29 de Abril de 2017
Nov
27

Análisis: Crackdown

-
Coged un trocito de Hulk. Añadidle una pizca de Dredd, y otro poco de Grand Theft Auto. Ponedlo en el horno durante 120 minutos a 100 grados, et voilà! Obtenemos un Crackdown rico, rico, y con fundamento. Un videojuego en el que prácticamente desde el momento en el que lo inicias, te permite hacer el cabra por una ciudad repleta de macarras de todo tipo. Y todo en aras del orden y la ley. Se acabó el «pim, pam, toma Lacasitos» en Pacific City.
-
Han venido de Hawai para salvar la ciudad
-
Hacía mucho tiempo que no me divertía tanto con un sandbox. Básicamente, porque en cuanto acabas las monótonas misiones de la trama principal, se convierten en poco más que un simulador social bastante limitadito. ¿El motivo? El jocoso modo cooperativo, tanto vía internet como en red local, siendo esta última opción la que pude disfrutar, codo con codo, con una de mis hermanas pequeñas. Señor y señorita Slugger repartiendo justicia a hostia limpia. Si sobre el papel suena épico, tendríais que habernos visto. 
-
De Crackdown no puedo decir que tenga trama. En todo caso, lo que tiene es una premisa. Somos un agente mejorado genéticamente y sin nombre de la Agencia -originalidad al poder-, una organización que es lo que vendría siendo la policía de Pacific City. Las bandas se han apoderado de la ciudad y debemos limpiarla de maleantes y facinerosos varios. 
-
Gráficamente no es un pepino precisamente, aunque es bastante sólido. El juego se nos presenta en un cel-shading bastante curiosote y decente. No llega al nivel de Jet Set Radio, pero tampoco está mal. Lo mejor de este apartado es la enorme distancia de dibujado, y el hecho de que el motor gráfico no se resienta aunque haya acción de todo tipo en pantalla. Vamos, que podemos liarla muy mucho sin que la tasa de frames se resienta.
-
¡Hoooora de moriiiiiir! (Léase con acento mexicano para máximo efecto)
-
En el apartado sonoro tenemos una de cal, y otra de arena. Por un lado, la banda sonora de esta aventura de acción es muy, pero que muy mediocre. No hay ni un solo tema para el recuerdo. Música genérica nada más. En la otra cara de la moneda nos encontramos con un juego localizado prácticamente por completo al castellano; textos y voces. Y digo «prácticamente» porque las voces de los enemigos están en su idioma respectivo (japonés, latinoamericano y ruso), mientras que la del director de la Agencia, que hace de narrador, está en nuestra lengua. Este hombre va dándonos consejos más a menudo de lo que debería, y a veces le pone una nota cómica a la acción que transcurre en pantalla. Por ejemplo, descojonándose de nosotros si ardemos.
-
Jugablemente hablando, Crackdown es muy sencillo. Y ahí reside tanto su fortaleza, como su debilidad. Es un arma de doble filo, vaya. Al ser un juego sumamente accesible (el control es perfecto y prácticamente nos suelta en una ciudad enorme con muchas cosas por hacer), muchos jugadores nóveles lo encontrarán bastante atractivo. En cambio, los que busquen más profundidad en este aspecto, o una trama elaborada, aquí no la encontrarán.
-
Sea como fuere, este sandbox nos mete en el pellejo de un agente de la ley y el orden cuyo aspecto y habilidades pueden cambiar a medida que eliminamos maleantes, y recogemos orbes de habilidad. Sí, amigos, con la excusita de que son suplementos energéticos, tenemos unos cuatrocientos objetos coleccionables en todo Pacific City. Y lo jodido del asunto es que recogerlos es adictivo.
-
Welcome to YOLOtown. Population: ALLAHU AKBAR
-
¿Que por qué? Muy sencillo. Porque mejoran la agilidad de nuestro personaje, permitiéndonos correr a una velocidad de escándalo, y dar saltos supremos. A medida que vamos adquiriendo maestría en esta habilidad, daremos saltos más altos con los que, a su vez, podremos acceder a orbes ocultos a mayor altura. Es completamente flipante ir saltando de rascacielos en rascacielos y, entre salto y salto matar a tiros o a frostias a los cuatro capullines de turno que están patrullando los tejados cercanos. 
-
Otros atributos de nuestro personaje son la fuerza, la conducción, y la pericia con las armas. De estos tres aspectos, el que he encontrado más aburrido, a la par que complicado de mejorar es el de conducción. Más que nada, porque una vez mejoras a tu personaje lo suficiente, conducir es bastante contraproducente. Sobre todo, teniendo en cuenta que cada vez los enemigos son más duros y tienen mejor armamento. Aprenderás por las malas que tu coche puede ser también una tumba de metal con ruedas. 
-
El número de armas en total que podemos manejar no llegará a la quincena, y en cuanto obtengamos las dos o tres que están más descompensadas, no usaremos ninguna más. Eso sí, hay algunos momentos -sobre todo en los últimos compases del juego- en los que la cantidad de enemigos es tan alta que a veces la sensación de poder tan bruta que tenemos durante el 90% del mismo se va de un plumazo, convirtiéndose en un «sálvese quien pueda» en toda regla. 
-
MOAR DAKKA
-
Crackdown es tan divertido como carente de ambición. Y es que, pese a que me lo he pasado muy de puta madre con él, no puedo quitarme de la cabeza el pensamiento de «lo que podría haber sido, y no es». Aún así, amigos, aún siendo lo que es, es algo muy recomendable.
-
Nota: 7
-
0

2 Comentarios:

Crackdown es un muy buen

Crackdown es un muy buen juego, lo probé al inicio de la generación, pero cuando lo regalo Microsoft hace poco lo volví a probar y la verdad no parece haberle pesado los años, lastima que no tengo nadie para jugar en cooperativo. Saludos afectuosos.

Completamente de acuerdo

Completamente de acuerdo con el análisis, aunque no con la nota... subjetivamente, creo que es un juego de 8.

No es una obra maestra, no es el mejor sandbox, pero es tremendamente adictivo y tiene una jugabilidad brutal. Ya quisiera el hypeado GTA IV, por ejemplo, tener un control la mitad de bueno que el de Crackdown.

Para mí, de los mejores exclusivos de Xbox 360; y, sin duda, de lo mejorcito del fondo del catálogo.