13 de Octubre de 2008
Jun
26

Bionic Commando

 

Aparecido en Europa allá por 1990, el Bionic Commando que llegó a nuestras tierras mantenía los cambios realizados para su versión americana respecto al original japonés. Fue precisamente en esa versión integra que no vimos, donde el argumento del título presentaba a unos científicos de extrema dedicación que no cesaban en sus maléficas investigaciones, llegando incluso a resucitar por sus intereses al mismísimo Adolf Hitler. De esta forma, todas las referencias o alusiones nazis fueron eliminadas para las versiones americana y europea del título, renombrando a los enemigos como los Badd, y rebautizando al tirano alemán como Master D.

Ahora, y ambientado diez años después de los sucesos ocurridos en aquella primera entrega, veremos como Nathan Spencer será encarcelado injustamente por una serie de delitos que jamás cometió. Privado de su libertad, y sin la ayuda de su equipo, nuestro hombre aguardará sin esperanza el día de su ilícita ejecución. No obstante, cuando todo parecía perdido, la ciudad de Ascension City se verá sacudida por una gran explosión nuclear que transformará la vida del lugar en un vasto horizonte de inerte hierro y cemento. Los terroristas responsables de la hecatombe se convertirán en los fortuitos salvadores de Nathan, el cual podrá escapar de la prisión entre los amasijos de la estructura con el fin de dar caza a los artífices del desastre.

Este terrible y forzado cambio de paisaje (de proporciones desmesuradas) dará forma a la compleja sucesión de escenarios con los que podremos interactuar.

Así pues, y como si del bueno de Spiderman se tratara, podremos balancearnos a nuestro antojo por mediación de los numerosos salientes y estructuras varias que conformarán el entorno. No obstante, la mecánica del hombre araña y sus mayas rojas palidecerá sobre el arduo trabajo llevado a cabo en Bionic Commando, el cual contará con un sólido sistema de físicas.

Con unas vistas que quitarán el hipo, podremos avanzar gracias al continuo balanceo de nuestro protagonista, atendiendo pero a las estructuras que puedan suponer un serio peligro para nuestra integridad física. Si nos enganchamos a unas vigas de dudosa sujeción o sobre cualquier objeto que pueda pesar menos que nosotros mismos, perderemos el equilibrio y caeremos al suelo, pudiendo en base a nuestra capacidad de reacción, salvarnos repentinamente al actuar con rapidez lanzando nuevamente el gancho. Además, nuestra herramienta biónica no sería un brazo multiusos si tan solo contara con una única característica.

Entrando de lleno en otro punto consistente de la jugabilidad en Bionic Commando, Nathan podrá atrapar y sujetar multitud de objetos que le servirán de ayuda. Y decimos de ayuda, puesto que la tónica habitual será la de lanzar infinidad de estructuras de hierro sobre nuestros enemigos, ya sean coches destrozados, vagones de tren, o incluso barriles explosivos, amén de los distintos tipos de munición que podremos acoplar a nuestro utensilio de combate. A modo informativo, nuestro brazo creará pequeños hologramas con la ubicación de nuestros objetivos así como de las características de los emplazamientos clave para la misión.

Lejos de presentar puntos de agarre predefinidos, el sistema oscilará entre lo manual y automático con un gancho que podrá agarrarse sobre casi cualquier superficie del escenario. El peso de nuestro protagonista determinará la resolución y la inclinación de nuestros movimientos, otorgándonos una clara sensación de profundidad y complejidad en cuanto al trabajo conseguido.

Volviendo a los enemigos, entre los numerosos Badd (rebautizados para la ocasión como Imperiales) se encontrarán adversarios más significativos, antiguos compañeros de batalla de Nathan, y armados hasta los dientes con sus respectivos gadgets biónicos que nos pondrán en apuros en más de una ocasión.

Entorno Inhabitable

Como si de un homenaje visual hacia Akira se tratara, el desastre ocurrido en Ascension City conformará un apabullante apartado técnico con una calidad fuera de toda duda. El desolado paisaje forjará una inmersión total que reforzará la sensación de vernos envueltos en una ciudad muerta. Los edificios, con gran cantidad de detalles, entrelazarán sus estructuras para deleite de cualquier seguidor de visiones postapocalípticas que se precie. Además, podremos acceder al interior de los rascacielos que no se hayan venido abajo totalmente, alternando nuestro avance entre interiores y exteriores. Claramente, la impresión de vernos rodeados en un entorno catastrófico dejará atónito a más de uno, el difícil cometido de salvaguardar Ascension City vuelve a recaer en un brazo de 40 kilos de peso.

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