27 de Abril de 2017
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Dioses del Antiguo Egipto: Jer (Horus)

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Jer (Horus) es uno de los neter más importantes de la historia de Kemet (Antiguo Egipto). Tiene una de las historias más complejas de la antigüedad y representa un gran número de conceptos.

 

Jer es ante todo un neter celeste, representa el cielo. Es uno de los neteru más antiguos pues ya hay conocimiento de su existencia en el Kemet predinastico. Desde entonces hasta el fin de la historia de Kemet ha estado asociado a los reyes ya que el rey es la manifestación de Jer en la tierra. Es el señor de la montaña por la que Ra asoma cada mañana. Su nombre se usó como uno de los títulos que el nesut ostentaba desde el momento de la coronación.

Su historia es una de las más complejas y es la continuación de la historia de su padre Usir. Tras la muerte de este y que Ast consiguiese recomponer sus pedazos con excepción del falo que lo hace a través de la magia, consigue concebir a Jer que se convertirá en el nesut (rey) de Kemet al derrotar a su tío Suti desterrandole al desierto. Usir, Ast y Jer son la triada de neteru más importante de la historia de Kemet. La historia de Jer se va complicando según las épocas transcurren y se disgrega en diversos cuentos e historias no ofreciendo ninguna, por lo general, una visión completa de la historia. Según la mayoría de ellas en la batalla con su tío Suti pierde el ojo izquierdo, que representa la luna, y le arrancó los testículos a Suti. Suti se sirvió de su transformación en un cerdo para arracarle el ojo por lo que este animal tiene connotaciones negativas. Recuperó el ojo y se lo entregó a su padre Usir como talismán para curarle la vista. Según los relatos de Kemet recogidos en los textos de las pirámides lo sucedido es muy diferente. Ast queda embarazada por Usir una vez resucitado dando a luz a Jer al que alimenta y protege hasta que está listo para enfrentarse a Suti. Usir regresa de la Duat y le enseña a su hijo todo lo necesario para llevar a cabo su venganza. Cuando está listo se enfrenta a Suti, que le saca un ojo, pero Jer consigue arrancarle los testículos a su tío y recuperar su ojo ofreciéndoselo a su padre como talismán. Geb preside un juicio en Iunu que establece a Jer en el trono y expulsa a Suti a gobernar en el desierto.

  

Su representación es con cuerpo de hombre y cabeza de halcón que lleva la corona doble del alto y bajo Kemet como signo unificador. También se le representa solo como un halcón con la corona doble o incluso como disco solar con las alas desplegadas como protector de las puertas y las salas interiores de los templos.

Su culto duró toda la historia de Kemet y se extendió a lo largo de todo el país. Fue adoptando diferentes nombres y formas según la época y la región llegando a ser denominado también como Jer em ajet (el cielo en el horizonte), Jer ajti (el sol de la mañana que es a la vez una forma de Jer y de Ra), apareciendo representado como un niño especialmente en épocas tardías que representa al heredero real. Adoptó muchas más formas y nombres y fue venerado en distintas ciudades con formas y nombres distintos. Los griegos le identificaron con Apolo como señor de los cielos.

 

Jer se asoció también con el ojo sanador que se usó incontables veces como amuleto y que a día de hoy es tan popular que la gente se lo tatua. Podéis encontrar el significado y la historia de este aspecto del neter en la entrada que le dediqué al respecto aquí.

Jer también tiene asociados cuatro neteru denominados como los hijos de Jer que sirven para proteger al difunto. Debido a su carácter funerario se les utilizó para guardar las vísceras del difunto con el fin de protegerlas en el paso a la otra vida. 

Un relato que nos ha llegado hoy día es la venganza de Jer, adaptación de la obra “De Iside et Oriside” de Plutarco y los textos grabados en el templo de Edfú, que pertenecen a época posterior a la historia de Kemet. Es por tanto un relato influenciado por los griegos en los que se mezclan la leyenda real de Kemet y elementos ajenos a la misma cultura. A continuación podéis leer el relato:

Jer fue creciendo y a menudo era visitado por su padre, desde la Duat enseñándole todo lo que necesitaba conocer para derrotar a Suti y vengar su muerte. Cuando Usir consideró que su hijo estaba preparado le preguntó cuál de todas las acciones consideraba la más bella, a lo que Jer contestó: Vengar al padre y a la madre cuando han sido indignamente tratados. Usir nuevamente preguntó, esta vez por el animal mas útil en la batalla. Jer respondió que el caballo, contestación que dejó perplejo a Usir, que no se explicaba por qué su hijo no había mencionado al león, y le interrogó sobre este punto. Jer contestó “porque el león es sumamente útil en acciones defensivas, pero el caballo lo es en acciones ofensivas cuando queremos dispersar al enemigo y perseguirle en su huida”. Usir tras esta lección de su hijo consideró que Horus se encontraba preparado para combatir a las fuerzas de Suti. Jer formó un ejercito al que se unieron muchos habitantes de Kemet y la reina Aso.

 

Ra, que podía ver el futuro reflejado en los ojos de los hombres, mirando fijamente el Ojo de Jer vio el color del gran mar verde, pero Suti estaba observando y tomó la forma de un gran cerdo, que pasó por donde se encontraba Ra, distrayéndole. Ni Ra ni Jer lo reconocieron, y Suti, en su forma animal disparó un soplo de fuego a lo ojos de Jer, haciéndole emitir un gran grito de dolor. En ese momento averiguó que el jabalí no era otro que su tío.. Ra se llevó a Jer, que pudo recuperarse de la perdida de visión y reunió de nuevo un ejercito con el que luchar contra Suti.

Se produjo un gran combate entre los ejércitos de ambos combatientes que duró varios días, tras el que Suti fue vencido, arrestado y atado. Ast le concedió la libertad, tras lo cual Jer indignado le arrebató a la diosa la diadema que llevaba en la cabeza. Yejuti le puso a Ast un casco con la forma de una cabeza de vaca en el lugar en el que había estado la diadema. Stui inició un proceso contra Jer declarándole bastardo, pero este, ayudado por Yejuti consiguió vencer en el juicio y en otras dos batallas mas.

En la guerra hubo muchas batallas, pero la última y más grande fue en Edfú, donde se encuentra el gran templo que recuerda ese día. Las fuerzas de Suti y Jer se encontraban cercanas entre las islas y rápidos de la primera catarata. Suti, ahora en forma de un gran hipopótamo rojo, fue a la isla de Elefantina y profirió una maldición contra Jer y su madre Ast: “Desátese una tempestad y un diluvio poderoso contra mis enemigos”. La tormenta se desató contra las naves de Jer, quien consiguió sujetar las barcas. Jer se transformó en un hombre de más de cuatro metros en cuyas manos sostenía un gran arpón. Suti entonces abrió sus poderosas mandíbulas de hipopótamo para devorar a Jer, momento que este aprovechó para lanzar su arpón que golpeó la cabeza del gran hipopótamo atravesándola hasta el cerebro y matándolo. Suti se hundió en Japy, en la isla de Edfú. La tormenta amainó y las personas de Edfu salieron a recibir al gran Jer entonando el himno que después los sacerdotes cantarían en la fiesta anual en honor del dios de Edfú.

¡Siéntase alegre, aquel que habita en Edfú! ¡Jer el gran neter, el señor del cielo, ha matado al enemigo de su padre! ¡Tome la carne de los vencidos, beba la sangre del hipopótamo rojo, queme sus huesos con fuego! Córtese en pedazos.¡ Que los trozos sean dados a los gatos y los desperdicios a los reptiles!

“¡Gloria a Jer el poderoso, el valiente, el único hijo de Usir, Jer de Edfú, Jer el vengador!”

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