Nuestro padre, curioso él, desea conocer que aspecto tendremos al crecer, y para ello nos somete a un sofisticado aparato que determina nuestro físico al alcanzar la mayoría de edad. Aquí llega el turno de escoger los rasgos, la complexión y todos los detalles del cuerpo del héroe. El editor de Fallout 3 es tan profundo y detallado que hace palidecer a otros tan completos como el del propio Oblivion. Aumentando radicalmente las posibilidades y disparando las alternativas a la hora de encontrar ojos, formas de narices, peinados, maquillajes o tipos de bello facial; será más fácil que nunca crear un personaje a nuestro gusto.
Avanzando unos minutos en la vida real -pero unos años en el juego- encontramos el tutorial de movimiento que, también, se adecua a la perfección al argumento de Fallout 3. Daremos los primeros pasos con el pequeño protagonista descubriendo los controles del juego; y también recogiendo por primera vez el libro “Tú eres Especial”. El pequeño libro infantil que enmascara, en realidad, el sistema de reparto de atributos y habilidades. Fuerza, percepción, resistencia, carisma, inteligencia, agilidad y suerte son las siete vertientes entre las que podemos dividir los puntos de experiencia obtenidos a lo largo de la aventura.
Una vez superados los primeros tutoriales, y habiendo adquirido más edad, nos plantaremos de golpe en nuestra décima fiesta de cumpleaños. Donde comenzaremos a interactuar con otros personajes, e incluso a realizar las primeras misiones para familiarizarnos con el sistema de éstas. Lógicamente, muy toscas y sencillas todavía.
No obstante no tardaremos mucho en dar nuestros primeros pasos por el exterior de La Bóveda, y será en nuestros primeros minutos fuera de ésta cuando descubramos a nuestro primer compañero de andanzas; el perro. La utilidad del perro es mayúscula en Fallout 3, y es que podremos usarle en los combates, en la exploración e incluso para hablarle. Lógicamente no podemos mantener conversaciones con el perro más allá de sus respuestas en forma de ladridos, pero será útil dirigirle la palabra para darle instrucciones que él cumplirá siempre.
Por fin a los 19 ya estaba preparado, era adulto y plenamente consciente de sí mismo y de sus capacidades; pero su mundo dio un vuelco cuando su padre huyó de la gigantesca cámara acorazada dejándole sólo. Desamparado y sin encontrar explicación a su comportamiento decidió cruzar el umbral, y adentrarse en el peligroso mundo del Washington D.C. post apocalíptico.
La primera visión de la superficie de la tierra devastada fue desoladora. Los edificios en ruinas y los coches destartalados se amontaban en las calles. Sólo sabía lo que le habían contado, que en 2077 una guerra a gran escala arrasó la civilización; y que ahora, doscientos años después, la humanidad todavía no había logrado recuperarse de la hecatombe nuclear.
Las criaturas a las que nos enfrentaremos en Fallout 3 son claramente deudoras del bestiario de las dos primeras entregas. Se trata de personas fuertemente expuestas a la radiación, lo que los ha convertido en bestias infrahumanas, más cercanos en físico y necesidades a un animal hambriento de sangre y carne que a un ser humano civilizado.
Estas criaturas son salvajes, veloces y despiadadas, y son detectables en la lejanía gracias a nuestro contador Geiger, que percibe su alto nivel de radiación devolviéndonos una señal sonora cuando están cerca. Obviamente Fallout 3 no es un juego de terror, pero quien no sienta angustia y pavor escuchando chillar a su contador Geiger estando encerrado en un bunker oscuro y desconchado es que no tiene sangre en el cuerpo.
El combate es eminentemente en tiempo real pero tiene unas gotas de turnos, como también revelamos en el avance que publicamos el pasado año. El desarrollo del tiempo real no hace falta describirlo, pero el título VATS con el que en Bethesda han denominado el funcionamiento de los turnos si que merece una mención.
VATS es un sistema táctico que significa Vault-Tec Assisted Targeting System, y que comparte algunos elementos en tiempo real de los first person shooters, pero que permite detener el tiempo a nuestro antojo para plantearnos las situaciones con calma y escoger con cuidado donde efectuar los disparos.
Para empezar, se ha optado por una vista en primera persona alejado de la clásica isométrica de la saga, que con un botón nos permitirá alternarlo con otra en tercera, muy del estilo Gears of War, que se situará casi al hombro del personaje.
El sistema de combate también ha sido debidamente actualizado a los tiempos que corren, y supone un híbrido entre tiempo real y lucha por turnos, que parece una de las propuestas más originales e interesantes que hemos visto en este sentido en los últimos años. La idea es lograr algo a medio camino entre Los Caballeros de la Antigua República y los dos primeros Fallout.
Según Bethesda el inabarcable número de personajes que encontrábamos en nuestro camino por los dos primeros episodios de Fallout se ha reducido drásticamente en el tercero. Pasaremos pues de los miles de NPC de Fallout y Fallout 2, a “sólo” cientos de ellos en su tercera entrega. Una reducción importante de cantidad en aras de aumentar la calidad.
En caso de sufrir una lesión seria, un hueso roto, una bala incrustada en nuestro cuerpo… de poco servirá comer y beber o medicarse. Nuestra cadencia de paso se verá considerablemente reducida si se nos rompe una pierna, y no será esto lo peor, si no que para curarla deberemos o bien tener fuertes conocimientos médicos, o viajar hasta la ciudad más cercana para visitar al doctor. Todo en busca del realismo.
Si los fans extremistas de sus orígenes, que consideran erróneamente que “cualquier tiempo pasado fue mejor”, consiguen vencer sus miedos y enfrentarse al juego libres de prejuicios, a buen seguro descubrirán una experiencia que cuanto menos será merecedora de echarle un vistazo por el mimo que está poniendo Bethesda. Para los que nunca se han acercado al universo Fallout y a los que les echa para atrás sus gráficos desfasados, en primer lugar recomendarles repasar las dos entregas iniciales, pues hasta finales de 2008 no verá la luz este título, uno de los destinados a coronarse como mejor juego de rol del año.
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