21 de Septiembre de 2014
Ago
23

Análisis: Spelunky

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Spelunky es uno de esos juegos que amas u odias, no hay un término medio. Esta versión en HD es exclusiva (por ahora) del bazar de Xbox Live, y además de la más que obvia mejora gráfica con respecto al título freeware original, incluye algunas novedades como modos multijugador cooperativo y competitivo.
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Spelunker muerto en 3... 2... 1...
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Este título bebe directamente de otros como el Spelunker original (juego con el que no está relacionado de ningún tipo pese a lo que pueda parecer por el nombre) y La-Mulana.  Principalmente, comparten un diseño de personajes similar al igual que una mecánica jugable cuasi idéntica. Spelunky posee también ciertos elementos típicos del género de los roguelike, como la muerte permanente, o la generación aleatoria de los escenarios.
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La trama es prácticamente inexistente. De hecho, el propio juego se lo toma a cachondeo con lo que podría considerarse una metabroma; cada vez que lo iniciamos, nos aparecen varias frases al azar totalmente inconexas. Encarnamos a un gracioso explorador de cuevas el cual se ha ido a una mina en vete tú a saber dónde con la intención de llegar hasta el fondo de ella; pues se rumorea que hay tesoros ocultos inimaginables. Dicho de otro modo: tl;dr judíos
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A nivel gráfico, este jueguico es bello, y mucho, además. El trabajo realizado en esta revisión en alta definición es digno de elogio. Todo se ha redibujado y tiene un aspecto mucho más reconocible con respecto a los graciosos sprites ochobitescos que usaba la versión original.
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BETRAYAL: THE VIDEOGAME
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El cartooniano apartado gráfico le quita un poco de hierro al asunto, pues lo más común en este videojuego es avanzar por los distintos escenarios acojonadísimo ya que sabes que absolutamente todo conspira contra ti, y no puedes saber con seguridad desde dónde vendrá el trolleo. Aún así hay ciertos detalles malrolleros que quizá den más miedito así, con el juego teniendo la estética que tiene. Todos los personajillos del juego, tanto los controlables como las criaturas y bichitos que habitan en las cuevas están representados mediante una estética super-deformed.
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Los escenarios también son variaditos entre sí. Tenemos minas, junglas, cavernas heladas, un templo, el mismísimo infierno, una nave nodriza, el interior de un gusano... todo esto sería más que suficiente por sí solo; pero además debemos recordar que los escenarios del juego se generan de forma aleatoria, por lo que las posibilidades en este aspecto son prácticamente ilimitadas.
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Las distintas formas que tenemos de destruir los escenarios hace que el juego me recuerde un poquitín a Worms. Podemos terraformar el escenario siempre y cuando tengamos el material necesario para ello, con el fin de abrir nuevas zonas antes inaccesibles en busca de items o dinero, o simplemente para crear atajos hasta la salida. 
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É TEMPO
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Los efectos lumínicos y de partículas -niebla, pedruscos- son bastante realistas (HD, bros) y otros efectillos especiales pintan realmente bien. Resumiendo, Spelunky es MUY BONICO.
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Melodías variaditas y de corte aventurero nos acompañarán en los distintos niveles que visitaremos a lo largo de la aventura. Estas cancioncillas no se limitan a una sola por nivel, sino que se usa una de entre varias que hay para cada mundo, supongo que para evitar la sensación de monotonía en este aspecto. Y lo consigue.
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En función de nuestras acciones la música puede cambiar total o parcialmente. Si realizamos cualquier tropelía habiendo un tendero cerca, se activará su tema maníaco de acción; y si tardamos demasiado en completar un nivel, un fantasmón nos perseguirá haciendo que el tempo de la canción cambie y que todo sea mucho más tenebroso y macabro. Los SFX cumplen; nada que objetar al respecto, señoría.
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Aproximadamente 398293829 murciélagos te tienen en su punto de mira
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La premisa de Spelunky es muy sencilla: tenemos que llegar hasta el fondo de las minas en las que se ambienta el juego. Allí, nos espera Olmec y, tras vencerle, nos haremos jodidamente ricos. Fin. Los movimientos que puede realizar nuestro personaje son a priori poquitos, pero los justos para poder avanzar hacia el fondo de las minas sanos y salvos.
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Podemos saltar, correr, coger objetos -y enemigos de más o menos nuestro tamaño- y dar latigazos, siendo este el ataque por defecto de nuestro gracioso explorador. Con estas habilidades y nuestro ingenio deberemos eliminar todo tipo de enemigos -los enemigos no sólo se diferencian entre sí por su aspecto, también por su comportamiento- y sortear trampas mortales.
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Las bombas y las cuerdas son recursos tan limitados como valiosos, y hay que hacer un uso adecuado de ellos en todo momento si no queremos que la partida se nos vaya al garete. El juego ya de por sí es complicado, de modo que una mala gestión de los recursos puede hacerlo todavía más. 
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¿«Comprar»? Defina «comprar»
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Con respecto a la dificultad del juego, es rollo Dark Souls, vaya. Dura pero justa, como El Sargento de Hierro. Porque pese a la generación aleatoria de los escenarios, podemos completarlos perfectamente sin la necesidad de usar bombas y/o cuerdas. Siempre hay un caminito a través de una miríada de obstáculos y enemigos que nos llevará hasta el nivel inferior.
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Cada mundo es más complicado que el anterior, y posee ambientación, trampas, bichitos y enemigos distintos. El único denominador común entre los distintos niveles son los tenderos, los ídolos de oro y las damiselas en apuros que podemos rescatar. 
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Podemos comprar todo tipo de objetos en los tenderos, usando el dinero que hayamos recolectado y que está esparcido por el escenario o enterrado en bloques sólidos pero totalmente destructibles. En el mejor de los casos, no necesitaremos comprar según qué objetos porque la diosa Fortuna nos ha sonreído, y hemos encontrado buenos ítems desperdigados por el escenario sin la necesidad de tener que realizar un desembolso excesivo en una tienda. 
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Ven aquí, majuela, que te voy a lleva a un sitio diver
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En el peor de los casos, que suele ser lo más común, nos veremos prácticamente obligados a robar y/o matar a los tenderos para robarles su mercancía. Aunque mucho ojito con el gremio de los mercaderes, pues son los NPC que más me acojonan del juego, y con razón. A saber: en cuanto realizamos cualquier cosa que pueda molestarles -tirarles un objeto, robarles, destruir una porción de su tienda- estos sacarán su escopeta del calibre 12 e irán a por nosotros sin descanso. Afortunadamente no tienen IA per se, se limitan a avanzar de un lado a otro disparando como posesos, y como en Spelunky todos juegan con las mismas reglas, pueden caer en alguna trampa mortal ellos también.
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La salud en el juego es bastante escasa. Empezamos las partidas con cuatro corazoncitos, y la única manera de reponerlos es de tres formas: tomando jalea real -para lo cual debemos liquidar a una abeja reina cuyo tamaño es como ocho putas veces nuestro personaje-, rescatando una damisela para que nos dé un besito, o sacrificando gente en un altar de Kali para obtener un kápala del que beber la sangre de todo lo que matemos. La opción óptima es la tercera, sobre todo si tenemos un arma como la escopeta. 
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Además, si tenemos en cuenta que muchas de las trampas suelen hacernos mucha pupita (algunas nos quitan más salud de con la que empezamos, o nos hacen instakill directamente) nos daremos cuenta de que este juego no es precisamente para todos los públicos. Los errores se pagan bastante caros. Normalmente, con la muerte. Y es que Spelunky es un juego que te tienes que pasar del tirón, a no ser que desbloquees atajos.
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Teamwork
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La aventura puede ser disfrutada también con hasta 3 amigos más de forma local, no habiendo ningún modo de juego online. No es algo que tampoco se eche en falta, sobre todo en un juego como este, que requiere un timing preciso de cojones en según qué zonas. Y es que el hecho de que los escenarios sean generados aleatoriamente nos obliga a improvisar sobre la marcha y a tomar decisiones rápidas. 
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En el modo cooperativo el dinero se reparte entre todos, no siendo así los objetos que cada jugador puede usar. Teniendo en cuenta lo complicado que es ya de por sí el juego para un solo jugador, y que en el cooperativo todos los personajes se ven obligados a avanzar con el jugador uno si no quieren quedarse fuera de la pantalla, es más una anécdota que algo serio. Es un puro cachondeo, pues hay fuego amigo, y no sé vosotros, pero casi todas mis partidas cooperativas han acabado con todos muertos con cómico resultado, con traiciones varias, latigazos, escopetazos, y sacrificios a Kali. Porque sí.
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El modo competitivo es jodidamente brutal y divertido. En niveles que ocupan una pantalla debemos liquidar a los otros personajes en un deathmatch que nos recordará bastante a un Super Smash Bros. Los combates suelen ser cortos pero intensos, y por si no fuese poco, podemos rellenar huecos en la partida con personajes controlados por la IA que dan auténtico MIEDO porque se mueven, piensan y actúan a una velocidad endiablada. Es un modo perfecto que además nos sirve de preview, para averiguar qué hacen ciertos objetos que ni siquiera hemos llegado a ver en el modo aventura.
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OH, YOU!
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Si queremos completar la aventura, tendremos que atravesar 16 niveles, y alguno más si decidimos coger alguna ruta alternativa, o si tenemos los suficientes cojones como para llegar hasta el infierno. Realmente al generarse de forma aleatoria los niveles, estamos hablando de un juego cuya duración es virtualmente ilimitada. La rejugabilidad del título -teniendo en cuenta que las muertes absurdoépicas son el pan de cada día- se dispara. Cada partida es diferente siempre a la anterior. Las comparaciones con otros juegos como The Binding of Isaac son inevitables.
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Y es que las imágenes que vi al principio no me convencieron. Me pareció muy bonito, sí, pero hasta que no pruebas el juego en sí -cosa que hice, me bajé la demo jugable- no te das cuenta de los muchos ratos de risas que te puedes echar con esta cosa tan gloriosa. 
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Es uno de esos juegos en los que, como Super Meat Boy o Dark Souls, te puedes tomar la dificultad como un aliciente más por el humor que desprenden muchas de las formas absurdas de las que puedes morir. Es la perfecta encarnación del masoquismo, en forma de videojuego. Un ensayo y error constante en el que a medida que mueres, te vas curtiendo cada vez más y más hasta que vas comprendiendo el modus operandi tanto de las distintas trampas como de los enemigos que pululan por los escenarios. A esto también ayuda el hecho de que hay una enciclopedia dentro del propio juego completa que reseña todo lo que vemos. Tanto zonas como enemigos, armas, y objetos, para que no nos pille nada por sorpresa.
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No, no es Blood Dragon
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Creo que no es ningún secreto que siento un amor incondicional hacia este tipo de juegos, en los que hay que tener una paciencia prácticamente infinita y unos cojones aún más gordos para hacerse con todo. Porque ese es otro detalle bien gracioso, los logros de Spelunky son tan imposibles como graciosicos de leer. Así, tenemos pasarse el juego del tirón, sin usar atajos; pasarse el juego sin coger ni una mísera moneda de oro -algo que perfectamente puedes hacer por accidente- o pasarse el juego del tirón EN MENOS DE OCHO MINUTOS. Otros logrillos más asequibles le dan algo más de vidilla y jocosidad al juego, como eso de liquidar a 12 tenderos en la misma partida o rescatar a 10 damiselas, también en la misma partida.  
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Lo de las muertes sencillitas y cuando menos te lo esperas más que frustrarme a mí me pica, me incentiva a mejorar, en un gran alarde de sadomasoquismo videojueguil. También al ser las reglas del juego sencillitas y al conocer su premisa básica, puedes echarte unas cuantas partiditas rápidas para matar el tiempo. Que es un juego en el que no tienes que soportar largas esperas, vaya. Lo pones, y prácticamente al arrancarlo ya puedes jugar.
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La jugabilidad muy simple y directa, pese a que a priori pueda parecer un auténtico hijo de puta que conspira contra nosotros. Sólo tenemos que entender de qué va cada cosa, y estar al loro en todo momento. Si a esto le sumamos un apartado técnico tan bello como impecable, tenemos un juego al que da auténtico gusto jugar y por el que merece la pena pagar.
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Nota: 10
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5 Comentarios:

Yo sabía que los Reyes

Yo sabía que los Reyes Magos existían =) Ojo, ni le había prestado atención a este título, pero esto hace que mi pique la curiosidad. Un saludo!

OMG

Bueno es la primera vez que te comento por aquí max, normalmente lo hago por facebook, pero creo que este es el mejor momento para hacerlo... QUE COJONES HAS HECHO CON SLUGGER MAXMAN Y PORQUE LE HACES ESTO. P.D: Voy a empezar a redactar la carta a los reyes. P.D2: Pero que cojon de editor de comentarios tiene gamefilia, en la hoz...

la demo me encantó y con

la demo me encantó y con opiniones como la tuya y la dificultad del juego es una de mis futuras adquisiciones en cuanto lo pongan de oferta.

...

He ido al infierno y he vuelto para contarlo. Adoradme (clic para agrandar) 

Este es un hecho historico,

Este es un hecho historico, Maxslug da otro diez, creo que además de los reyes magos en aquella ilustración estaba papa noel o eso creo recordar.

Saludos.