrirán unas tres horas de juego), son esencialmente argumentales, aunque como es lógico controlaremos al asesino y viviremos los momentos espectaculares que se nos relatan. No quiero contar demasiado de ello para no caer inevitablemente en el spoiler. Solo diré que merece la pena vivir los Flashbacks que se nos proponen. Son sencillamente asombrosos, muy curiosos de ver para todo aquel que venere al asesino de Masyaf. Las secciones de Desmond, por otro lado, son el punto más flojo de todo el juego. Con él tan solo podremos realizar una serie de misiones-recuerdo con una jugabilidad cuanto menos extraña. Las iremos desbloqueando según encontremos fragmentos del animus a lo largo del Constantinopla (serían como las plumas de la segunda entrega, digamos), y una vez en las misiones, pasaremos de una cámara en tercera persona a una en primera persona, al estilo “first-person-shooter”. Controlaremos a Desmond mientras recuerda su pasado (que, por otro lado, tiene algo de interés) mientras recorremos extraños parajes cibernéticos del animus, saldando y haciendo uso de las pocas habilidades que nos proporcionan. Se trata de segmentos un poco aburridos que entorpecen la fluidez general, y que el jugador dejará de lado muy probablemente al poco de empezar. Es una pena, porque las ideas eran buenas, pero la repetición visual y jugable de estas secciones de Desmond las han lastrado en sobremanera. Se trata del punto más negativo de toda su jugabilidad, aunque al ser una misión por completo secundaria no llega a afectar gravemente al conjunto. Por último tenemos el multijugador online. Se mantienen las mismas premisas que en la anterior entrega, en la que debutó, aunque se incluyen determinadas mejoras. En cualquier caso, la experiencia sigue siendo parecida, divertida, aunque desde luego no es el principal aliciente de este “Revelations”, así como tampoco lo era en “La Hermandad”. Es un elemento muy positivo que dota de mayor duración al título, pero que no lo define y cuya ausencia tampoco sería del todo grave. Divertido, eso si.

 

Y estos son los puntos realmente importantes de este nuevo Assassin’s Creed. Algunas cosas nuevas y muchas otras que se mantienen. Todo lo demás se lo dejo a los jugadores, que descubran poco a poco las posibilidades que nos brinda este juego tanto en el apartado jugable de su historia (en la que haremos de todo, desde conducir carros a ser arrastrados por ellos, disparar con lanzallamas, etc… No he hablado en exceso de todo esto, porque no quiero estropear sorpresas a los jugadores), como dentro del mundo de las actividades secundarias, cuantiosas y extremadamente divertidas. En conclusión, se mantiene la enormísima calidad jugable de los anteriores juegos y se incluyen suficientes novedades como para que el veterano no sienta que está jugando a lo mismo. Eso si, todo aquel que no gustara de las anteriores entregas debería abstenerse de probar “Revelations”, ya que para él las novedades serán insuficientes y no tolerará el mismo sistema jugable. Para todos los demás, se reencontrarán con la jugabilidad clásica de la saga, y se adaptarán a las novedades con facilidad mientras viven el final de la historia de Ezio Auditore. Realmente divertido.

 

 

  Assassin’s Creed nunca ha sido una saga caracterizada por su música. Si bien la tiene, y es de calidad, su aparición es esporádica y se limita a ciertas situaciones y al menú principal. Durante nuestros viajes por la ciudad de Constantinopla no nos acompañará melodía alguna (salvo en determinados momentos, aunque más bien son notas sueltas), oiremos tan solo las quejas de esfuerzo de Ezio, los pregoneros y vendedores gritando o los guardias reprochándonos nuestra actitud. Eso si, en algunos momentos de la historia resonarán piezas de la banda sonora que nos pondrán los pelos de punta, mención especial a la que suena en el menú principal, muy épica, en la línea de juegos como Dragon Age, por extraño que pueda parecer. Los silencios, por otro lado, son tan importantes como la música, sobretodo cuando estamos realizando una escalada difícil en lugares particularmente altos (o interiores de grandes monumentos… no diré más). En esos momentos escucharemos tan solo a Ezio, las piedras y la estructura crujir y el viento resonando suavemente a nuestro alrededor. Muy cuidado.

 

En lo que se refiere a voces, el juego es excelente, en este punto no debería existir duda alguna. Completamente doblado al castellano, se mantienen las voces de siempre para Ezio, Altair y Desmond, y se suman nuevas para los personajes exclusivos de “Revelations”. En general, todas tienen un nivel estupendo y nos dará la sensación de estar viendo una película en el cine. Las voces de los personajes secundarios que vemos por las calles son también notables, heredadas de los anteriores juegos. Cabe decir que la voz de Ezio ha mejorado notablemente con el paso de las entregas, y nos brinda su mejor actuación para su última aparición videojueguil. En lo que se refiere a FX, el juego tiene detalles muy curiosos, si bien ya aparecían en las anteriores entregas. Un ejemplo es el sonido de eco que suena cuando disparamos con nuestra arma de fuego de la muñeca. Podemos oír como el sonido se aleja con el eco, transmitiendo estupendamente la sensación de que se trata de un arma muy potente. En esencia, el apartado sonoro de “Revelations” no tiene errores, no hay agujeros, es una delicia sumergirse en su mundo, oír a sus personajes y, cada cierto tiempo, embelesarse con sus melodías. Excelente.

 

 

Las conclusiones respecto a este “Revelations” son cuanto menos positivas. En lo referente al apartado gráfico, el título cumple de sobras mejorando un motor ya de por si muy potente, artísticamente bellísimo. La calidad de los rostros ha mejorado exponencialmente, y la ciudad de Constantinopla es un soplo de aire fresco con un ambiente que enamora. Mantiene muchos elementos jugables de anteriores entregas, algunos los cambia, a veces para bien y otras no tan para bien, pero incluye muchas novedades, además de una historia realmente profunda e interesante, que nos permite mirar al pasado de Altair y ver el futuro de Ezio, una historia que nadie debería perderse. Assassin’s Creed Revelations es un juego muy, muy divertido, realmente largo, si se quiere ser completista (a pesar de que su historia es más corta de lo habitual, aunque mucho más intensa que las otras), lleno de detalles que, para todo aquel que disfrutase con las anteriores entregas, serán estupendos. “Revelations” es muy fácil de recomendar. Si disfrutaste de las anteriores entregas de Assassin’s Creed y ahora tienes ganas de más, no deberías perdértelo, pues Ezio se despide después de una larga vida de aventuras. ¿De verdad querrías no ser participe de ese final? Coge tus hojas ocultas, ármate de valor, ponte la capucha. Nos queda un último trabajo.

Lo mejor

 

-La historia es sublime. Superior a la del resto de entregas, con antiguos personajes que retornan y con conclusiones para los que ya llevan un tiempo con nosotros.

-Jugabilidad clásica de la saga, con interesantes novedades jugables.

-Gráficamente sigue a buen nivel, y se han mejorado muchísimo los rostros. Artísticamente, como siempre, perfecto.

-Gran cantidad de misiones secundarias, que doblan la duración de la historia, prácticamente.

-Constantinopla se destapa como uno de los mejores escenarios de toda la saga. Una ciudad viva que nos convencerá al poco de comenzar. Además, visitaremos otros escenarios igualmente espectaculares.

-Gran variedad, si nos cansamos de hacer algo, sencillamente nos ponemos a hacer otra actividad. Siempre hay cosas por hacer.

-Gran espectacularidad en las misiones principales. Se ha alcanzando el techo en este sentido, con “Revelations”.

Lo Peor

 

-A pesar de que hay muchas misiones secundarias, el hecho de que estén fundidas con la historia puede dar la sensación de “vacío” en las primeras horas de juego.

-Las secciones de Desmond no están en absoluto a la altura del resto de la obra.

-El uso de las bombas, aunque interesante, no es necesario en ningún momento. El jugador podrá hacer caso omiso de esta novedad,  y eso es una pena.

-En lo referente a la historia, la aparición del enemigo principal se hace esperar demasiado.

 

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3 Comentarios:

Dichosos los ojos, hacía

Dichosos los ojos, hacía más de un año que no se te veía el pelo por aquí Very Happy (aunque tuviste que volver justo ahora que la comunidad está en poco menos que desierta, escogiste un mal momento para tu vuelta Sad). Me ha gustado mucho este nuevo estilo de análisis, aunque del juego no puedo comentar porque nunca he tocado esta saga en profundidad.

¡Hola de nuevo! Si que

¡Hola de nuevo! Si que hace un buen tiempo que no publico nada, si xD Pero he estado por aquí, acechando desde las sombras, en silencio xD Bueno, ¿así que esto está un poco apagado, no? Iré publicando cosas de vez en cuando, de todos modos, alguien las leerá xD Por cierto... ¿ya no hay entrada del día en Meristation o qué? Me he estado fijando y no lo encuentro... En fin, me alegro de leerte, y de saber que aún andas por aquí. Seguramente nos vayamos leyendo más próximamente. ¡Gracias por comentar!

¡Saludos! 

No, ya no hay entrada del

No, ya no hay entrada del día. Ahora tenemos usuarios spoileadores, gente que comenta estando expulsada, errores de sesión cada dos por tres... lo normal tras seis meses del salto a M4.

  Y bueno, lo de leernos solo te leeré yo a tí, porque a la inversa lo veo un poco jodido LMAO