21 de Noviembre de 2017
Ago
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La llave de la vida

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Hoy quiero hablar de una palabra, anj, o lo que para algunos es “la llave de la vida”.
 

 
La llave de la vida es un termino que suena muy bien, llama la atención y parece reflejar algo muy profundo, pero también es un termino totalmente absurdo con claras pretensiones de atraer turistas o de difundir ideas que no tienen nada que ver con la realidad.

Antes de nada hay que saber que, en Kemet (a partir de ahora lo llamaré por su nombre en lugar de antiguo Egipto) la escritura estaba reservada a grupos muy reducidos como los sacerdotes o los escribas por ejemplo. Había diferentes tipos de escritura siendo la más conocida por el gran público como la llamada jeroglífica.

En este sistema de escritura las palabras o las letras vienen representadas por signos o ideogramas tal y como suceden con otras lenguas como la China por ejemplo. En este tipo de escrituras hay una representación para una palabra concreta, que es vida, que se representa con el siguiente símbolo:



La lectura del mismo sería en lengua española como anj. El motivo por el que vemos escrito ankh es porque en lengua inglesa y francesa, (anch en lengua alemana), esa transliteración se pronuncia como anj. No significa que la transcripción correcta sea ankh ni que se deba pronunciar así, pero, como ha sucedido desde que existe la egiptología, el tema de la transliteración a idiomas distintos del ingles y el francés deja todo que desear ya que, en lugar de adaptarse al idioma en el que queremos adaptar los sonidos, cogemos la transliteración inglesa y la pronunciamos a nuestra manera.

Una vez definimos que ese símbolo es una palabra, que se pronuncia anj y que significa vida poco más hay que añadir, mucho menos inventar. Si vemos utilizada esta palabra en multitud de textos e inscripciones, o llevadas en la mano por reyes y dioses es ni más ni menos que por el significado de la misma, vida, ya que, si la poseemos, no podemos morir, somos inmortales y, por tanto, distintos de los humanos normales.

Con posterioridad los cristianos, que tenían la cruz como símbolo sagrado, la adoptaron como suya asumiendo que se trataba de una cruz, cuando, realmente no lo era para nada. Un símbolo parecido es el de la diosa Venus que hoy día, y desde hace mucho tiempo, se utiliza para identificar al genero femenino. De ahí que se llame a esta palabra como la cruz de la vida.

Pero, ¿de donde viene lo de llave de la vida?. No conozco el origen exacto, pero no creo que haya algo más detrás que historias de guías turísticos o mitómanos con ganas de ver más de lo que hay en realidad. La forma de la palabra da para que la imaginación de cada uno divague todo lo que quiera y más y, ¿por qué no?, puede ser una llave, una llave que nos abre las puertas de la vida y bla bla bla ad infinitum.

Por ende, y como conclusión, no le busquemos tres pies al gato, no inventemos historias ni tratemos de vender la burra. No hay llave de la vida, no hay cruz, tan solo una palabra, nada más. La vida.
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