10 de Febrero de 2012
Abr
15

The Dark Metal: 2013 - Capítulo 5: Exploración subterránea

Categorías: , ,
 
Capítulo 5: Exploración subterránea
 
12/6/2013
????, aproximadamente 200 km al este de Brasil
Instalaciones de Auric Bioengineering Corp.
Hora Zulú: 12:37 PM
 
Black Bishop se dispuso a bajar por las escaleras de mano que estaban en la habitación cuya puerta se había abierto ante él instantes antes.
 
Ahora se hallaba en un túnel de mantenimiento subterráneo. Estaba hecho de hormigón, y había cables y tuberías por las paredes y techo.
 
Ahora se hallaba en un túnel de mantenimiento subterráneo.
Estaba hecho de hormigón, y había cables y tuberías por las paredes y techo.
 
-<bzzzz>..ack...ishop...tel...bec...forme. - Hotel Quebec intentaba contactar con Black Bishop, pero había interferencias.
 
-Bien, lo que me faltaba. - exclamó nuestro héroe.
 
Avanzó por el único camino posible con extrema cautela. Cuando llegó a un punto en el que apenas había iluminación, encendió la linterna que llevaba acoplada la Carabina M4 que encontró anteriormente.
 
Siguió avanzando. No se oía nada. Oscuridad, y un túnel que parecía inacabable. Pronto, se empezó a escuchar una especie de zumbido. Conforme avanzaba, el sonido se hacía más fuerte.
 
Black Bishop estaba cada vez más nervioso. Lo que antes era un sonido apenas inaudible, ahora era un estruendo ensordecedor. 
 
Black Bishop llegó a una habitación enorme bien iluminada. En ella había maquinaria pesada. Dinamos, generadores de gran tamaño... eso era lo que producía el ruido. 
 
Black Bishop llegó a una habitación enorme bien iluminada.
En ella había maquinaria pesada. Dinamos, generadores de gran tamaño... eso era lo que producía el ruido. 
 
De repente, cesaron en su tarea. Se apagaron completamente. También se cortó la electricidad.
 
Black Bishop se parapetó detrás de una columna, por lo que pudiese pasar. Se oían voces en ruso. 
 
De repente, nuestro héroe fue cegado por una granada flash. En cuestión de segundos, varios hombres de la Hermandad del Metal Oscuro hicieron acto de aparición, deslizándose haciendo rappel desde la balconada del primer piso de la habitación.
 
En cuanto se recompuso de la ceguera, Black Bishop activó sus gafas de visión nocturna. Los muy idiotas iban con láseres acoplados a sus armas, por lo que el haz de luz de los mismos delataba su posición. 
 
Rápidamente, eliminó a uno de ellos disparando una rápida y precisa ráfaga de su M4. Una vez hecho esto, corrió hacia otro parapeto. 
 
Los rusos empezaban a ponerse nerviosos. No sabían la posición de Black Bishop. Pero aún así eran extremadamente peligrosos. Comenzaron a hablar entre ellos, y se dividieron. 
 
Black Bishop advirtió que se acercaba uno de ellos a su posición, ya que veía el haz de láser. Rápidamente, lo cogió por la espalda y le rompió el cuello de una manera precisa y violenta. El resto de enemigos no se percató de esta acción. 
 
Súbitamente, volvió la corriente a la estancia. Las dinamos y los generadores empezaron a ponerse en marcha progresivamente, con su peculiar y ensordecedor ruido in crescendo. Todos los que llevaban gafas de visión nocturna, Black Bishop incluído, quedaron cegados instantáneamente y se las quitaron lo más rápido que pudieron. 
 
Pero nuestro héroe era rápido. En cuanto volvió en sí, disparó en la cabeza a uno de los soldados que estaba en mitad de la estancia, sin ningún sitio para cubrirse. Cayó como un saco de patatas. 
 
El último ruso que quedaba en pie estaba completamente asustado. No alcanzaba a entender cómo un sólo hombre podía eliminar tan rápida y eficazmente a tres ex-Spetsnaz disciplinados y bien entrenados. Se puso a disparar como un poseso, en un arrebato de miedo ante su inminente destino. Esto, obviamente delató su posición. 
 
Algo que aprovechó Black Bishop para flanquearlo y eliminarlo. Cuando se disponía a hacerlo, el ruso fue abatido por un disparo de origen desconocido. 
 
Otro hombre más apareció haciendo rappel desde la balconada del primer piso. Tenía un aspecto amenazador. 
 
Llevaba blindaje pesado, y una ametralladora ligera. Iba cubierto de sangre, y llevaba una máscara antigás. 
 
-Vaya, tampoco han podido contigo, ¿eh? -esgrimió el sujeto.
 
-Es toda una lástima. En fin, tendré que acabar yo el trabajo. Veamos si eres tan bueno como se dice. ¡Vamos, Black Bishop!
 
Nuestro héroe no podía salir de su asombro. El asaltante anónimo conocía su nombre en clave, lo cual quiere decir que hay algún tipo de filtración. Hay un traidor en Vonkorp, que le pasa información a los terroristas. 
 
-¿Cómo sabes mi nombre en clave? ¿Quién coño eres? -dijo nuestro héroe.
 
-Oops. Me fui de la lengua. En fin, me presentaré en condiciones. Me llaman Blood Junkie.
 
Mientras decía esto, acariciaba su arma: una MG-42 alemana de la Segunda Guerra Mundial. Estaba cromada y tenía unos grabados en algún idioma extraño. 
 
La MG-42 customizada de Blood Junkie, tal y como la ve él
 
-Desde que oí hablar de ti... mi mayor deseo ha sido luchar contra ti. Eliminarte. Matar a la leyenda. El hijo de puta que fue abandonado en terreno hostil en Colombia, y aún así continuó con su misión. El hijo de puta que le dio una patada en los cojones a las FARC. Pero si yo te mato a ti, me quedaré a gusto. Porque eso significará que seré mejor que tú. Superaré a la leyenda, al mito. Y entonces, en los cuerpos paramilitares de todo el globo, no se hablará de otra cosa excepto de mí, el cabronazo que eliminó de una puta vez al supersoldado, al "soldado zombi". Te ganaste ese sobrenombre porque siempre te dan por muerto, pero vuelves, una y otra vez.
 
-Ya, bueno. Basta de tanta palabrería y retórica de supervillano. ¿Qué tal si nos matamos el uno al otro? - dijo muy seguro de sí mismo Black Bishop. 
 
Aunque el adversario al que se enfrentaba intimidaba bastante. Un halo de misterio lo envolvía, y tenía un aire macabro. Iba con protección pesada en tórax, brazos y piernas. Llevaba un casco pesado y una máscara antigás. Y estaba cubierto de sangre. Mucha sangre. Tanta, que parecía que emanaba de él mismo. 
 
-Oigo hierro en tus palabras. Veamos si también lo hay en tus entrañas. -rápidamente, Blood Junkie disparó ráfagas controladas desde la cadera hacia la posición de Black Bishop.
 
Casi pilla desprevenido al infiltrador. Corría de una cobertura en otra. Blood Junkie cada vez se acercaba más hacia la posición de nuestro héroe. Y conforme acortaba distancias, aumentaba su precisión, a pesar de que disparaba desde la cadera.
 
Blood Junkie reía frenéticamente mientras abría fuego hacia donde él sabía que estaba nuestro héroe.. Era más que obvio que le faltaban un par de tornillos. 
 
-¡Deja de esconderte! ¡Si vas a morir de todos modos! ¿Qué más te da ahora que, dentro de veinte, cuarenta, o sesenta años! ¡Todo el mundo muere! Y yo... necesito sangre. - dijo Blood Junkie.
 
-Lunático hijo de puta... - Black Bishop consiguió flanquearlo con éxito. Cuando se dispuso a disparar su M4 contra él, este se encasquilló. 
 
-Hostia puta, ¡JODER! - rápidamente volvió a ocultarse entre la miríada de columnas y maquinaria que llenaban la sala. 
 
Y bien que hizo. Porque en cuanto asomó para asesinar a Blood Junkie, este tardó no más de dos segundos en responderle con su MG42.
 
-Vamos... deja de ocultarte, y lucha como un hombre. Vaya una birria de héroe estás hecho.
 
Black Bishop no conseguía desencasquillar la M4. Así que optó por luchar con su arma corta. USP.45 contra MG42. Dios tiene sentido del humor, pensó.
 
Corrió hacia una posición en la que se hallaba un cadáver de los rusos para coger una de sus armas mientras disparaba hacia Blood Junkie para asegurarse cobertura. Pero su enemigo no se escondía. En un alarde de magnífica puntería, o de una suerte inmensa, Black Bishop consiguió impactar en la cabeza de Blood Junkie con una bala de la USP .45.
 
Este se llevó las manos a la cara en un gesto de dolor mientras mascullaba maldiciones en un idioma ininteligible. 
 
Black Bishop cogió una FAL de paracaidista de uno de los rusos que había eliminado él mismo.
 
Cuando se hubo recuperado, se quitó la máscara que le cubría el rostro. O mejor dicho, la cabeza. Porque en cuanto se la descubrió, Black Bishop observó desconcertado que Blood Junkie no tenía ningún tipo de rasgo facial. No tenía nariz, ni ojos, ni siquiera boca. 
 
Tenía el número 6 tatuado en un tamaño considerable en lo que debía ser su cara. 
 
-Y ahora es cuando mueres, hijo de la gran puta. - Esgrimió Blood Junkie. 
 
Abrió fuego contra la posición de nuestro héroe de una manera bastante violenta. Ahora no iba caminando de forma calmada como antes, sino que corría directamente y a lo kamikaze contra Black Bishop.
 
-Sangre... sangre... SANGRE. 
 
Blood Junkie repetía la palabra "sangre" innumerables veces. Black Bishop se veía obligado a esquivarlo una y otra vez. Un enfrentamiento de frente era un suicidio, ante su devastadora potencia de fuego.
 
De repente, Black Bishop recibe una transmisión entrante.
 
-<bzzzz>Bishop. Soy Gant. 
 
-No es un buen momento, Gant. Un hijo de puta me está acorralando con su ametralladora ligera, no tengo tiempo.
 
-<bzzzz>El suelo de esa sala es terriblemente frágil en ciertos puntos. Las zonas más dañadas de los cimientos son las esquinas. No se te ocurra utilizar explosivos, o caerás al vacío. Y créeme, no te lo aconsejo.
 
-Hmm... interesante. Da la casualidad de que tengo algo de C4. Black Bishop, fuera.
 
Nuestro héroe se dispuso a plantar C4 mientras huía del psicópata y su acoso incesante. Pero cuando lo desplegó y estaba lo suficientemente lejos del radio de la explosión, Blood Junkie le sorprendió.
 
-¿Alguna última voluntad, héroe? - dijo el carnicero.
 
-Puede ser. -dijo nuestro héroe, pulsando el detonador remoto que portaba.
 
Acto seguido, la explosión hizo temblar toda la sala. Un agujero enorme, fruto de la explosión se abrió en el suelo. E iba en aumento, consumiendo toda la estancia. Además, la deflagración aturdió a Blood Junkie, quién se intentaba apagar las llamas mientras se reía histéricamente. 
 
Black Bishop corrió todo lo rápido que pudo hacia una de las cuerdas de rappel que usaron los rusos anteriormente.
 
Toda la maquinaria pesada, así como Blood Junkie y el resto del suelo de la estancia fueron tragados por las entrañas de la tierra. El fondo no estaba oscuro, sino que estaba incandescente. Era magma volcánico. Y la habitación en la que estaba era presumiblemente una instalación de energía geotérmica.
 
Mientras caía al vacío, Blood Junkie seguía riéndose, hasta que cesó su voz.
 
Black Bishop subió por la cuerda en la que estaba amarrado, hasta la balconada del primer piso. Salió por una de las puertas de la estancia. Había unas escaleras de mano. Subió por ellas y abrió la rejilla que le impedía alcanzar la superficie.
 
Cuando emergió de los subsuelos, Black Bishop se hallaba en una zona desértica. A lo lejos divisaba una especie de pirámide de origen egipcio.
 

5
Valoración media: 5 (2 votos)

1 Comentario:

Bien!

Me alegra leerte de nuevo!!! Sigue así que el relato mejora cada vez má!!!

Saludos!