23 de Octubre de 2014
Mar
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Prefiero ser el primero en una aldea que el segundo en Roma

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La frase que titula la entrada de hoy pertenece a Julio César, y sirve de ejemplo perfecto para definir el único consuelo que nos queda a los madridistas: ser los primeros de la aldea española, pues contra la Roma hemos salido escaldados. Aquella producción hollywoodiense que predije acabarían ganando los buenos, al final se convirtió en uno de estos dramas psicodélicos tan actuales en los que el desenlace acaba siendo malo y lacrimógeno. Ganan los malos.



Y mira que todo tenía pinta de que iba a ser una de esas noches mágicas del Bernabeu, noches de épica, de remontada, donde entre más de 80000 personas se tumba al rival... Pero, ilusos todos, no fue el día. Algo falló en la fiesta. Desde el principio, todo fue bastante descafeinado y cutre. Como cuando a alguien se le olvida traer la bebida o falla la música. Empezando por el mosaico del principio que fue una mierda, la ausencia de invitados geniales como Ruud o Ramos, que la afición no se metió en el partido hasta el minuto 70... Vamos, que lo último que parecía es que el Madrid se estaba jugando la Champions.

Por si fuera poco, el equipo tampoco es que saliera en tromba. Apenas Baptista fue el único que le echó algo de cojones. Y vamos, mandando los tiros a tomar por culo, osea que nada de nada. Diarra fallaba más que una escopeta de feria, Gago hacía lo que podía para tratar de arreglar el desaguisado que hacía la Roma y su "compañero", Guti apenas apareció, Robinho el pobre estaba más perdido que una cabra en un garaje, Raúl parecía un náufrago perdido ahí arriba... Un desastre. Encima, la primera ocasión clara, un tiro de Aquilani desde 35 metros que golpeó en la mísmisima escuadra. Los cojones de corbata.

La cosa no mejoró mucho que digamos, y al descanso el partido pintaba bastante mal. 0-0, la Roma dominando, el Madrid a verlas venir, y los romanos gritando en la grada como posesos. Eso no era una noche mágica del Bernabeu. Eso era una invasión del Imperio Romano.

Se ve que Schuster les dio la charla en el vestuario, y la segunda parte fue cogiendo ya los tintes de una remontada. Ya era hora mangas verdes. Desde el primer minuto la cosa fue pareciéndose a otras noches. El equipo tenía la bola, encerraba a la Roma en su campo... Era poco menos que un frontón. Pero ni una ocasión clara. Contra 11 tíos metidos en el área, y que además saben defender y moverse, o tienes suerte o te comes una mierda. Y al Madrid esa noche, si algo le fallaba, era ese espíritu, esa fortuna.

Lo que parecía una mala pesadilla se convirtió en realidad en el minuto 70. Pepe, que llevaba un partido bastante pasado de revoluciones, acababa expulsado por doble amarilla. Y encima, el lateral derecho era Salgado. Conclusión: la Roma tenía una puta autopista sin peaje alguno, a su entera disposición. Y vaya si la aprovechó. En apenas 2 minutos ya había marcado el 0-1. El cuarto año sin pasar de cuartos parecía que se avecinaba...

Pero entonces, apareció lo que nadie esperaba. Fue sacar de centro, y parecía que algo dentro del Bernabeu resurgia. Era como si, herido en su orgullo, el propio estadio hubiera gritado. Como si toda la gente que ha pasado por el coliseo blanco, reaccionase en ese mismo momento, y en ese mismo lugar. Como si el espíritu madridista se invocase de nuevo. En apenas un minuto, Raúl portó toda la fuerza de esos cientos de miles de almas y empató el partido. En fuera de juego, sí. Pero ni el árbitro se atrevió a contradecir a los millones de ánimas que estaban presentes en aquel momento.



Durante los siguientes 15 minutos, el Bernabeu rugió más que nunca. Pero, desgraciadamente, la remontada llegaba tarde. Muy tarde. Aquello no era más que un sueño imposible. Con un jugador menos, frente a un equipo italiano, sin delanteros, con el tiempo en contra... Eran demasiadas circunstancias en contra. Tantas que, finalmente, Vucinic acabó con cualquier esperanza al marcar en el 90 el definitivo 1-2. Se acabó. Toca esperar un año más.

Como es lógico, tras la eliminación de Champions, ya ha empezado la prensa deportiva a hacer de las suyas y a volver a hacer de la demagogia y la hipocresía su mejor exponente. El equipo que hace tan solo unos días tenía la liga ganada, se iba a comer el mundo, tenía una plantilla joven y prometedora... Ahora está abocado al abismo. La liga la dan por perdida, los jugadores por acabados y piden un cambio radical. Menos lobos. Entiendo que haya mucho envidioso que tenga tanta rabia acumulada de ver al Madrid por encima que ahora aproveche para soltar tanta espuma por la boca, pero que no lo hagan en público, por favor. Que las risas que me voy a pegar en abril cuando celebremos la 31ª van a ser chicas...

PD: Me gustaría acabar la entrada de hoy así, pero no puedo dejar pasar el asesinato que se ha producido hoy en el País Vasco. Isaías Carrasco, exconcejal socialista y retirado de la política, ha sido asesinado a tiros delante de su mujer y su hija en plena calle. Los autores, los mismos hijos de puta de siempre. Desgraciadamente, parece que no podemos tener unas elecciones tranquilas en este país, siempre deben estar manchadas de sangre. No obstante, HAY QUE VOTAR. A quien sea, pero este domingo, TODOS a votar. Que se jodan estos hijos de puta.

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2 Comentarios:

Pedazo de entrada, me ha

Pedazo de entrada, me ha encantado cómo la has redactado. Lo cierto es que el Madrid no estuvo muy lúcido, pero como también comentas, la Roma defendió muy muy bien y apenas tuvieron ocasión de marcar gol.

NSM, como siempre, maestro del relato

Lo dicho, eres un crack escribiendo, y si, no me gusta el futbol pero uno se entretiene leyendo, y no esta de mas aprender cosas.

Sobre lo del asesinato, estoy contigo ¡Muerte a ETA!

¡Saludos!