En 1931 un escritor americano
llamado Charles Fort usó por primera vez la palabra teletransporte
para referirse al movimiento de objetos de un lugar a otro de forma
casi inmediata.
Desde entonces, la idea ha sido
explorada por la ciencia ficción en la pequeña y la gran pantalla. De hecho, recientemente
el teletransporte regresó al cine de manos de la película Jumper.
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Pero no sólo los escritores y
cineastas llevan varias décadas analizando las posibilidades de este fenómeno.
También los físicos han avanzado (y mucho) en la teoría y práctica de la
teletransportación.
La ciencia habla fundamentalmente
de teletransporte cuántico, es
decir, la transferencia de estados o propiedades físicas como la energía, el
movimiento y el campo magnético de los átomos. En otras palabras, transporte de
información.
El último hito en este terreno se
producía en noviembre de 2006, cuando un equipo de expertos daneses lograba
descomponer en millones de átomos una minúscula esfera y “reconstruirla” a
medio metro de distancia.
Lo que parece evidente es que dar
el salto al teletransporte a escala macroscópica para el movimiento de humanos
de un lado a otro será tremendamente complicado. Y no sólo porque desde el
punto de vista físico habría que copiar y rearmar los trillones y trillones de
átomos que forman un individuo, algo que muchos científicos consideran viable,
sino que también hay que tener en cuenta algunas cuestiones éticas y
filosóficas.
Como demostraron en 1993 unos
científicos de IBM, la teletransportación que proponen los escritores de
ciencia ficción sólo es posible si el “original” se destruye. En ese caso, ¿la
“copia” reconstruida sería el mismo individuo que se teletransportó?
Os propongo el sigiente dilema extraído de Wikipedia:
Suponte que inventan una máquina de teletransporte. Supón
también que es una máquina ideal, que nunca falla y cuyo funcionamiento
es el siguiente:
Existen dos cabinas.
- Te metes en una cabina.
- Pulsas un botón.
- La máquina te analiza y te destruye en nanosegundos. A tu
cerebro no le da tiempo a recibir ningún estímulo de modo que es
indoloro.
- La máquina toma toda la información sobre tu estructura a
nivel atómico y la envía en forma de ondas electromagnéticas a la
velocidad de la luz de una cabina a la otra (puede tardar un rato si la
distancia es muy grande).
- La otra cabina te reconstruye exactamente como eras, átomo por
átomo (el proceso también es del orden de nanosegundos e indoloro).
Tú...
- Opción A: No usarías la maquina, porque esta te mataría y luego construiría un clon al que considerarías una persona distinta de ti mismo.
- Opción B. ¡Claro que la usarías!. Lo consideras un simple proceso de destrucción y reconstrucción donde el clon sigue siendo la misma persona.
Y, por
otra parte, ¿alcanzaremos suficiente nivel de precisión para reproducir un
cerebro humano?
El debate está servido.
6 Comentarios:
MUY BUENO (en mayúsculas)
23 de Febrero de 2008 • 21:47 — RikkuInTheMiddleEste artículo te ha salido redondo. Si realmente es necesaria la muerte del original para el teletransporte me parece que no me apunto.
Saludos!
Interesante
24 de Febrero de 2008 • 04:17 — GranduxComo es habitual, muy interesante tu ultima entrada. Me ha recordado a la pelicula La Mosca. Y para darle alegria cuento una anecdota.
El famoso teletrasporte que se ve en las peliculas de Star Trek, se ideo solo como medio para ahorrar costes de produccion, porque la grabacion de aterrizajes en cada episodio resultaba demasiado costosa. Asi que de una "tontada" surge uno de los mitos de nuestra cultura.
Saludos
Opción A
25 de Febrero de 2008 • 01:33 — KidIkarusLa verdad es que tengo poca fe en el ser humano. Todo lo que inventa es imperfecto, como es de esperar de un ser imperfecto.
Quizás sea porque soy informático y pienso que por muy bien que esté hecho algo, siempre falla, la cuestión es cuando.
Si la base de la teletransportación es destruir/reconstruir, entonces, haciendo un backup de mi reconstrucción (si no hay seguridad no monto en el columpio :P) se podría hacer una civilización de gente como yo... bufffff
Problemas filosóficos todos obviamente, aunque no los consideraría clones, sería original n veces, ya que al estar reconstruido a tal nivel, debería conservar mis pensamientos, experiencias y lo último que sentía antes de la teletransportación. Pero me gusta sentirme único.
Si consistiera en otra cosa, como generar un portal dimensional o algo así, pues sí.
Yo no creo que accediese. A
26 de Febrero de 2008 • 13:37 — MoskeetoYo no creo que accediese. A saber: Siempre que desmonto cualquier cacharro y lo vuelvo a montar me sobra alguna pieza, por tanto, podría ocurrir lo mismo conmigo. Podría faltarme un tornillo después de recomponerme
P.D: Pensándolo bien, es posible que ya me falte
Muy interesante
26 de Febrero de 2008 • 16:28 — FRdeTorresSi el teletransporte conlleva esa muerte, no lo uso ni loco, demasiadas cosas pueden fallar.
Lo peor que se me viene a la mente es que se reconstruya al sujeto pero se haya perdido algo de información y como pueda afectarle casi me da miedo
.
Muy interesante tu blog
, voy a acabar con una carpeta nueva en los marcadores
.
Yo, si hubiera un 100% de
17 de Marzo de 2008 • 06:31 — MaQy