23 de Agosto de 2017
Ene
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Análisis DLC Borderlands 2: Sir Hammerlock's Big Game Hunt

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Sólo tengo una palabra para definir a esta descarga de contenido de Borderlands 2. Y la palabra en cuestión es decepción. ¿Cómo es esto posible, si las anteriores expansiones me encantaron? Pues porque desde mi punto de vista ha sido un completo y absoluto fiasco. Una expansión corta con una trama prácticamente inexistente, que se nos narra en únicamente cuatro misiones principales ya que el resto son misiones secundarias. La oveja negra de los DLC de Borderlands 2. Su Mad Moxxi's Underdome Riot particular.
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KALIMA, KALIMA, MOTHERFUCKER
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Y aquí es donde empieza a olerme a podrido todo esto e incluso tengo miedo por lo que pueda pasar en un futuro no demasiado lejano con Borderlands 2. Tres expansiones para un juego que salió en... ¿Septiembre del año pasado? Bueno, me callo, porque las otras dos me gustaron. Y dado que me pillé el pase de temporada un 33% rebajado... pues mira por dónde ha salido la rebaja, ya que me han cobrado este DLC de mierda. Lo comido por lo servido. Eso sí, nunca mais. Se acabó eso de comprar a ciegas contenido que no sé si me gustará o no.
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El argumento, la excusa que nos da el juego para visitar un nuevo continente (insertar aquí risas enlatadas fuertes, por favor, ya que son sólo cinco putas zonas) es que nuestro amigo Hammerlock nos invita a un fin de semana de caza en Aegros. Pero resulta que en estas tierras inhóspitas, tras la caída de Jack el Guapo, un tal Profesor Nakayama se llevó material suficiente para poder clonar al difunto presidente de Hyperion y que así continuase con su tiranía en Pandora.
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Pero resulta que, por avatares del destino, su nave se estrella y se ve obligado a lavarle el cerebro a una tribu de indígenas que habitan en la zona, dando lugar a que ahora rindan un culto fanático a Jack y a Hyperion. En principio los buscadores de la cámara ignoran las distintas burlas de Nakayama, ya que ellos tienen la simple intención de cazar las presas que Hammerlock les prometió; pero viendo que el profesor chiflado no les va a dejar en paz, deciden chafarle los planes.
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NEEDS MOAR SLAG
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Lo cierto es que, sobre el papel, el argumento pinta interesante y todo. «Risas aseguradas» pensaréis algunos. Esta expansión conserva todo el sentido del humor al que estamos acostumbrados con Borderlands, pero no sé por qué motivo exactamente aquí está muy mal llevado a cabo. Quizá sea por lo corto que me ha resultado el DLC, o por lo cansinas que llegan a ser algunas sidequests. Que, hablando de misiones secundarias, la última que completé, y que seguramente sea la última que completaréis vosotros también es una en la que tenemos que liquidar cierto tipo poco común de las distintas criaturas que pueblan Aegros. En otras palabras: grindeo puro y duro. Un puto asco
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Las novedades en cuanto a objetos o botín son nulas. No se ha añadido nada nuevo en este aspecto, más allá de las armas de Serafín específicas de Aegros que podemos comprarle al no tan alegre comerciante que nos las vende.  
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Se han añadido nuevos enemigos, entre los que destaco los miembros de la tribu. Básicamente son reskins de los maleantes y los matones típicos que pueblan Pandora, aunque suelen ir acompañados por algún brujo o chamán que hace que suban de nivel de forma similar a los Goliats. Vuelven también los Tambaleantes -ya aparecieron en el DLC del primer Borderlands de la armería del General Knoxx- y se añaden otros dos tipos de enemigos; las esporas voladoras, y otro llamado Borok, que yo diría que son un simple reskin de los acechadores.
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UNGA CHAKA UNGA
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El vehículo que tenemos para viajar por Aegros se trata de un hovercraft, que sustituye a los vehículos de tierra ya que la mayoría de sitios que visitamos son zonas pantanosas y/o semiselváticas, con pequeños poblados de indígenas en las inmediaciones. Se controla exactamente igual que los demás, pero lo que lo hace diferente a los demás son las armas que podemos escoger para la torreta: munición ígnea, corrosiva, o eléctrica.
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Se han añadido también dos nuevos jefes de raid. El primero de ellos es Vorácido el Invencible, el cuarto guardián Serafín hasta la fecha, y es un acechador súper chetado acompañado por un chamán indígena. Los habitantes de Aegros creen que es un dios y le rinden culto; pero el chamán sabe que es un acechador muy poderoso y planea controlarlo para sus propios fines. 
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El segundo jefe de raid es secreto, y para acceder a él tenemos que activar cuatro hornos usando un total de 99 lingotes de eridio en Hunter's Grotto. Se trata de Insidioso el Invencible, un tambaleante ultrachetado que realmente hace honor a su nombre, ya que es jodidamente cansino. Como los tambaleantes, sólo le puedes hacer daño a pie si le das en un punto crítico. Yendo en el hovercraft le haces daño le des donde le des. Pero, en resumidas cuentas, Ligrim y yo lo hemos matado dos veces, y en cada puta vez nos tiramos no menos de una hora de reloj. Para obtener montones de nada como botín, y perdiendo mucho dinero -tres millones- en el proceso, comprando munición y reapareciendo.
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BOATS 'N HOES
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La nueva música añadida no está mal, muy en la línea de lo esperado, con acordes y ritmos que realmente suenan a «hostia puta, estamos perdidos en el culo de Pandora y rodeados de indígenas que nos quieren desollar vivos». El DLC está doblado completamente al castellano, como los otros dos. 
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Nakayama, el antagonista principal de esta expansión es un villano que nos suplica literalmente para que le prestemos atención, ya que nuestra intención inicial es simplemente cazar a las criaturas autóctonas. Durante el transcurso de la aventura -unas tres horas o menos- nos da auténtica risapena, y en este aspecto bravo por Gearbox y por los guionistas, porque es algo que está muy logrado. Nakayama es un pobre diablo que simplemente quiere un poco de atención, aunque le cueste el pellejo. Es una triste y patética attention whore.
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Pero como ya digo, esta expansión me ha parecido terriblemente corta, y poco rejugable. Más que nada porque el principal aliciente para la rejugabilidad son los jefes de raid para obtener botín bueno, pero ni de coña me tiro yo una puta hora para matar a un bicho y que luego no te suelte una puta mierda. Eso, y que algunas misiones secundarias hacen uso y abuso de eso de aumentar la duración de forma artificial como depender de que un bicho spawnee -o no- en la zona en la que estás para poder matarlo.
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¡Hola, prenda! ¿Te puedo llamar prenda?
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Teniendo en cuenta lo buenas que eran las dos campañas adicionales anteriores, me sabe fatal la jugada que nos ha hecho Gearbox con esta puta mierda de campaña. Y tened en cuenta que yo soy muy fan de Borderlands. Vamos, sólo tenéis que mirar el puto diseño del blog. Pero una cosa es ser fan, y otra no tener ojos en la cara.
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Nota: 3
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5
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