7 de Septiembre de 2008
Abr
13

Un poco de Globish, por favor

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   Que es la globalizacion? Segun la RAE, la globalizacion es "la tendencia de los mercados y las empresas a extenderse alcanzando una dimensión mundial que sobrepasa las fronteras nacionales". Sin embargo, que podriamos decir sobre esto? Adrian Sotelo dijo que " la Globalización es un concepto ambiguo y desatinado, apto sólo para ocultar el proceso real de expansión del capitalismo en escala mundial. Él solamente describe cómo operan ciertas categorías como la información a través de Internet, el capital financiero que opera a través de la transmisión de datos y mediante el papel, las tarjetas de crédito y las bolsas de valores; promueve el carácter supuestamente civilizador y progresista de los medios de comunicación generalmente controlados por las grandes empresas de los grandes imperios y otros elementos de la misma naturaleza en escala supranacional. Pero no explica las causas y las contradicciones de esos comportamientos como efectivamente lo hace la teoría del imperialismo y de la mundialización del capital".

   Para James Petra, la globalizacion esta provocando que "la riqueza total de esta clase dirigente global creció de año en año un 35% hasta el tope de 3.500 millones de dólares, mientras que los niveles de ingresos para el 55% de los 6.000 millones de población más humilde del mundo disminuyeron o se estancaron." La globalizacion tambien genera una diversidad, ya no economica, sino cultural, como pueden ser las lenguas y culturas. Y es sobre la globalizacion lingüistica de la cual veremos curiosidades: Globish.

 

   He seleccionado unos cuantos terminos que me han llamado la atencion tanto por curiosidad como por humor. La mayoria vienen de la lenguna "Anglosajona" que se usan modernamente hoy en dia. Empecemos pues.

 

Sleeping Dogs Lie

 

Si el doblaje de películas extranjeras es nefasto para el aprendizaje de idiomas, la traducción de algunos títulos al español despista, como mínimo. The Sound of Music (literalmente, el sonido de la música) se transformó en Sonrisas y lágrimas, por ejemplo. Hace un mes se estrenó en España Los perros dormidos mienten, un título harto extraño, por no decir inteligible. El original es Sleeping Dogs Lie, que es un juego de palabras basada en el viejo dicho inglés “Let sleeping dogs lie”, o sea, más vale no despertar al perro, puesto que lie significa tumbarse o acostarse, y así se entiende que quiere decir “no remuevas los trapos sucios”, “mejor no menearlo” o esa joya del refranero español, “al enemigo que huye, puente de plata”. Pero resulta que lie también significa mentir, y de ahí el juego de palabras en inglés. En español, bueno, sencillamente no funciona.

 

Blog

 

Los diccionarios bilingües inglés-español más al día afirman que el equivalente de un blog en la lengua de Baroja es nada más y nada menos que un blog; y un blogger, claro está, un blogger. Ahora bien, si sabemos que blog es una abreviatura de weblog, quizá averigüemos su significado en español. Pero nanay: nos dicen sin rubor que tienen la misma ortografía en las dos lenguas, pero, de nuevo, sin explicar cuál es su significado. Así que vamos por partes. Resulta que una web es una telaraña o red, y un logbook es un cuaderno de bitácora, o bien un diario de navegación o de vuelo. Eso explica que log in sea entrar en la red, es decir, consultar o escribir algo en el cuaderno de bitácora, y log out, salir de él. De modo que podríamos concluir que un blog es un cuaderno o diario de opiniones e ideas de una o más personas, colgado en internet para quien lo quiera leer y comentar.

 

Geek

 

Esta palabra se lee y se oye con bastante frecuencia, y sin embargo muchos diccionarios no la recogen, quizá por ser considerada demasiado coloquial. De origen germánico, se venía usando desde hace un siglo en Estados Unidos. Sinónimo de cretino o tonto, y luego se aplicó más concretamente a los esperpénticos personajes que se exhibían en las ferias ambulantes. O sea, los geeks estaban emparentados con los freaks. Y así lo usa Bob Dylan en Ballad of a Thin Man (1965). Una de las consecuencias de la revolución tecnológica del último cuarto de siglo ha sido la aparición de geeks modernos: personas que se vuelcan en los adelantos científicos y tecnológicos, sobre todo en el mundo de los ordenadores, y que son inadaptados sociales. Si al principio su significado era despectivo, ya no lo es tanto. Será porque cada día hay más.

 

Nerd

 

Si la semana pasada examinamos las similitudes entre freaks y geeks, al menos en su origen, hoy intentaremos diferenciar entre estos últimos y los nerds, sus primos hermanos. Decíamos que los geeks se pirran por los adelantos tecnológicos y que suelen ser unos inadaptados en sociedad. Bien, pues lo mismo se podría decir de los nerds. Pero, a diferencia de los geeks, que son amantes de la cultura pop, los nerds rechazan las modas y las marcas. Por lo general, o son obesos o extremadamente delgados, y llevan gafas y ropa de otra época. Fuera de sus obsesiones intelectuales o esotéricas, hay poco que les interesa. Los más precoces tienen la desgracia de ser el blanco del bullying más atroz. Para acabar, podríamos afirmar que todo nerd es un geek, pero no todo geek es un nerd; y es precisamente gracias a estos que tenemos calculadoras, ordenadores, videojuegos, etcétera.

 

Tunning

 

Aunque en apariencia acaba de nacer, al menos por estos pagos, los inicios del tuning se remontan a mediados del siglo pasado. Como explica Tom Wolfe en El coqueto aerodinámico rocanrol color caramelo de ron (1965), los pioneros fueron unos tipos chiflados de California que crearon, además de una jerga alucinante,  los kustomized kars, es decir, coches personalizados. Y, aunque haya tardado en llegar a nosotros, el tuning en España mueve unos 450 millones de euros anuales. Poca broma. Tune en inglés quiere decir melodía, de ahí que el verbo to tune signifique afinar (un instrumento musical); to tune in, sintonizar (la radio), y to tune an engine, poner a punto un motor. Pero saltaron del motor a la carrocería, pasando por la palanca de cambios, el tapizado de los asientos, y así hasta el más nimio accesorio.

 

Christmas (Xmas)

 

Puede decirse que la Navidad tal como se celebra en Inglaterra se remonta a la época victoriana, gracias a la enorme popularidad de Canción de Navidad (1843), de Charles Dickens; y, como el fútbol, se ha extendido por medio mundo, incluso en países de nula raíz cristiana. El saludo navideño tradicional es merry Christmas and a happy New Year, pero ahora hay quien prefiere –empezando por Isabel II– reemplazar merry por happy, a pesar de la fea repetición. Y es que merry (alegre) también significa piripi, como en la llamada Merry England, la Inglaterra de antaño de los sórdidos puestos de venta de ginebra. Christmas cuenta con una ortografía abreviada: Xmas, que, lejos de ser un atentado laico contra la religiosidad de la efeméride, emplea la X por ser ésta (chi) la primera letra de Cristo en griego. ¡Que pasen un merry and happy Xmas!

 

SOS

 

Al llegar un empresario español a su hotel en Tokio tras un largo vuelo, lo único que quería era dormir. Trató de cerrar las persianas, pero no hubo manera. Llamó a recepción; la señorita no hablaba castellano. Desesperado, se le ocurrió repetir a ésta una y otra vez SOS, SOS... hasta que, a los pocos minutos, su habitación se llenó como el camarote de los Hermanos Marx. Pese a que mucha gente cree que estas tres letras del código Morse son las siglas de save our souls (salven nuestras almas) o save our ship (salven nuestra nave), la verdad es que fueron escogidas por ser fáciles de transmitir y difíciles de confundir. Sólo queda un problema: SOS. es una señal internacional de auxilio telegráfico; la señal oral es mayday (que viene del francés m’aidez) repetida tres veces consecutivas, como en las pelis. ¿Pero habría surtido el mismo efecto en el hotel de Tokio?

 

Guy

 

Lo primero que hay que hacer es procurar no confundir guy [gái] con gay [gué]. Una vez lograda esta proeza, podemos seguir. Durante siglos, la palabra guy fue la versión inglesa de guía. Pero adquirió un nuevo significado a partir del 5 de noviembre de 1605, fecha en la que un tal Guy Fawkes y sus secuaces católicos intentaron sin éxito volar el Parlamento británico por los aires. Desde entonces, se conmemora cada 5 de noviembre el frustrado atentado con enormes hogueras coronadas con  una harapienta efigie del pérfido Fawkes, y cualquier hombre desaliñado es llamado un guy. En EE.UU., en cambio, la voz tomó otro rumbo y su traducción al español coloquial es tipo o tío. Pero el plural guys puede también ser femenino. Los buenos y los malos del cine son good guys y bad guys, mientras que el cabeza de turco es el fall guy.

 

Bucks

 

Cualquier hablante del globish que se precie debe siempre escoger, por mucho que le cueste, la V.O. a la hora de visionar un fi lme. Y de ser posible, sin subtítulos, a pesar de que los actores norteamericanos suelen conversar a mil por hora, tragarse la mitad de las palabras, emplear jergas incomprensibles y proferir sin parar expletivos, en su mayoría soeces. La mayor parte de las veces uno puede sentirse satisfecho si tan sólo logra atinar el tema del diálogo; y si hay un tema predilecto de los guionistas hollywoodienses es el del dinero.

Ahora bien, casi nunca hablan de dólares (dollars), sino de “bucks”, un término coloquial de incierta procedencia que suele traducirse como “pavos”. Si el personaje dice: “Give me ten grand” (dame diez de los grandes) lo que pide son diez mil dólares, o, si lo prefi eren, “bucks”. Por cierto, la humilde moneda de diez céntimos es un “dime”.

 

You're Welcome

 

Si das las gracias a un norteamericano, lo más seguro es que te conteste con un “you’re welcome”, que literalmente quiere decir “bienvenido”. En Gran Bretaña, la respuesta automática a “thank you” varía. Se puede decir “not at all” o “don’t mention it”, aunque en la mayor parte de los casos el atrevimiento de mostrarse agradecido en voz alta no suele arrancar mucho más que una mueca en el rostro del compungido interlocutor. Los británicos podrían adoptar el “you’re welcome” estadounidense, pero hasta la fecha se han resistido a ello. Sea como sea, que ni unos ni otros canten victoria antes de tiempo: el futuro de “you’re welcome” tampoco está asegurado, puesto que hay cada vez más jóvenes a ambos lados del Atlántico que responden al “thank you” con un “de nada” o simplemente “nada”; así, en castizo español.

 

Spam

 

Ya se sabe: del cerdo no se tira nada. Eso debía de creer la empresa norteamericana Hormel Foods cuando sacó en el año 1937 un horrible engrudo de “jamón” enlatado bautizado como Shoulder Pork and Ham, nombre que no tardó en contraerse en “spam”. Durante el racionamiento que padecieron los británicos a lo largo de la Segunda Guerra Mundial y la posguerra, millones de personas se vieron obligadas a alimentarse con ese nauseabundo producto cárnico. Y cuando los prósperos años sesenta parecían a punto de relegarlo al olvido, un hilarante “sketch” de los Monty Python puso la palabra –que no el producto– de moda. Cuando aparecieron en 1978 los primeros mensajes no solicitados en internet, enseguida fueron conocidos como “spam”. Y su futuro parece garantizado. Por desgracia.

 

Code .zip

 

El primer utensilio que se deslizaba entre dientes que cerraban entre sí data de 1893. Pero el invento no cobró nombre ni efi - cacia –las primeras cremalleras tendían a atascarse o abrirse por el medio– hasta 1925. Según la leyenda, un alto ejecutivo de la empresa B.F. Goodrich, al probar la cremallera de un nuevo modelo de bota, exclamó: “Zip ‘er up!”, echando mano del neologismo onomatopéyico “zip”, que signifi - caba (y signifi ca) zumbar como una bala. Acababa de bautizar la cremallera como “zip” o “zipper”. Cuarenta años más tarde, el correo norteamericano bautizó el nuevo sistema de códigos postales con el nombre ZIP, siglas de Zone Improvement Plan, seguramente con un ojo puesto en la feliz exclamación de aquel ejecutivo.

 

Caddie

 

Según cuentan en el Royal and Ancient Golf Club de St. Andrews, Escocia, que es el más antiguo del mundo (hace poco celebró su 250.º aniversario), el golf fue inventado en sus inmediaciones en la edad media. Dado el perenne verdor del paisaje, no es de extrañar. Lo que cuesta creer es que su práctica se haya implantado con tanto éxito en un país de secano como es España. Como muchos otros deportes, el golf posee un vocabulario especializado que no es siempre traducible. El DRAE dice que un cadi (del inglés “caddie”) es un “muchacho que lleva los palos de los jugadores de golf”. Pero este extranjerismo puede dar pie a malentendidos. Llevaba María Jiménez en un campeonato los palos de su entonces marido, Pepe Sancho. “¡Hombre, María, tú de cadi!”, le espetó un periodista. “¡Qué va! –contestó la cantante–. Yo soy de Sevilla.”

 

Hooligan

 

En el reciente encuentro futbolístico entre Catania y Palermo, los gases lacrimógenos lanzados por algunos hinchas ocultaron el campo de la vista de los espectadores. Fuera del estadio, murió un policía. La prensa atribuyó los hechos a los “hooligans”. Esta palabra aparece por primera vez en un informe policial escrito poco antes de la muerte de la reina Victoria. Aunque de origen incierto, quedaba claro que el autor se refería a los individuos violentos que sembraban el pánico en las brumosas calles londinenses. Seguramente el vocablo llenó un hueco en el idioma, ya que su aceptación fue inmediata. Desde los años 60 del siglo pasado se asoció a los violentos hinchas de fútbol ingleses, cuyos actos alcanzaron su triste apogeo cuatro lustros después. Ojalá lo ocurrido en Sicilia sea el último coletazo de una monstruosa especie en vías de extinción.

 

Freaks

 

Originalmente, “freak” signifi caba un capricho o antojo, pero a partir del XVIII también se refería a un capricho de la naturaleza, como una vaca con dos cabezas. Un siglo después, incluía a las personas con alguna malformación física que eran exhibidas en los circos. “Freaks” (1932), la película de Tod Browning, capta ese mundo terrible. Después de la Segunda Guerra Mundial, “freak” había devenido sinónimo de “drogata”. Pero su momento de gloria llegó en los años 60 con los hippies, el LSD y el cómic “Fabulous furry freak brothers” (1968), de Gilbert Shelton, que lo dejaron a un paso de designar a cualquier persona extravagante. En los últimos tiempos, unos cuantos frikis han encontrado en la televisión de madrugada un potente caldo de cultivo.

 

   Y hasta que hemos llegado. Ha sido un buen tocho que seguramente, si es que lo habeis intentado leer, habreis seleccionado los mas interesantes o comunes. Los textos de los terminos estan hechos por John W. Wilkinson. Hasta la proxima!

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