Es
una cadena curiosa, la HBO. La mayoría de las series que engendran
se suponen para paladares exquisitos. The Wire, con su excesiva
representación realista de esa oscura y sucia Baltimore, es un claro
ejemplo de esto. La empresa funeraria Fisher & Sons, de Six Feet
Under, es otra gran muestra del público al que enfoca sus productos
esta cadena.
Pero
en los últimos años, parece que están de capa caída. Mientras
despuntan series como Mad Men, que realmente sabe recompensar al
espectador fiel, que aguanta sus primeros compases insufriblemente
lentos y su excesiva pasión por el detalle, la gran representante
del cable americano nos ha traído productos como True Blood, que nos
lo da todo masticado o Bored to Death, que no creo que pase de
experimento “aburrido hasta la muerte”, como indica el nombre de
la serie. Sí, siguen saliendo series más que interesantes (The
Pacific, Treme y Boardwalk Empire), pero ninguna está teniendo la
repercusión que tuvieron las mencionadas en el primer párrafo, ni
la calidad.
Curiosamente,
entre esta mezcla de series para públicos grandes y selectos,
encontramos una que no es ni una cosa ni la otra: Hung. Y
sinceramente, dejando a un lado Boardawlk Empire, que la tengo
pendiente, la segunda temporada de esta serie es posiblemente lo que
esperaba con más ganas de la actual temporada televisiva que lleva
emitiéndose desde finales de septiembre-principios de octubre.
AVISO
A NAVEGANTES: A PARTIR DE AQUÍ LA ENTRADA PUEDE (Y
POSIBLEMENTE) CONTENGA SPOILERS. NO SON NADA QUE ESTROPEE LA
EXPERIENCIA DEL VISIONADO, PERO LOS MÁS SENSIBLES ABSTENERSE.
Y
es que tras Hung, una serie que en principio se considera una comedia
sobre un tío que la tiene grande (sí, sabéis a qué me refiero),
se esconde la enternecedora historia de dos personajes que realmente
no son más que unos perdedores, a los que la vida les da una patada
tras otra y que hacen lo que pueden por sobrevivir.
La
serie comienza mostrándonos varias de tantas desgracias que le
acontecen al pobre Ray, un entrenador de béisbol (en la primera
temporada es baloncesto, pero como en la segunda cambian de deporte,
mantengo el nuevo) en el instituto en el que trabaja como profesor,
al que se le viene el mundo encima: su mujer le abandona, llevándose
con ella a sus hijos; su casa se incendia y tiene que vivir en una
tienda en el jardín de su casa, soportando a los imbéciles de sus
vecinos, y para colmo de males, el instituto en el que trabaja está
replanteándose la plantilla, peligrando su puesto de trabajo.
Con
todo esto encima, a Ray no le quedará otra que buscarse la vida como
sea. Tratar de encontrar una forma de subsistencia económica. Y es
esto lo que le lleva a un curso para explotar los talentos naturales
de las personas para convertirse en millonarios.
Ray
Drecker no tardará demasiado en darse cuenta de que tiene un único
talento: la tiene grande. “It's so fucking big”, que dicen
en la serie. El problema llega a la hora de explotar ese talento que
tiene Drecker, pues no sigue los cánones establecidos por el curso.
Unos
párrafos arriba hablaba de que Hung es la historia de DOS personajes
desgraciados. Uno es Ray Drecker, y el otro (o la otra) es Tanya, su
chulo. Y es que Ray acabará ejerciendo de gigoló en sus horas
libres, trabajando para los clientes que la buena de Tanya le vaya
consiguiendo. Una relación bastante extraña se irá forjando entre
ambos, una especie de amistad entre chulo y prostituto.
Tanto
Tanya como Ray no encuentran otra forma de ganarse la vida que
trabajando en la más antigua de las profesiones. Especialmente
interesante son sus inicios en el mundillo, la manera que tienen de
irse relacionando y consiguiendo clientela...
Mención
a parte merecen los personajes secundarios, que si bien no son tan
“completos” como los principales, ni son tan interesantes, sí
que tendrán alguna que otra trama interesante. Tenemos al hijo
gótico, a la hija con la autoestima por los suelos, la pija de la
mujer, la vecina que se acuesta con él o la zorra de Lenore, por
nombrar a los que más relevancia tienen, sin dejar de lado al amigo
de Ray (el otro entrenador del equipo de béisbol) o a Patty, la
primera clienta, compañera de trabajo de Tanya.
Durante
toda primera temporada, tendremos la molesta sensación de que no ha
pasado nada. 10 minutos de escasa media hora de duración en los que
habremos notado progresión en los dos primeros y en los dos últimos
capítulos, los seis de en medio son puro relleno, como si de una
serie procedimental se tratase. En la segunda, el avance de la trama
es muchísimo más notable, cogiendo bastante más fuerza la trama
principal, pero dotando de cierto peso a las secundarias (en especial
la de la familia de Ray tiene bastante importancia), de tal forma que
en ningún momento veamos escenas “repetidas”.
No
esperemos una obra maestra en Hung. Simplemente no la encontraremos.
Pero, ¿desde cuando son siempre necesarias las obra maestras? Puede
que Hung no tenga la profundidad de la reciente Broadwalk Empire,
pero el rato que pasaremos con Hung será tan agradable o más que
con la serie de mafiosos de Atlantic City.
En
definitiva: si queréis pasar un buen rato, con una serie tanto
entrañable como divertida, echadle un ojo a Hung. Puede que no sea
la serie de la década (no lo es, de hecho) pero sí que es un
producto que, al igual que ya pasaba con Spartacus: Blood and Sand,
no decepcionará si se le da la oportunidad que se merece.
Y como premio por haber llegado hasta aquí, la curiosa intro de la serie:
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1 Comentario:
Joder, muy buena la intro
5 de Diciembre de 2010 • 16:36 — bojan_vcfJoder, muy buena la intro xD.
Conocia esta serie de oidas y la verdad es que tiene buena pinta. A ver si algun dia me animo y le echo un vistazo, aunque tengo otras pendientes que a priori me atraen mas.
Gran entrada ;)
P.D. Spartacus... buf, me encantó. Grandisimos personajes, algun que otro momento mitico y un episodio final epico.