24 de Mayo de 2013
Dic
5

Hung

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Es una cadena curiosa, la HBO. La mayoría de las series que engendran se suponen para paladares exquisitos. The Wire, con su excesiva representación realista de esa oscura y sucia Baltimore, es un claro ejemplo de esto. La empresa funeraria Fisher & Sons, de Six Feet Under, es otra gran muestra del público al que enfoca sus productos esta cadena.


Pero en los últimos años, parece que están de capa caída. Mientras despuntan series como Mad Men, que realmente sabe recompensar al espectador fiel, que aguanta sus primeros compases insufriblemente lentos y su excesiva pasión por el detalle, la gran representante del cable americano nos ha traído productos como True Blood, que nos lo da todo masticado o Bored to Death, que no creo que pase de experimento “aburrido hasta la muerte”, como indica el nombre de la serie. Sí, siguen saliendo series más que interesantes (The Pacific, Treme y Boardwalk Empire), pero ninguna está teniendo la repercusión que tuvieron las mencionadas en el primer párrafo, ni la calidad.


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Curiosamente, entre esta mezcla de series para públicos grandes y selectos, encontramos una que no es ni una cosa ni la otra: Hung. Y sinceramente, dejando a un lado Boardawlk Empire, que la tengo pendiente, la segunda temporada de esta serie es posiblemente lo que esperaba con más ganas de la actual temporada televisiva que lleva emitiéndose desde finales de septiembre-principios de octubre.


AVISO A NAVEGANTES: A PARTIR DE AQUÍ LA ENTRADA PUEDE (Y POSIBLEMENTE) CONTENGA SPOILERS. NO SON NADA QUE ESTROPEE LA EXPERIENCIA DEL VISIONADO, PERO LOS MÁS SENSIBLES ABSTENERSE.


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Y es que tras Hung, una serie que en principio se considera una comedia sobre un tío que la tiene grande (sí, sabéis a qué me refiero), se esconde la enternecedora historia de dos personajes que realmente no son más que unos perdedores, a los que la vida les da una patada tras otra y que hacen lo que pueden por sobrevivir.


La serie comienza mostrándonos varias de tantas desgracias que le acontecen al pobre Ray, un entrenador de béisbol (en la primera temporada es baloncesto, pero como en la segunda cambian de deporte, mantengo el nuevo) en el instituto en el que trabaja como profesor, al que se le viene el mundo encima: su mujer le abandona, llevándose con ella a sus hijos; su casa se incendia y tiene que vivir en una tienda en el jardín de su casa, soportando a los imbéciles de sus vecinos, y para colmo de males, el instituto en el que trabaja está replanteándose la plantilla, peligrando su puesto de trabajo.


Con todo esto encima, a Ray no le quedará otra que buscarse la vida como sea. Tratar de encontrar una forma de subsistencia económica. Y es esto lo que le lleva a un curso para explotar los talentos naturales de las personas para convertirse en millonarios.


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Ray Drecker no tardará demasiado en darse cuenta de que tiene un único talento: la tiene grande. “It's so fucking big”, que dicen en la serie. El problema llega a la hora de explotar ese talento que tiene Drecker, pues no sigue los cánones establecidos por el curso.


Unos párrafos arriba hablaba de que Hung es la historia de DOS personajes desgraciados. Uno es Ray Drecker, y el otro (o la otra) es Tanya, su chulo. Y es que Ray acabará ejerciendo de gigoló en sus horas libres, trabajando para los clientes que la buena de Tanya le vaya consiguiendo. Una relación bastante extraña se irá forjando entre ambos, una especie de amistad entre chulo y prostituto.


Tanto Tanya como Ray no encuentran otra forma de ganarse la vida que trabajando en la más antigua de las profesiones. Especialmente interesante son sus inicios en el mundillo, la manera que tienen de irse relacionando y consiguiendo clientela...


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Mención a parte merecen los personajes secundarios, que si bien no son tan “completos” como los principales, ni son tan interesantes, sí que tendrán alguna que otra trama interesante. Tenemos al hijo gótico, a la hija con la autoestima por los suelos, la pija de la mujer, la vecina que se acuesta con él o la zorra de Lenore, por nombrar a los que más relevancia tienen, sin dejar de lado al amigo de Ray (el otro entrenador del equipo de béisbol) o a Patty, la primera clienta, compañera de trabajo de Tanya.


Durante toda primera temporada, tendremos la molesta sensación de que no ha pasado nada. 10 minutos de escasa media hora de duración en los que habremos notado progresión en los dos primeros y en los dos últimos capítulos, los seis de en medio son puro relleno, como si de una serie procedimental se tratase. En la segunda, el avance de la trama es muchísimo más notable, cogiendo bastante más fuerza la trama principal, pero dotando de cierto peso a las secundarias (en especial la de la familia de Ray tiene bastante importancia), de tal forma que en ningún momento veamos escenas “repetidas”.


No esperemos una obra maestra en Hung. Simplemente no la encontraremos. Pero, ¿desde cuando son siempre necesarias las obra maestras? Puede que Hung no tenga la profundidad de la reciente Broadwalk Empire, pero el rato que pasaremos con Hung será tan agradable o más que con la serie de mafiosos de Atlantic City.


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En definitiva: si queréis pasar un buen rato, con una serie tanto entrañable como divertida, echadle un ojo a Hung. Puede que no sea la serie de la década (no lo es, de hecho) pero sí que es un producto que, al igual que ya pasaba con Spartacus: Blood and Sand, no decepcionará si se le da la oportunidad que se merece.

Y como premio por haber llegado hasta aquí, la curiosa intro de la serie:

 

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Valoración media: 5 (1 voto)

1 Comentario:

Joder, muy buena la intro

Joder, muy buena la intro xD.

Conocia esta serie de oidas y la verdad es que tiene buena pinta. A ver si algun dia me animo y le echo un vistazo, aunque tengo otras pendientes que a priori me atraen mas.

Gran entrada ;)

P.D. Spartacus... buf, me encantó. Grandisimos personajes, algun que otro momento mitico y un episodio final epico.