10 de Febrero de 2012
Mar
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Finales Diferentes: Sliver (Acosada) (1993)

Saludos a todos/as:

En Finales Diferentes tenemos una peli que aunque parezca mentira, es una adaptación de una novela, en vez de un subproducto surgido por guionistas expertos en retales y que para nuestra fortuna, la pudimos ver en todo su erotismo a diferencia de los yanquis, que vieron un montaje megarecortado. La obra de Ira Levin (que como todo libro que se precie, una vez se supo de su adaptación al cine, su portada fué modificada para meter el poster de la peli...), conocida autora de libros que fueron adaptados al cine con desigual fortuna (desde LA SEMILLA DEL DIABLO, pasado por el reciente remake hecho por Matthew Broderick y Nicole Kidman de THE STEPFORD WIVES...) contaba con un director competente, Phillip Noyce, y dos de los elementos del pelotazo del 92, INSTINTO BÁSICO: la actriz Sharon Stone y el guionista Joe Eszterhas (guionista que en sus memorias, contó que durante el rodaje del film que les encumbraría, compartió mas de un porrito con Sharon, llegando un día a despertarse desnudo, con Sharon desnuda también en la cama, para acto seguido verla despertarse e irse ella corriendo al baño para vomitar...). A destacar en el reparto la presencia de Tom Berenger, Martin Landau, y uno de los hermanos Baldwin, William, haciendo un rol que en manos de actores más competentes hubiera salvado a la peli de un fiasco en taquilla tremendo, en parte también por los cortes que Paramount tuvo que hacer para que la peli no fuera clasificada R en USA.

El final que os propongo es...

¿Y SI CARLY SE ENAMORARA DE ZEKE?

Sliver Heights. Apartamentos de lujo con todo lo que gente pudiente puede desear o tener: vistas maravillosas, gimnasio... y para colmo, tener como vecino al arquitécto que lo diseñó: Zeke Hawkins. Una tragedia hizo que Carly Norris sufriera en su matrimonio, mudándose a uno de los apartamentos que quedaron vacíos en el edificio tras una serie de crímenes con mujeres asesinadas, pendientes de ser resueltos.

Sin dejar de lado su trabajo como editora de libros, Carly mantiene una relación apasionada con Zeke, el arquitecto que diseñó el edificio y dueño de gran parte del lugar, el cual está preocupado por los crímenes. Además, Carly recibe el acoso de un escritor, Jack Lansford, que publica thrillers que de alguna manera, tienen puntos en comun con algunos de los crímenes sangrientos que se han conocido éstos meses. Después del numerito de cenar sin bragas en un restaurante tras quitarselas delante de Zeke, Carly y el arquitecto subieron al piso de Zeke, para copular como los animales en celo, follando de manera salvaje, apasionada, ardiente, intensa.

Al despertar, Carly descubre que Zeke no está en la cama, pero que no ha salido de casa, al ver los zapatos cerca de los suyos. Buscándole en el baño o por la cocina, Carly ve una portezuela que da a un rincón oscuro donde aparte del neón luminoso, decenas de pantallas iluminan la estancia y emiten todo tipo de imágenes que Zeke no para de mirar.

-Santo Dios.

Zeke oye la voz de Carly y la saluda.

-Buenos días, Carly. Bienvenida a mi sala privada.

-Un momento, reconozco a esa gente, son... son...

-Gente que reside en el edificio. Todo el edificio tiene cámaras por todas partes, y no me refiero solo a las cámaras exteriores.

-Espera, ¿Me estás diciendo que hay cámaras ocultas por todos los pisos del edificio?

-Así es, hasta en tu propia casa.

Carly se sonroja y se asusta. Hasta ahora, pensaba que Zeke era amable con ella por su naturaleza, pero al saber que en todo momento la ha visto con sus cámaras, relajándose en la intimidad... la hace sospechar de que aparte de que su amor sea falso, él sea el asesino de mujeres.

-¿Mi... mi propio piso?

-Sí.

Zeke saca al menos unas 10 cintas VHS, con el nombre de Carly en ellas y las pone encima de su mesa.

-Entiendo que estés algo aterrada, por no decir asustada, pero créeme si te digo que te amo. Te quiero tanto que por tí, he mandado quitar las cámaras de tu casa. Nada de mirarte a escondidas, nada de grabarte sin saberlo. No más cotillearte.

-Demuestrame que es cierto, dime que es real.

-Claro.

Zeke coge la cinta con el número 10, y la pone en un video. Las pantallas muestran como en el apartamento de Carly, diferentes operarios van retirando cuidadosamente las cámaras del lugar, situadas por el salón, cocina, dormitorio, aseo y recibidor.

-¿Ves? No hay cámaras. Nunca más.

Carly no espera al final del video y se sienta sobre Zeke, besándole apasionadamente mientras la sábana que cubría su cuerpo, cáe al suelo. Ambos hacen el amor ahí mismo, con las pantallas volviendo a mostrar a los habitantes del edificio en sus más intimos menesteres, vicios privados a la vista de un ojo oculto e invisible para ellos.

Gracias a Carly, Zeke descubrió que el misterioso asesino de mujeres era nada más y nada menos que el escritor de novelas, el insistente Jack Lansford, enviando los videos delatores a la policía. Zeke y Carly se casaron y tras volver de luna de miel, se dedicaban a sus trabajos y así volver a casa, para dar rienda suelta a sus más vouyerísticas perversiones, viendo las depravaciones privadas de sus vecinos, e imitándolas si se podían imitar.

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