Baigi entró hace unas nueve semanas en la empresa. Bajita, con gafas, pero con buen hacer y disciplinada, Baigi se ha hecho un hueco, pero gracias a la ayuda de Viwahe. Esa mujer alta y rubia se convirtió en la salvación de Baigi, aprendiendo de ella a cómo desenvolverse en la empresa.
Sin embargo, Baigi ha observado ciertos detalles curiosos en cuanto a su compañera de trabajo. Hace unos días, mientras Viwahe se agachaba a coger unos informes, descubrió que su compañera no llevaba nada bajo su falda, y que en una ocasión, no tuvo reparos en mostrarse desnuda mientras se ponía ropa para salir con ella de tiendas. Ella siempre ha sido muy cortada sobre determinadas actitudes o gestos, pero lo de Viwahe era lo mas cercano a ella.
Hoy, Viwahe va elegantemente vestida, y a un cuarto de hora de terminar, la pide a Baigi ir con ella al almacen 224 para un dossier que hay que recoger. Después de entrar y mirar en una montaña de papeles, Baigi es aborada por detrás, notando las manos de su compañera en sus pechos.
-Creo que lo he encontrado.
-Viwahe, que haces.
-Me gustas, Baigi. Eres guapa, y además, hueles tan bien...
Baigi nota que una de las manos que sujetaban un pecho se quita para tocarla su rajita por encima de las bragas.
-Desnudémonos, tenemos tiempo para algo rápido.
-Viwahe.
Baigi se sorprende al ver como su compañera se quita la ropa con rapidez y a una mano, y al verla desnuda, no tiene más remedio que imitarla. Tras quitarse la ropa, Viwahe comienza a arrodillarse y lamerla su almeja, algo humeda de los nervios y la excitación.
-Podría entrar alguien... que verguenza...
-Cerré con llave. No nos molestarán.
-Viwahe...
Ya no hay pudores. Las dos chicas se besan apasionadamente y dejan sus lenguas mezclarse entre si, mientras los jugos vaginales de sus sexos comienzan a pedir paso. En un improvisado suelo de tacos de hojas, Baigi comienza a lamer y chupar pezones a su compañera, mientras ésta masajea las nalgas de Baigi. Del masaje se pasa a meter dedos en la vagina, si bien despacio, luego cada vez más deprisa.
-OH...OH...
-¿Te gusta?
-MMMMM....
Pronto, un chorro de jugos comienza a mojar papeles que llevaban años secos, salpicando parcialmente a Viwahe, que pedia ser la siguiente. Asi, ahora ella lamía los pezones a Baigi, y la antaño chupona es la que usa los dedos para así, tras un buen rato de toqueteos, expulsar en toda Baigi, sus jugos. Una ducha caliente de jugo vaginal.
-MMMM.... Ha merecido la pena esperar.
-Uff.... nunca...
-¿Repetimos?
-Sí, pero en tu casa.
-Ok. Vistámonos.
Y desde entónces, la amistad entre ambas fue mucho mas allá, llegando a ganar juntas el premio a las mejores empleadas del año.