A día de hoy me sorprendo a mi misma deseando por un lado saber algunas
movidas que sé que jamás podrán salir a la luz, mientras que por otro
me gustaría no saber algunas cosas que sé y que no hacen más que
generarme dudas y atormentarme cada día un poquito más.
No es la primera vez que me veo reflexionado acerca de la verdad absoluta y su relación con la felicidad del ser humano...
¿Es necesario saber la verdad para ser auténticamente feliz? ¿O, por el contrario, es preferible ignorar ciertas cosas? ¿Preferimos una verdad incómoda a una metira supuestamente piadosa? ¿Mentir es igual que no decir siempre la verdad? ¿Estamos realmente preparados para saber toda la verdad y nada más que la verdad? ¿Y para ofrecerla?
Os dejo un texto que me encanta para que reflexioneis un poquito y me digais qué es lo que pensais al respecto.
La tienda de la verdad
El hombre
paseaba por aquellas pequeñas callecitas de la ciudad provinciana.
Tenía tiempo y por eso se detenía algunos instantes delante de cada
escaparate, delante de cada tienda, en cada plaza. Al torcer una
esquina se encontró de pronto frente a un modesto local cuya marquesina
estaba en blanco. Intrigado, se acercó a la vidriera y arrimó la cara
al cristal para poder mirar dentro del oscuro escaparate…En el interior
solamente se veía un atril que sostenía un cartelito a mano que
anunciaba:
“Tienda de la verdad”
El hombre estaba sorprendido. Pensó que era un nombre de fantasía, pero no pudo imaginar qué vendían.
Entró.
Se acercó a la señorita que estaba en el primer mostrador y preguntó:
- Perdón, ¿Esta es la tienda de la verdad?
- Sí, señor, ¿Qué tipo de verdad está buscando? ¿Verdad parcial, verdad relativa, verdad estadística, verdad completa?
Así que allí vendían verdad. Nunca se había imaginado que aquello era
posible. Llegar a un lugar y llevarse la verdad era maravilloso.
- Verdad completa, contestó el hombre sin dudarlo.
<<Estoy tan cansado de mentiras y falsificaciones…>>,
pensó. No quiero más generalizaciones ni justificaciones, engaños ni
fraudes.
- ¡Verdad plena! Ratificó.
- Bien, señor, sígame.
La señorita acompañó al cliente a otro sector, y señalando a un vendedor de rostro adusto, le dijo:
El vendedor se acercó y esperó a que el hombre hablara.
- Vengo a comprar la verdad completa.
- Ajá. Perdone, pero, ¿el señor sabe el precio?
- No. ¿Cuál es? Contestó rutinariamente. En realidad, él sabía que estaba dispuesto a pagar lo que fuera por toda la verdad.
- Si usted se la lleva -dijo el vendedor- el precio es que nunca más volverá a estar en paz.
Un escalofrío recorrió la espalda del hombre. Nunca se había imaginado que el precio fuera tan alto.
- Gra…gracias…disculpe…balbuceó.
Dio la vuelta y salió de la tienda mirando al suelo.
Se sintió un poco triste al darse cuenta de que todavía no estaba
preparado para la verdad absoluta, de que aún necesitaba algunas
mentiras en las que encontrar el descanso, algunos mitos e
idealizaciones en los cuales refugiarse, algunas justificaciones para
no tener que enfrentarse consigo mismo…
<<Quizá más adelante...>>, pensó.
Extraído del "Déjame que te cuente",
de Jorge Bucay.
Ahora te toca a tí intentar responder con total sinceridad: ¿Qué crees que habrías hecho tú en su lugar?
6 Comentarios:
:)
24 de Mayo de 2008 • 22:11 — ArckanoidPues la verdad es que para mi todo en esta vida es dualidad ... y por lo tanto la verdad absoluta seria un desequilibrio en mi vida, y no le veo la gracia. Probablemente perderia ese "picante" que tiene la vida al saber toda la verdad y nada mas que la verdad.
Pd1. Probablemente habria pedido la verdad relativa, aunque no sé a que se refiere, pero suena bonito.
Pd2. Si alguien necesita nombre para su blog podria ponerle "la tienda de la verdad". Suena bonito.
Ser consciente de todo no mola nada
25 de Mayo de 2008 • 11:35 — FastETCPues yo ultimamente me
25 de Mayo de 2008 • 13:14 — ShaiyiaPues yo ultimamente me estoy llevando desengaños de ciertas personas, y te aseguro que prefiro saber la verdad, por muy cruel que sea esta.
No me gustan las mentiras, nunca me han gustado, odio las supuestas mentiras piadosas porque siempre he pensado que en realidad ayudan mas a la persona que miente que a la persona que supuestamente estás protegiendo.
En el caso que comentas de la tienda no se lo que habría hecho, porque tampoco estoy muy de acuerdo con lo que su escritor plantea. A veces es mejor saber la verdad, por muy dura que sea, y vivir sin la incertidumbre de ciertas cosas. Está claro que muchas veces el precio es muy alto, y que seguramente traiga mas dolores de caeza que otra cosa, pero no me gustaría ser feliz en base a una mentira.
En este caso se me asemeja a la infidelidad, pon que tu pareja es infiel UNA sola vez, y no lo va a volver a hacer en su vida, tu seras mas feliz ignorando eso, la cuestión es si esa felicidad merece la pena cuando está basada en una mentira.
La verdad
26 de Mayo de 2008 • 12:36 — GranduxLeyendo el texto por segunda vez (lei el libro de bucay)...¿pero que es la verdad? porque como todos sabemos la verdad es relativa, todo se puede ver de maneras distintas "distorsionando" las cosas. Lo que para unos es un vaso medio vacio, para otros esta medio lleno.
Sobre lo que dice Shaiyia, opino lo mismo que ella, en cuestion de relaciones humanas prefiero la sinceridad a las mentiras piadosas, porque aunque sean piadosas hacen que al final desconfies de esa persona.
Yo me quedo con la verdad completa
26 de Mayo de 2008 • 20:26 — Lester KnightLa verdad es necesaria para el desarrollo vital de cada uno de nosotros. Una persona que vive una determinada vida o situación condicionada por una mentira no es feliz, CREE que es feliz. El día que descubre la verdad, el cual llega siempre, todo se viene abajo y se da cuenta que no tiene nada real.
La mentira no es una opción, vivimos muy poco tiempo y nadie tiene el derecho a robarnos parte de nuestra vida por una mentira, que le conviene más a él.
Decir que a veces las mentiras son buenas o necesarias es la mayor mentira de los cobardes. Cuando se averigua la verdad sufres doble disgusto: por la mentira, la ocultación del hecho, y el tiempo que has perdido.
Las relaciones humanas sanas EXIGEN sinceridad y empatía.
Yo personalmente prefiero que me digan la verdad por más dolorosa que sea. Asimilas el dolor que te produce, tomas las decisiones acorde a ese conocimiento y sigues adelante. Mentirte es negarte avanzar.
Y como quiero saber la verdad también la digo a la cara sin tapujos. Si pasa algo malo los demás tienen derecho a saberlo, y si has cometido un error debes asumir la responsabilidad, de eso se trata ser adulto.
Además, lo mejor de la verdad, es que quien te la dice: es la persona que te quiere y aprecia. Una persona a quien le importas te va a contar todo aunque salga mal parado, porque tú vas por delante de él.
Supongo que el tema más sangrante de la verdad es su aplicación en las relaciones de pareja. Sigo pensando que es absolutamente imprescindible. Si dos personas son el uno para el otro un mayor conocimiento les va facilitar la relación, y si no lo son antes terminarán con el error que viven.
Respecto a las infidelidades, hay que saberlo cuanto antes mejor. La persona agredida tiene todo el derecho a enfadarse y reconsiderar la relación. Cometer semejante traición y hacer como que no ha pasado nada es despreciable. A lo hecho pecho.
Buena entrada, Nena_Babs. Consigues que en tu blog hable más que en ningún otro
¡Un saludo cinco estrellas!
Tengo el libro por casa, es
29 de Mayo de 2008 • 17:09 — MaQyTengo el libro por casa, es de mi hermana, a ver si me lo leo. Me ha gustado mucho la entrada. Respecto a lo que preguntas... pues estoy de acuerdo con que la verdad absoluta puede ser desoladora pero es imposible imaginar hasta qué punto, porque dudo mucho que haya existido algún ser humano que la haya conocido.