22 de Septiembre de 2014
Mar
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Da wed

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        Salió dando un portazo y bajó las escaleras matando cucarachas; despegó pegado al asiento dejando atrás los problemas como buenamente podía. Creía que era un cobarde por huir de esa manera cuando no era capaz de afrontar su vida, así es que aumentaba la velocidad, y mientras en un apartamento no muy lejos su mayor problema estaba aliviando el dolor con sus plantas. Era como también se refugiaba de sus conflictos, pero de una manera mas sutil, de una forma casi se podría decir aceptada.
 
       Él, casi era un santo, y según su manera de entender la vida prefiere no revelarse por miedo a destrozar lo bueno que le queda, sabe que algo que se le dedica tanto tiempo y esfuerzo no merece la pena arruinar por unas palabras en malos momentos.
 
       Ella, casi era una perfecta novia; que hacía lo imposible por quien por primera vez siente algo muy especial, que como la gran mayoría de las veces es un indescriptible sentimiento.
 
       Él era comedido y controlado hasta que todo se le escapaba de las manos, se relajaba y no se dejaba llevar por sus impulsos hasta que la rabia le desbordaba.
 
              Ella era impulsiva e incontrolable cuando se agobiaba, era una analista de la psique humana y así conocía a la gente mejor de lo que ellos mismos cabrían esperar.
 
       Él normalmente la apaciguaba y ayudaba en los momentos de ira.
 
       Ella le soportaba las tonterías y siempre lo perdonaba cuando destroza el momento con inoportunas contestaciones.
 
       Es una mañana con el cielo turquesa y un sol que resplandecía como una estampa primaveral. el era costumbre que en estos días aburridos la visitara, y estar así juntos durante la mayor parte del día. Fue en la cama, en esos momentos de después de consumar sus deseos… la abrazaba recogida entre los brazos, acariciaba con sus labios desde el cuello hasta la cara en un largo viaje. Ella lo agarraba con las manos, acercaba su cabeza hasta los labios, se besaron y retozaron durante horas, estuvieron hasta que llegó la hora, el momento en el que Él novio, que deseaba redimirse de haber traicionado a su pareja entró por la puerta con un ramo de flores tan grande cómo la rabia que pronto empezó a sentir.
 
 
       Lloraba así este viajero por la pareja que moría, y remató también su camino como buenamente pudo, escapando con su coche de los problemas de la forma mas cobarde, huyendo hacía un descanso eterno…

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4 Comentarios:

Jur, muy buen texto tio. Me

Jur, muy buen texto tio.

Me he sentido identificado con algunos cachos del texto (con la parte final no eh ¬¬ xD)

Un saludo ;)

Chulísimo

De las mejores entradas que he leído.

Me gusta mucho el enfoque del relato.

Bestial

Ha sido una narración expléndida.

 

Veo que te gusta releer mis

Veo que te gusta releer mis historias, muy bien.

Gracias :)