Ayer, afortunadamente parece que por última vez en unos meses,
emitieron Operación Triunfo. La "gran final". Operación Triunfo es, en
teoría, un concurso de intérpretes musicales en el que una serie de
concursantes compiten entre sí para averiguar, trámite nominaciones del
jurado y tras el veredicto de la audiencia, quien es el mejor de todos
ellos. Durante un número determinado de días, los componentes del
elenco conviven en una academia creada para tal ocasión donde reciben
formación a todos los niveles: musical, técnica, física, coreográfica,
teatral...
El programa, convertido por Telecinco en un
pseudo-reality con los que ya tiene experiencia, lo conduce Jesús
Vázquez, destacado icono del movimiento de liberación homosexual (por
lo que ha recibido grandes e importantes premios) y ex-presentador del
también magazine musical "La quinta marcha".
Semana a semana,
gala tras gala, los aprendices de cantante han ido interpretando una
serie de temas a veces por imposición de la propia dirección del
concurso y otras por selección propia. Tras terminar sus actuaciones,
un jurado compuesto por 4 miembros (Javier Llano de Cadena Cien, Noemí
Galera de Gestmusic, Cocó Comín y Risto Mejide) ejercía una valoración
al principio vinculante y al final simbólica al respecto de lo que les
había parecido el espectáculo. De ahí salían una serie de "nominados",
cuatro por vez, de los cuales uno era salvado por los profesores y otro
por los compañeros. El duelo final entre los dos restantes era decisión
soberana de la audiencia.
Y hasta ahí acaba la teoría.
Tras
seguir forzosamente el concurso todas estas semanas, poca de esa teoría
se ajusta a la realidad de lo que se ha visto en pantalla. Para empezar
y desde luego lo más importante, a pesar de que a muchos se les llena
la boca con la expresión de la "soberanía de la audiencia", la realidad
es que el ganador de esta edición ha sido la peor, con diferencia, de
todos los intérpretes que llegaron no solamente a la final sino del
elenco entero. Había un concursante muy destacado del resto, que ha
ofrecido 16 temazos sin NINGÚN error en todas las semanas, que se ha
esforzado a tope y que ha interpretado sus canciones maravillosamente
que ayer quedó tercero. Pero incluso el que quedó segundo, el favorito
de las niñas por su supuesta sensibilidad como intérprete y su calidad
vocal (sans intention comique, o sea, SIC), era infinitamente superior
a Virginia, a la postre ganadora del certamen.
Esta chica a
punto estuvo de ser expulsada de la academia por el pobre espectáculo y
las constantes desafinadas vocales que exhibía en la gala, nominada vez
tras otra y salvada por la audiencia en repetidas ocasiones mientras
otros concursantes de indudable mayor talento iban cayendo eliminados.
El hecho de que fuese ella la que ganara, desde mi punto de vista, ya
quita el último resquicio de verosimilitud a OT, por mucho que la
decisión, por soberana, siga siendo legítima.
Curiosamente, esta
chica ha vivido una relación extraña con el personaje más popular y a
la vez impopular y que, al final, se ha convertido en una importante
atracción del show: el publicista Risto Mejide. Risto, supongo que en
un alarde de ironía, desarrolló una campaña de mercadotecnia alrededor
del peor de los concursantes, tal vez como burla hacia al concurso, que
a la postre le ha salido bien. Argumentó varias veces que "el karaoke
más grande del mundo" era una farsa y, por ende, por qué no que ganara
el peor de todos. Los tímidos aplausos ayer del público, el nulo
entusiasmo por parte de los profesores de la academia y la frialdad con
la que se tomaron la noticia el resto de compañeros de Virginia al
escuchar su nombre como ganadora (por otro lado, una niña victimista e
insoportable) ya dicen mucho de lo acorde que se encontraban con la
cacareada soberanía de la audiencia.
Justo antes de abrir el
sobre que la proclamaría como tal, pero, ese pedazo de presentador
arcoiris hizo una pausa para airear una nueva desavenencia entre él
mismo y Risto Mejide. Risto, o el personaje que interpreta si es que es
así (cosa que todos dan por supuesto y yo, por lo menos, pongo en
duda), se ha caracterizado por mantener unos modales impropios de un
galán de telenovela, al dirigirse demasiadas veces en tonos y
contenidos despectivos hacia todo lo que le rodeaba: concursantes,
canciones e incluso el jurado mismo o el programa en sí. Nada estaba a
salvo de sus comentarios, antaño con más gracia y miga que en estas
últimas entregas, que le han enfrentado con obviamente los principales
objetos de sus críticas - esos magníficos ejemplos de la juventud más
ilustrada y modesta que son los concursantes - y que han dividido a los
espectadores entre los que consideran que "se pasa" y, por otro lado,
los que creen ver la verdad más pura y dura entre la paja de su
verborrea.
Como decía, no son pocas las puyitas que Jesús
Vázquez, el presentador más populista de los últimos tiempos, le ha
lanzado en directo y tampoco son escasas las veces que Risto se ha
defendido. Pero ayer, nadie sabe el motivo, a la hora de entregar el
veredicto que nombraba flamante y legítima vencedora a Virginia, Risto
no estaba. Había dejado el micro y se había ido, según parece nadie
sabe por qué o, por lo que me temo, nadie quiere decir el por qué. En
el chat, una de las chicas confirmó que ellos no sabían nada. Igual le
entró descomposición intestinal y se estaba cagando por las patas
abajo, igual se estaba muriendo su madre o igual, simplemente, quiso
irse. Pero no estaba, ese es el caso.
En ese momento, cuando no
podía defenderse, valientemente salió el paladín a escena. El hombre
que acapara portadas en los orgullosos desfiles por el madrileño barrio
de Chueca, aprovechó la ocasión brindada que había estado esperando y
lo anunció, en un alarde de caballerosidad que le honra: "Lo voy a
decir, escuchadme todos, que lo voy a decir! (mirando a cámara). Risto, que te den!",
para luego añadir, ya de espaldas a ésta pero intercambiando cómplices
miradas con los concursantes - especialmente con Iván
Santosnosénisentarmeenunsillón, por algo será - que "después de tanta
tontería, anda hombre, que se vaya ya a...". Pobre Jesusín, cuánto y
cuán duro ha tenido que aguantar este hombre que necesitaba, lo
necesitaba de verdad, expresar ante millones de espectadores lo que
lleva dentro y aprovechando que era la última gala y no habría opción
de réplica. Menos mal que rápidamente una de las concursantes,
curiosamente la que interpretará el papel de María Magdalena en un
musical (papel que, dicen, lo debe llevar muy interiorizado porque le
sale muy natural), le dio la razón al presentador acto seguido para que
no se sintiera tan solo ante esta proclamación de tanta verdad junta y
sentimientos encontrados. Si es que, en el fondo, es demasiado buena
persona.
La calidad humana del equipo OT al completo se observó
poco después. Solamente Mónica Naranjo abrazaba a la victoriosa,
mientras las caras de los otros concursantes (especialmente la del
patético-histriónico Iván Santos) eran un poema. Nadie fue a
felicitarla, NADIE, contrariamente a lo que había ocurrido en
anteriores ediciones. Los profesores tampoco. El jurado, con Risto
ausente, tampoco. Plas plas y basta, que se note que gana y que unos la
envidiamos, a otros nos parece injusta la sobreanía audiencil y al
resto nos jode. Qué majos y qué buen rollo. Paradigmático.
Estoy
contentísimo por esta edición de OT no tanto por el concurso en sí, una
mediocridad salvo honrosas excepciones, sino por el experimento social
que pudo verse ayer. Pudo apreciarse mucho la verdadera pasta de la que
están hechos todos sus integrantes, especialmente los colegas de
Virginia que no tuvieron ni la más mínima muestra de compañerismo ante
lo que es una legitimisimísima victoria, que diría Papuchi Iglesias,
por encima del resto. Sí, por encima tuyo, Iván Santos, y de tu
queridísimo Pablo. Ante esta grave muestra de falta de calidad humana,
tantos de unos como de otros, solamente queda decirles una cosa:
Chicos, que os den!
2 Comentarios:
Voy a decir una cosa: Risto
23 de Julio de 2008 • 14:48 — F1 BorjaVoy a decir una cosa: Risto es publicista. Él vende productos a la gente como sea, por muy buenos o muy malos que fuesen. ¿Por qué a ganado Virginia? Por la publicidad de Risto que ha vendido a la gente. Él sabe (y todos deberían saber) que el concurso es una farsa, por eso, ha hecho una perfecta publicidad de que no importa que gane el mejor, sino el que mejor publicidad lleva, por muy mal cantante que sea. Por eso, ha ganado Virginia. Porque Risto sabe como vender y como ganar. Saludos.
Y yo voy a decir otra
23 de Julio de 2008 • 15:06 — FranchuzasOT 2008 = Risto. Un importante porcentaje de gente veía el programa única y exclusivamente por él (yo personalmente lo he hecho pocas veces, solo cuando estaba mi novia en el piso, pero llegaba a disfrutar de lo lindo con sus intervenciones). A veces es rematadamente acertado, a veces no, pero siempre tenía algo que decir, y lo decía de la forma que el público la quería oir. "Que le den" le diría yo al señor Jesús Vázquez, que ha estado cobrando un sueldo de un programa que se mantiene en lo más alto gracias al señor que tan mal le cae. Solo deseo una cosa, que para el año que viene, de haber otra edición, no esté el señor Risto en el jurado y se pege una buena leche en audiencia. Porque cantantes los hay a patadas, y mucho mejores de los que salen ahí. Amén de que a pesar de haber alguno desenvuelto, al coger temas míticos de otros cantantes/grupos acaban inevitablemente desmereciendo. Se necesita algo más para enganchar. Y ese algo más es Risto.