19 de Junio de 2013
Feb
25

Tormenta: Diosa o Mutante 02

Episodio 2: Donde África me lleve.

Brilla el sol cuando salimos del hangar oculto de la Mansión Xavier. Logan maneja el Lockheed o"Pajaro Negro"con bastante soltura, y en más de una vez me enseñó a cómo despegar, aunque por mi parte, no tenía muchas ganas de saberlo, ya que me desenvolvía mejor en el aire, mecida por el viento. A veces le notaba sus tretas de seducción en aquellas enseñanzas, y como buen..."Lobezno viejo", no perdía ocasión de emplearlas de nuevo. Sin embargo, prefiero dejárselo claro:

-Puede que tus trucos funcionen con ella, pero no conmigo, Logan.

-A qué te refieres, Ororo.

-Lo sé, Logan, se lo que intentas hacer... y lo que llevas haciendo con Jean.

Una de las cosas que me gustan de Logan es su valor en todo, a no echarse para atras ante nada.

-Puede que Jean prefiera algo más que un delgaducho que te fríe con sólo mirarte. Además, hay algo en ella que...

-Eres más mayor que ella, y... bueno, Scott y Jean se conocen desde mucho antes.

-Ella me hace sentir cosas que... que me hacen recordar algo de mi vida. Retazos, fragmentos leves...

-¿Has hablado de ello con Charles?

-Chuck no lo sabe, y prefiero que no lo sepa. Él puede saberlo mirando en nuestras cabecitas si quiere, ¿No?

Veo las montañas, los bosques y las selvas... reconozco el paisaje que se planta ante mis ojos, y le pido un favor a Logan:

-Abre la rampa de carga, estamos cerca del Serengeti.

Una fuerte corriente de aire se presenta al abrirse el vientre del avión, pero uso mi poder mutante para controlarla. Miro a Logan por última vez, y me tiro al vacío, viendo como el avión va cerrando la compuerta y vira en dirección opuesta a la que tenía. Dejo que la brisa me lleve, controlándola, dejando que los vientos me hagan flotar hasta poder descender poco a poco, con suavidad, cerca de la aldéa a la que he ayudado desde siempre.

-¡Mirad, en el cielo! ¡La Jinete de los Vientos ha vuelto!

"Jinete de los Vientos", así me llaman aquí, en África. Pronto se forma un tumulto de gente para saludarme, recibirme, adorarme, entregarme regalos... como si fuera una Diosa, alguien llegado de los cielos para salvarles. De repente, el tumulto se disuelve al paso del jefe de la tribu, el cual se inclina ante mí, y los demas se inclinan como ñel, todos en dirección a mí.

-Ororo, gracias a los dioses por venir. No sabemos la razón, pero el lago, nuestro pozo, así como nuestras cosechas... han sido diezmadas. Ignoramos cómo ha podido ser, por eso enviamos una carta a Nueva York, pidiendo ayuda.

-Sabes que vendré siempre que sea necesario, y me gustaría ir por los campos a examinarlos.

-Claro, acompáñanos.

El jefe me hace de guía, viendo tierra seca y yerma donde antaño eran fértiles campos, pozos secos y vacíos, y al llegar al lago... la desolación es total.

-Desconocemos la razón de tan tamaña catástrofe, ya que no habido fenómenos atmosféricos adversos, o desastres naturales. Ni siquiera parásitos o topos.

Guardo una semilla, totalmente seca, en uno de mis bolsillos. Me servirá para analizarla en la Mansión y así averiguar el por qué de tamaña catástrofe. Con el lago seco frente a mí, alzo el vuelo y comienzo a usar mis poderes mutantes para generar una tormenta. Nubarrones oscurecen el cielo, y pronto los truenos se escuchan y los rayos comienzan a verse caer, siendo las gotas de lluva motivo de alegría para los habitantes del lugar.

Para mí solo es una gota de esperanza que les puedo dar.

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