11 de Diciembre de 2018
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Análisis: Tom Clancy's Splinter Cell: Blacklist

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Mucho se quejó la gente con Tom Clancy's Splinter Cell: Conviction porque, pese a que era un buen juego, no era un Splinter Cell con todas las de la ley. Podían haberlo llamado «The Bourne Paternity» y haberse quedado tan panchos, creando además en el proceso una nueva IP cojonuda. Pero ya sabemos cómo funciona el mundo de los jueguicos; ponedle un nombre conocido en el título que, independientemente de su calidad, venderá bien.
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Cuando el sigilo falla... comienza el SÓTER PURO
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Con este Lista Negra nos prometieron que se volvería a las raíces, y que podríamos volver a eso de esconder cuerpos y eliminar enemigos de forma no letal. Porque recordemos que en Conviction de sigilo más bien poquito, y además, no se nos penalizaba de ninguna forma por entrar a saco en las distintas estancias superpobladas por enemigos de todo tipo. Claro que, de algún modo, esto estaba justificado por la trama del juego. Sam Fisher ya no formaba parte de Third Echelon, y simplemente, no le importaba dejar pistas de su presencia en los distintos sitios en los que se ambientaba la trama. Más bien todo lo contrario.
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El argumento de este SC nos presenta a un Fisher que, como con el buen vino, mejora con el paso del tiempo. Creo que no estaría de más recordar aquí que este buen señor tiene ya sus buenos 56 añazos, y que a este paso en el próximo Splinter Cell tendrá que infiltrarse en la enfermería de su asilo para birlar Sintrom. 
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En Blacklist, resulta que el grupo de majaras de turno, autodenominado «Los Ingenieros» está lanzando una serie de ataques en distintos puntos clave de E.E.U.U. Lo que piden a cambio es muy simple: quieren que todos los soldados estadounidenses que hay repartidos en las distintas bases de este país que hay en otras naciones vuelvan a casa. De lo contrario, los ataques de la lista negra seguirá cobrándose vidas de inocentes.
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...y si invadimos este país podremos conquistar Australia y obtener dos refuerzos adicionales por turno.
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Por supuesto, los Estados Unidos no negocian con terroristas, y la presidenta Caldwell funda Fourth Echelon a partir de las cenizas de Third Echelon. También nombra al señor Fisher como jefecillo de este contubernio de locuelos que se dedican a proteger los intereses patrios. Así que en esta ocasión, además de ser desplegado en distintos puntos del globo, también tendrá que usar sus dotes de liderazgo para detener a los Ingenieros.
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Gráficamente hablando estamos ante un juego más que correcto. Eso sí, la instalación de 3 Gb adicional que el juego te pide para las texturas en -supuestamente- alta definición no es que sea tampoco la gran cosa. Ver el juego sin esto instalado da auténtico pavor. 
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Los escenarios que visitamos son variaditos, así como el modelado de los enemigos. Está bien esto de la heterogeneidad porque, ya sabéis; no es lo mismo noquear a tipos cuyo aspecto cambia de forma consecuente con el lugar en el que estamos, que estar siempre liquidando al mismo tío... pese a que en esencia y ciñéndonos al lenguaje de programación del juego, estamos matando al mismo muñeco en ambos casos
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Highly Visible Spy: The videogame
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En este caso, se ha prescindido por completo del sistema que había en Conviction para hacer saber al jugador cuándo es visible, y cuándo no lo es. En este videojuego, cuando estábamos en la penumbra, la pantalla perdía todo el color. En Blacklist tenemos un par de luces en el traje que, irónicamente, brillan cuando estamos en la oscuridad, aunque obviamente los enemigos no nos verán porque se trata de un claro caso de segregación entre trama y jugabilidad. Risas aseguradas cuando intentas explicarle esto a la gente que no entiende este concepto tan simple.
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También se mantiene, aunque de una forma menos exagerada, la forma que tenía Conviction de dibujar el medio dentro del propio videojuego. Me refiero a eso de proyectar texto en el juego propiamente dicho que podía abarcar desde sentimientos y pensamientos del personaje hasta objetivos de la misión. 
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La banda sonora pasa bastante desapercibida y queda eclipsada por un genial doblaje en castellano (con la posibilidad de activar subtítulos). El principal punto negativo de este apartado es que algunos personajes han cambiado a su actor de doblaje, lo cual puede hacer que, hasta que no nos acostumbremos, dichas voces nos chirríen un poco. Ramón Langa ha sido desaprovechado por completo en este videojuego, ya que el personaje al que pone voz aparece tan poco que prácticamente podríamos estar hablando de un cameo. Como nota adicional, he de añadir que el actor Michael Ironside -que ha puesto la voz a Sam Fisher desde el primer Splinter Cell- en este caso ha sido sustituido por el menos conocido Eric Johnson, cuyo registro es incomprensiblemente más juvenil, haciendo que haya algo de disonancia en este aspecto ya que Fisher es un viejales.
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BEHOLD THE POWER OF HAX
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Jugablemente hablando estamos ante un Conviction 2.0. Eso sí, esta vez hay tres formas distintas de jugarlo: Fantasma, Pantera, y Asalto. Fantasma consiste en no ser visto, e interactuando con los centinelas lo menos posible y, en caso de encararnos con ellos, eliminarlos de forma no letal. Pantera es prácticamente lo mismo que Fantasma, aunque matando a los enemigos, y Asalto... es un nombre autoexplicativo. Pañum, pañum. Pew pew pew. Sóter puro. En función de cómo actuemos en las misiones, se nos puntuará en consecuencia al finalizarlas.
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La gracia de Blacklist está en que el diseño de los niveles es muy inteligente, con distintas rutas alternativas que fomentarán un estilo de juego u otro, dando lugar a que haya una libertad jugable bastante decente pese a que en el fondo los niveles no son tan grandes realmente. Sabe cómo engañar al jugador creando un teatrillo que, siendo sincero, está muy bien montado. La variedad de situaciones también es amplia, y en este juego hay poco o ningún lugar para la monotonía. En ciertos aspectos recuerda a Chaos Theory, considerado por muchos el mejor título de la saga. Y eso sólo puede ser bueno. Además, si creemos que el videojuego es demasiado fácil, siempre podemos ponerlo en dificultad Perfeccionista, que elimina muchas de las facilidades que nos da y hace que prácticamente se juegue como un SC clásico.
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El control es bastante bueno y no da problemas pese a que al principio puede costarnos un poquitín acostumbrarnos al nuevo esquema de botones. Las numerosas acciones que podemos realizar (incluyendo Marcar y Ejecutar) hacen que la libertad de juego sea grandota, ya que nos da bastante poder de decisión como jugadores.
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Splinter Cell: With a Vengeance
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Al margen de las misiones monojugador, hay mucho contenido que puede ser disfrutado con hasta dos jugadores de forma cooperativa, tanto en la misma consola como a través de internet. El cooperativo es pata negra, de esos que generan mucho lulz. Los distintos tipos de misiones que hay disponibles le dan un poquito de variedad al conjunto, aunque en esencia sean exactamente las mismas que pudimos ver en el anterior videojuego.
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Probablemente la novedad más sonada en el multijugador -por llamarla de alguna forma- sea la vuelta del modo Espías contra Mercenarios, que pudimos ver por última vez en Double Agent. Los espías tienen que hackear terminales y robar datos desde una perspectiva en tercera persona mientras que los mercenarios deben evitarlo a toda costa desde una perspectiva en primera. Un modo realmente divertido y frenético en el que en esta ocasión hay un amplio abanico de opciones de personalización.
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Pero además de luces, también hay sombras en este videojuego. El videojuego me ha parecido excesivamente corto, y me da la impresión de que es carne de DLC. Y eso no es nada bueno. En tres tardes he podido ventilarme todas las misiones de Blacklist y he jugado al multijugador competitivo lo suficiente como para hacerme una idea más o menos completa del conjunto. Algunos bugs -todos ellos visuales, ninguno que afecte a la jugabilidad- afean bastante el conjunto.
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Fucking ninja style
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En cualquier caso, este Lista negra es un videojuego bastante decente, aunque poco rejugable más allá del multijugador y un pelín escaso en cuanto a contenido. Más o menos el mismo que en el anterior videojuego, aunque aquí tengo la sensación de que falta algo, y de que hay un vacío. Recomendado si os gustó Conviction y si sois fans de la saga.
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Nota: 7
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2 Comentarios:

A 20 euros

Cuando este a ese precio caerá, como el conviction. Si bien yo soy fan de la saga y mi favorito con diferencia es el Chaos Theory, el Conviction no me disgustó (Sabía que no era un SC clásico y con esa mentalidad lo jugué) así que lo mismo voy pensando con este. Eso sí, si baja de precio el Deadpool primero, ese cae antes xD

Buen análisis ^^

Me tiene enganchadísimo

Y apenas he saboreado el cooperativo, pero las risas ayer en el mapa de la embajada fueron finas.

En mi opinión, es un juego redondo. Lo que nos presentan esta bien hecho, con buenas visuales, una jugabilidad perfecta (Y retante). Lo empecé en realista y me lo acabé sin matar a nadie, y haacía tiempo que no disfrutaba tanto una dificultad alta. Es un juego tan bien hecho que jugarlo en una dificultad mas baja es absurdo. Voy por mas de la mitad de perfeccionista y si he fallado ha sido enteramente por culpa mía.

Personalmente, si no esta al nivel de Chaos Theory (Mi favorito) lo supera. Me ha encantado.