24 de Septiembre de 2017
Feb
3

Análisis: Charlie Murder

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James Silva -o «brasileño loco», que es como varios gamefilianos infames hemos apodado a este señor- es un hacedor de jueguicos indie que en el pasado nos ha traído joyas como The Dishwasher, su secuela Vampire Smile, o ZP2KX: Zombies & Pterodactyls!. Ya hablé sobre su trayectoria en esto de los videojuegos en El Píxel Ilustre. Podéis leer dicho artículo haciendo clic aquí. Hacedlo, copón, y así de paso le dais unas cuantas visitillas a esta muchachada.
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HERE COMES THE MOTHERFUCKING REXINATOR
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Charlie Murder, que es el juego del que os hablaré en esta reseña, es una auténtica carta de amor a los grandes brawlers de principios de los 90 como River City RansomFinal Fight, o Streets of Rage con unos livianos toquecitos de RPG à la Borderlands.
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Mediante un uso y abuso de pequeñas machinimas que recuerdan bastante a Castle Crashers, otro gran beat 'em up de esta generación que ya toca a su fin, Charlie Murder nos narra la historia de Charlie y Paul. Otrora grandes amigos, hasta que el primero decidió dejar a Paul en la estacada formando su propia banda de música y dejando a su amigo fuera. A medida que avanzamos en el juego nos daremos cuenta de que Paul (luego reconvertido en Lord Mortimer tras hacer un pacto con el mismísimo Satanás) tiene sus motivos para, lo creáis o no, prenderle fuego a un local en el que el grupo de Charlie está dando un concierto, e incluso desatar un apocalipsis zombi. La comparación con el juego de The Behemoth no ha sido gratuita. De hecho, podríamos definir a este Charlie Murder como un «Castle Crashers darker & edgier».
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A nivel visual, Jamezila sigue usando el estilo que ha caracterizado siempre a sus videojuegos. Una mezcla de géneros curiosa que resulta prácticamente indefinible. Lo náif, crudo, serio, gore, y cómico está presente en una proporción tan perfecta que es digna de los mejores chefs. La fluidez de todo el conjunto también es digna de elogio y, pese al aspecto infantiloide que puedan tener algunos de los personajes o elementos del escenario de este brawler, hay otros que son auténtico combustible para pesadillas. 
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Que comience la batalla de las bandas, hideputa
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El apartado sonoro no se queda atrás. Silva, en la enésima demostración de sus habilidades de ejército de un solo hombre en esto de hacer videojuegos, ha compuesto la banda sonora él solito. Y algunas canciones hasta tienen letra. Punk rock, death metal, algo de techno e incluso metalcore melódico son algunos de los géneros que podremos oir en Charlie Murder. Y creedme cuando os digo que la banda sonora es realmente buena. Aquí tenéis un enlace para descargarla de forma totalmente gratuita, si es que sois lo suficientemente tacaños como para no querer recompensar a Jamezila por el magnífico trabajo realizado.
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Y si esto os suena bien -chistaco- eso es porque aún no lo habéis probado. Haciendo uso del sistema clásico de los beat 'em up (movimiento hacia ambos lados y hacia el fondo del escenario, para poder golpear a un enemigo debemos estar en su mismo plano de profundidad) Charlie Murder nos permite meternos en la piel de cualquiera de los cinco miembros de la banda homónima. Cada uno, como es habitual, tiene sus propias virtudes y defectos por aquello del balance a la hora de jugar.
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El componente RPG viene a la hora de equiparnos distintas prendas de vestir, que hacen que además de mejorar los distintos atributos de nuestro personaje, podamos realizar algún tipo de daño elemental u otro efecto como drenaje de salud con el que nos convertiremos en una máquina de matar más eficiente. También podemos crear nuestras propias cervezas en destilerías clandestinas que hay repartidas por los niveles, para aumentar de forma permanente diversos atributos de nuestro personaje.
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Fuerza de albañil, obrero de la construcción...
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Un aspecto bastante original de este jueguico y que me ha llamado un poco la atención es la posibilidad de usar nuestro smartphone dentro del propio juego como menú improvisado. En él podemos ver la experiencia total (en forma de seguidores en una red social claramente inspirada en Twitter), los atributos de nuestro personaje, los mensajes que le envían, o hacer fotos a distintos elementos del escenario para desbloquear pequeñas recompensas como objetos o experiencia. 
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Como en todo «yo contra el barrio» que se precie, hay un plantel de enemigos bien variadito. Zombies, demonios y demás criaturas del inframundo sumados a otros rivales más mundanos como hipsters, policías, SWAT, y soldados embutidos en trajes NRBQ. Tampoco faltan a la cita los clásicos jefazos finales con varias barritas de salud, que nos las harán pasar canutas en la mayoría de los niveles. Pardiez, son tan numerosísimos que a veces este videojuego parece más un boss rush que otra cosa, aunque esto no es necesariamente un punto negativo. 
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La duración de este título es más que decente. Yo al menos me lo pasé en una noche muy loca de vicio y ludopatía, lo que en el horario de una persona sana y normal se traduciría como unas cuatro o cinco horas. Como alicientes para su rejugabilidad tenemos, al margen de que el juego es muy GUAPANTE, los clásicos logros de 360, la opción de Nuevo Juego+ (¡Y Nuevo Juego++!), e incluso dos finales distintos y varias misiones opcionales.
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TIRE LAS ARMAS. TIENE DIEZ SEGUNDOS PARA OBEDECER.
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Es cierto que se hace difícil por momentos si lo jugamos solo. En ciertas zonas es descaradamente evidente que Charlie Murder está pensado para ser jugado por más de un jugador. El multijugador es terriblemente divertido. Eso sí, si tenéis alguien con quien jugarlo en modo local mejor que mejor, porque el netcode del multijugador es auténtica bosta. 
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Puede que el precio de diez euros os eche para atrás a algunos. Yo lo compré por tres cochinos euros en las rebajas locas de navidad, y lo cierto es que no me importaría haberlo comprado a precio completo de haberlo sabido. No os arrepentiréis, de verdad. El brasileño loco nunca decepciona.
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Nota: 8
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Valoración media: 5 (1 voto)