10 de Febrero de 2012
Sep
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Hentai Story 63: El premio de mi Tutora

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Tras un tramo duro de exámenes, llega el ansiado momento de conocer las notas. Hogago ha estudiado mucho, sobre todo gracias a la ayuda de su tutora, la jóven profesora Lobudi Kocuapo, de melana violacea, ojos escondidos en gafas de estudiosa, y cuerpo poco adivinable si la miráramos con ropa. El caso es que la profesora Lobudi le hizo un trato difícil de rechazar: si aprobaba las asignaturas que le quedaban pendientes (dos, para ser sinceros), ella le haria pasar una velada agradable, pero si él las suspendía, debería de ir a casa de la profesora a limpiarla todos sus muebles, sin olvidarnos de ventanas y suelos.

Al pasar lista, Lobudi entrega un sobre con las calificaciones a cada alumno y alumna, no pudiendo evitar tener una sonrisa con Hogago al decir su nombre y entregarle el sobre. Una vez terminada la clase, cada alumno podrá abrir el sobre con o sin la presencia de sus padres. Como buen hijo, Hogago esperó a llegar a casa para abrir el sobre junto a su madre, viendo con alegría que había aprobado todas. Al poco, suena el teléfono, siendo la que llama la profesora Lobudi, si podía pasar a recoger al chico e invitarle a cenar por motivo del trato que realizaron durante las clases de recuperación en casa del chico. A la media hora, la profesora Lobudi se presenta en su coche en casa de Hogago, el cual besa a su madre antes de meterse en el coche de la profesora.

Después de hablar de los nervios y de la emoción previos a la entrega de las notas, Hogago queda sorprendido de la casa que la profesora Lobudi tiene en las afueras: su estructura parece que estuviera integrada en un árbol, pero es una casa habitable.

-¿Sorprendido, verdad? Entremos.

Dentro, la casa es casi como un palacete de dos plantas, siendo la de abajo salón comedor, ducha, y cocina, mientras que arriba, hay aseo y dormitorio.

-Dime, que prefieres, el Washabi o Ramen para cenar.

-No importa, lo que usted elija.

-Pues Ramen, me encanta el Ramen.

Seis minutos más tarde, tras calentar dos envases de Ramen preparado, ambos se disponen a comer. Hogago miraba a la profesora Lobudi comer, y se dió cuenta que la profesora no iba tan horrorosamente vestida como cuando iba a su casa a darle clases de recuperación. Tras hablar de algunos chicos y chicas de clase, y de hacer gracias a costa de otros profesores, Lobudi le toma la mano a Hogago y le dice:

-Ven a la planta de arriba, ésto no ha terminado.

Sin soltar su mano, Hogago sube las escaleras y ve el dormitorio, con una gran cama cubierta con una colcha de color lila. Antes de decir algo, Lobudi le pide una cosa inusual:

-Desnúdate y túmbate en la cama. Voy enseguida.

Obediente e ignorante de los planes de su tutora, el muchacho comienza a tumbarse en la cama, mientras ella va al baño. Unos pocos minutos más tarde, Lobudi sale vestida con sus braguitas blancas puestas, dejando al descubierto sus bellos y hermosos pechos. La profesora se acerca y le dice:

-Tienes un pene interesante.

-Profesora...

Ella se coloca de manera que él ve su trasero tapado por sus braguitas blancas, aunque se nota algo dentro de ellas que parece estar húmedo a tenor de la mancha que se nota, mientras ella mueve sus pechos para que el pene de Hogago quepa entre ellos. El frotamiento provoca que el blando pene del muchacho comience a endurecerse... y de repente, un chorro de esperma impacta contra la cara y gafas de la profesora.

-Vaya, te ha salido eso pronto, pero no pasa nada.

Sin importarla tener parte de su cara pringosa, ella comienza a lamer y chupar el pene del chico, que queda como un pelele en manos de su tutora. Ella sigue chupando y lamiendo, hasta que le pide a Hogago una cosa:

-Quítame mis braguitas, estoy muy mojada. Mira lo que llevo dentro.

El chico la quita las braguitas... y ve algo rojizo dentro de su vagina.

-Sácalo, lo he llevado mientras esperaba éste momento. Creo que prefiero tu pene ahí dentro.

Nervioso y extrañado, el chico saca el consolador que la profesora Lobudi llevaba todo el tiempo dentro, totalmente húmedo de sus jugos, y al sacarlo, ella se cambia de posición, para así poder tener el pene del chico dentro de su vagina. Poco a poco, ella comienza a moverse de abajo arriba, cabalgando encima de Hogago. Gotas del semen que el chico derramara en su rostro comienzan a llegar a sus pechos o a su ombligo, presa de un gran placer.

-Dime, ¿Te gusto?

-Profesora Lobudi... usted...

-Dime...

-Usted... es todo... todo fuego.

-Jaja, me gusta tu lado tierno.

Lobudi se mueve cada vez más y mas frenética encima del muchacho, hasta que el pobre ya no puede más y vuelve a eyacular dentro de su tutora, la cual se desploma de goce encima de Hogago.

-Profesora... ésta usted bien, o...

-Estoy mejor que nunca. ¿Te esperabas éste premio?

-No, profesora Lobudi.

-Te lo mereces. Ahora practiquemos otra vez.

Las prácticas duraron toda una noche entera... hasta el desayuno, el cual fue lo suficientemente vigorizante para volver a practicar.

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2 Comentarios:

estas historias siempre me

estas historias siempre me dejan caliente

semper fi

SC

Buen relato aunque demasiado

Buen relato aunque demasiado directo para mi gusto xD 

Saludos!