19 de Septiembre de 2014
Ene
24

Jade Maldito 7

Daoyiku, la arquera

Los Shugs se reunen junto a los bushis después de haber purificado la ciudad. Cuando se ha recibido un ataque de la Oscuridad, los Shugs lanzan hechizos para eliminar toda vía o fuente que aún pueda disponer el mal, evitando así volver a atacar de nuevo. De los 90 que se habían designado para ir a las minas de Jade de Deikisha, sólo quedan unos 30, los cuales lucen en su piel las cicatrices de su resistencia ante la Oscuridad. Bo se dispone a hablar ante los Shugs:

-Hablo por mí, pero creo que también por todos, si os pido disculpas por nuestro retraso. Habéis sufrido muchas bajas.

-Aún quedamos Shugs suficientes, pero hay que reconocer que han sido demasiadas bajas. No esperábamos que llegaran hasta aquí. Tú y tus compañeros habéis luchado bien.

-Bueno, hicimos todo lo que podíamos hacer, pero hay uno que me preocupa, si se me permite decirlo.

-Adelante, dinos su nombre.

-Ichigo Doykami.

-Quién es.

-Es de los que va con nosotros, el que ha perdido el brazo derecho.

Se produce un silencio sepulcral, hasta que una Shug dice:

-Le vigilaremos.

Ichigo trata de dormir, con fiebre alta, pero acompañado por Bohiro y Bo, con tal de proporcionarle calor y evitar que quede congelado, mientras Ryouko y Benimaru montan guardia. Una noche tranquila da paso a un día en el que las primeras gotas de lluvia despiertan a los bushis y los Shugs, recogiendo rápidamene el improvisado lugar de acampada, las calles medio desiertas de una ciudad fantasmal.

No había pasado mucho tiempo desde que emprendieran la marcha a Deikisha, cuando Uchiyo advierte algo a Benimaru:

-Creo que nos sigue alguien.

-Broméas.

-Déjame averiguarlo.

Uchiyo aminora la marcha del caballo, haciendo que los carromatos donde van los y las Shugs vayan algo más rápidos que ella... y escucha el ruido de otros cascos de caballo. Antes de que se gire para ver quien es su perseguidor, su voz se oye.

-Tienes buen oido, bushi, me gustaría ir con vosotros.

Un olor a ropas viejas llega a la nariz de la bushi, hasta que ve a su perseguidora, una mujer de pelo negro, cortado con lo primero que tenía a mano, y con un arco colgado al hombro, así como un carcaj lleno de flechas.

-Ven conmigo, te presentaré a Benimaru y al resto...

-Daoyiku.

-Bien.

Ambas cabalgan al mismo ritmo para llegar hacia donde está Benimaru e Ichigo, al que le cuesta un poco sujetar la brida con una mano. Si bien ha necesitado algo de ayuda para subirse al caballo, ha aguantado bastante el cabalgar sin su brazo derecho.

-Benimaru, ésta es Daoyuki.

-Al final tenías razon, Uchiyo, nos seguían. Benimaru Oda.

-Daoyiku Fewako. Gracias por acogerme, creí que no iba a poder salir de aquel infierno.

-Llevas un arco y flechas. Nos vendría bien alguien para atacar a distancia.

-De acuerdo.

La voz de Ryouko se oye de pronto:

-¡Parad, parad de inmediato.

-Qué ocurre.

-Es el puente: está destrozado.

-¿Destrozado? ¿Y los carros?

-No habrá mas remedio que dejarlos. Habria que descender por una senda y luego trepar al otro lado. Se podría rodear, pero nos llevaría tiempo.

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1 Comentario:

Tarde, pero te comento

Me he leído los que tenía pendiente del 3 al 7 y me han encantado, sobre todo el 6 con la frase del oni: Yá estoy maldito, aborto. Ahora lo serás tú xDDD brutal

Te felicito ya me gustaría a mi escribir relatos asi.  ;)

Un saludo.