JUGANDO BIEN BONITO CON MOMONE
Blog destinado a comentar el por qué el sexo sigue siendo ese gran secreto a descubrir por la mayoria de la gente, ya sea en juegos o en medios ajenos a ellos.
Saludos a todos/as:
Aprovechando que Leo DiCaprio tiene pendiente de estreno el film J. EDGAR, biopic del jefe del FBI más singular que ha tenido EEUU, en Finales Diferentes he querido usar otro biopic interpretado por DiCaprio, sobre otro singular y fascinante personaje que haya pasado por EEUU, y por el mundo: Howard Hughes.
Dirigido por Martin Scorsese, la cual sería su segunda colaboración con él, a la que seguirían INFILTRADOS y SHUTTER ISLAND, y rodeado de un reparto espectacular con estrellas como Cate Blanchett (ganadora de un Óscar por su recreación de Katherine Hepburn...), Kate Beckinsale tratándose de parecer a Ava Gardner, Alec Baldwin, Alan Alda, Willem Dafoe, Jude Law haciendo de Errol Flynn, John C. Reilly, la cantante Gwen Stefani haciendo un papelito, Ian Holm, Brent Spiner (el teniente Data de STAR TREK: LA NUEVA GENERACIÓN...), Rufus Wainwright, Amy Sloan, Danny Huston, entre otros, Leo tuvo que representar a un personaje que fue un revulsivo de la industria del cine y de la aviación (gracias a él existen los aviones conocidos como"Hércules"...), mientras sufria lo que se conoce como TOC o Trastorno Obsesivo Compulsivo. Además, Hughes iba a ser interpretado en un principio por Jim Carrey, pero tras meterse DiCaprio como productor, se convirtió en su protagonista. El final que os propongo es...
¿Y SI HOWARD HUGHES HUBIERA ADMITIDO QUE SUFRÍA TOC?
La situación es insoportable. Howard Hughes llevaba semanas encerrado en su sala de cine privada, viendo una y otra vez las películas que él produjo para su amor oculto, su pasión privada de grandes pechos llamada Jane Russell, a la que él descubrió al mundo. Semanas viendo su film ÁNGELES DEL INFIERNO, que en un princípio era mudo hasta que lo volvió a rodar de nuevo para hacerlo sonoro, incluyendo escenas rodadas desde los propios aviones, siéndo él uno de los que iba sujeto en uno rodando las acrobacias que hacían. Semanas donde lo que se veían eran botellas vacías de leche llenas de sus orines, mientras en bolsitas de papel estaban contenidas sus heces fecales. El hedor era terrible, y la preocupación palpable en la productora.
Desnudo, con manos temblorosas, sentado en una butaca, Howard Hughes recuerda su infancia, como su madre, su dulce y tierna madre, le limpiaba, le enjabonaba, le eliminaba los gérmenes de un mundo sucio, perverso y vil, donde el cielo no era el límite, al menos para él: no tenía reparo en pilotar los aviones que diseñaba, e incluso corregir los deféctos que les notaba. El cielo solo era otro hogar para él, donde había nubes como tetas de leche, tetas de leche, tetas de leche...
Aquello debía parar. Ya estaba harto. Medio tambaleándose, con los pelos largos y una barba de vagabundo, Hughes se acerca al interfono para hablar con la operadora:
-Tra... tráiganme un traje limpio y... y... una cuchilla de afeitar. Voy... voy a salir.
A los pocos minutos, se oyen dos golpes en la puerta y al abrirla, una mano femenina sale con un traje envuelto en plástico, y otra aporta una navaja de afeitar, con espuma preparada. Tras afeitarse y vestirse, Hughes sale de la sala, dando instrucciones a varias secretarias.
-Quiero que desinfecten la sala y que avisen a la prensa, tengo algo importante que anunciar.
-¿A cuantos medios avisamos, Sr. Hughes?
-A todos.
La sala de cine que había servido de residencia a Howard desde hace semanas se convirtió en improvisado lugar para realizar la rueda de prensa, en la cual habían colocado un atril para poner todos los micrófonos. Varias cámaras de televisión se organizan, y él vé todo lo que se ha montado. Tembloroso, secándose sus manos tras lavárselas por sexta vez, Hughes sale del baño y entra por una puerta a la sala de cine privada, siendo acribillado por flashes de cientos de fotógrafos.
-Hola a todos, gracias por haber venido. Como sabréis, he pasado éstas últimas semanas... en, en éstas cuatro paredes, viendo varios de mis films una y otra vez. Seguramente más de uno me hayáis tildado de"loco","excéntrico",o"extravagante", pero hay algo que me definiría mucho mejor: enfermo. Padezco trastornos obsesivos compulsivos desde hace años, y no sé como pararlos.
-¿Qué sintomas tiene? ¿Es contagioso? ¿Se transmite por el sexo?
-Suelo lavarme las manos con... como podría decirlo... demasiada frecuencia, a veces hago cosas que... que me cuesta terminar o me resultan muy, pero que muy difíciles, muy difíciles, muy difíciles... perdonenmé.
Repetir palabras. Justo lo que no quería hacer, y lo hace. Ese es otro de los sintomas: repetir palabras. Howard sale corriendo de la sala de cine y recorre los pasillos de la productora con varios fotógrafos tras él. Quería irse, salir corriendo, huir de aquella marabunta. El ruido de un coche acercándose atráe a Howard, que ha logrado salir de la productora. La puerta trasera del coche se abre y Howard se mete en él, esquivando a fotógrafos y a gacetilleros que lo bombardean a preguntas y a flashes.
-Estás a salvo, Howard, tranquilo.
Él reconocía esa voz femenina al volante, esa voz que escuchaba mientras la enseñaba a pilotar y a llevar un avión. Era la voz de Katherine.
-Oía la rueda de prensa... y eso me hizo entender... entender... ya sabes.
-Gracias por salvarme, de veras.
-Podría, podríamos... Spencer y yo... quien sabe si alguien más... contrataríamos a los mejores...
-¿Para curarme? ¿Meterme en sanatorios?
-Howard, estás enfermo, tú mismo lo has dicho.
-Lo sé, Kate, y por ello, haré lo que sea, lo que haga falta.
Con la ayuda de Katherine, y rechazando ir a una isla especializada en comportamientos psicóticos, Howard Hughes decide ingresar en un sanatorio mental, si bien apartado de los demás internos, aislado, y lejos del glamour de las estrellas de Hollywood, del cielo que tantas veces ha tocado con las manos... y que ahora se conforma con mirar desde el patio del sanatorio. Hay quien dice que a veces llora, que alguna lágrima asoma por los ojos del genio, pero lo único que se ve es un decrépito Hughes balbuceante y tembloroso por las descargas que recibe tras manifestar algún que otro síntoma de sus TOC.
Mientras, sus aviones surcan el cielo, incluso aquellos como el Hércules, del cual dijeron que nunca despegaría. Katherine no le visita más y se limita a dejarle cartas que él leé para mantenerse cerca de un mundo que parece haberle dado la espalda... para siempre.
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Hola a todos/as:
Viendo los resultados de la encuesta, y tras ver más abandonos en gamefilia que en el Titanic (y eso que al meterte en gamefilia no suena la canción de Celine Dion todo el rato...), debo decir que el resultado de la encuesta es... histórico.
Digo histórico por los resultados de la encuesta, los cuales os contaré: Tormenta: Diosa o Mutante, no obtuvo ni un solo voto (poco os molan los seriales...), Análisis Revisteril y Caballeros de Leyenda, 1 voto, curiosamente, lo mismo que... Hentai Story. Sí, toda una sorpresa. Desde su debut tiempo ha, fue una sección superviviente, pero se vé que todo tiene un límite... y dicha sección lo ha alcanzado, a tenor de vuestras elecciones.
Así pues, las secciones supervivientes son:
1.-Frente a Frente (3 votos)
2.-Finales Diferentes (2 votos)
3.-Infiernos Viables (2 votos)
¿Qué 4 secciones elegirías para mi blog?

1 Comentario:
El otro final me parece
7 de Enero de 2012 • 04:07 — James WeskerEl otro final me parece más alegre pero si se lo ve bien sería igual de terrible para el personaje no poder desacerse del TOC que estar internado en un sanatorio. En algunas escenas esta película pone nervioso a quien la vea por escenas como en la que Howard se lastima de tanto lavarse las manos con javón.
Buena entrada.