27 de Abril de 2017
Mayo
1

Análisis: Dancing Stage: Mario Mix

-
Bueno, bueno. Después de algún tiempo en el que he estado bastante ausente de las redes (y por «redes» entiéndase este blog y YouTube), puede decirse que sí, que Slugger Maxman vuelve a las andadas. Vengo a hablaros de las muchas virtudes y los pocos defectos que tiene Dancing Stage: Mario Mix, conocido en otras regiones como Dance Dance Revolution: Mario Mix.
-
GORA EL REINO CHAMPIÑÓN
-
«Pero, ¿cómo? ¿Este muchacho y un juego de baile? ¿Está acaso loco del coño?». Sí, oiga. Y además, también. Huelga decir que es el primer Dance Dance Revolution al que juego, y qué coño. Ha sido una experiencia maravillosa. Y también jocosa. Esta Semana Santa le he pegado un repaso intensivo a este juegazo de GameCube que salió en 2005, y oigan, voy a cogerle el gustillo a este género. Los piques han sido de tal calibre que estoy planteándome comprarme una segunda alfombra de baile única y exclusivamente para jugar a este juego con otra persona.
-
Ni que decir tiene que la trama de este juego es poco más que una excusa para darle un mínimo de trasfondo a las escenitas de baile en las que aparecen Mario y compañía. Y como tal, ni me voy a molestar en explicarla, ya que se puede resumir en que el fontanero va deshaciendo entuertos allí donde va a base de bailes. ¿Que hay que cruzar un río? ¿Remamos? ¡Qué va! Baila. ¿Que una avalancha de nieve viene ladera abajo y nos va a pillar de pleno? Baila más. ¿Nos bombardean con Bill Bala prácticamente ilimitados mientras vamos en un barco volador endeble? Ya pilláis la idea. Eso sí, al menos el apartado gráfico es bastante sólido. ¡Qué menos que eso!
-
Lo mejor del juego es, al margen de la loca jugabilidad clásica de los DDR, la magnífica banda sonora de la que hace gala este Mario Mix. Hay veintinueve en total. Además de remixar varios temas emblemáticos de la saga como Athletic (Super Mario World)Ground Theme (Super Mario Bros.), e incluso varios clásicos como Pompa y Circunstancia o la Polca Trisch-Trasch. Las mezclas son cojonudas. Y no es para menos, puesto que esta serie de Konami les está resultando muy rentable desde hace años, y no solo por la jugabilidad loca y quema-calorías.
-
Este Boo enorme nos pondrá las cosas difíciles si no pisamos en el momento correcto a los Boo más pequeños
-
A estas alturas de la película, supongo que todos ya sabemos cómo se juega a un título de esta saga. O al menos, os haréis una idea viendo las imágenes que acompañan a estas palabras. ¿No? Bueno, no me cuesta nada explicarlo. Qué coño, así abulto el texto.  
-
Bien, la forma de jugar a este juego es más simple que la mente de un hombre. En cuanto empieza una canción, no tenemos más que seguir el ritmo de la misma y pisar las flechitas correspondientes en la alfombra en el momento indicado. Cierto es que también se puede jugar con el mando clásico a este videojuego, pero, las cosas claras. No tiene ni puta gracia. Por no hablar de que es imposible meter ciertos inputs (arriba y abajo a la vez, por ejemplo) con un pad. Si lo hacemos bien, la barra de estrellas se llenará, ya que representa nuestra salud, y si lo hacemos mal pasa lo contrario. Una vez acaba la canción se nos puntúa en función de lo bien que lo hayamos hecho.
-
En el modo historia (risas enlatadas) del juego vamos superando canciones y también hay intercalado algún que otro minijuego con diálogos y pequeñas escenitas simpaticonas como es habitual en Nintendo. Pese a que la longevidad de este modo de juego no es excesiva precisamente, dichas conversaciones se hacen insufribles a veces, puesto que uno cuando está de pie sobre la alfombra lo que quiere es BAILAR, y no omitir diálogos insulsos. Es perdonable hasta cierto punto. 
-
Wario, cómo no, haciendo de las suyas
-
Pese a que tenemos un modo libre tanto para los minijuegos como para las canciones, incomprensiblemente los minijuegos son para un único jugador. No es que sean muchos, pero hay algunos curiosos como el de esquivar bolazos de nieve o jugar al clásico aplasta-topos. Que digo yo que se podrían haber estirado un poco en este aspecto, vaya.
-
El único multijugador que hay es, por tanto, un duelo de baile. La gracia de los juegos de esta saga, vaya. Lástima que nunca se llegase a comercializar un pack con dos alfombras de baile y el juego, por lo que el gasto se dispara si queremos jugar con un amigo. Aunque bueno, siempre se puede tirar de Amazon.
-
En definitiva, tenemos un videojuego lleno de guiños y referencias a otros títulos de la saga en forma de remixes musicales bastante decentes, y con una rejugabilidad bastante elevada. Eso de que te puntúen tanto numéricamente como con un rango es algo que te incita bastante a mejorar y superar tu propia puntuación. 
-
La barrita de estrellas de la parte superior izquierda muestra nuestra salud, y por tanto, lo bien que lo estamos haciendo
-
La curva de dificultad está bastante bien ajustada, y cada modo es realmente lo que dice ser. «Fácil» es insultantemente sencillo (lo llamo el «modo lisiado»), «normal» se me hace un pelín sencillete, «difícil» empieza a presentar un reto decente, «bestial» es la dificultad en la que juego actualmente y en la que quemo calorías cual cerdo, y por último tenemos «delirante», que es el modo japonés. Os podéis hacer una idea de lo putamente loca que es esta última modalidad. Básicamente, te faltan piernas.
-
Siguiendo con el tema dificultad, al ser mi primer videojuego tanto del género como de esta saga que pruebo, no tengo un punto de referencia para saber si es más difícil que otros, o no. Por lo que he leído en diversos sitios como GameFAQs (sí, amigos, tengo el vicio de documentarme para saber de lo que hablo) es el más sencillito de la saga. Y si DJ Bowser en delirante es de lo más facilito de la saga, se me dilata mucho el ano sólo con pensar en cómo serán de aberrantes los otros juegos.
-
Dado que la oferta del género en GameCube era prácticamente nula si exceptuamos este propio juego, Dancing Stage: Mario Mix es compra obligada sí o sí si eres fan de la saga o de este tipo de videojuegos. Yo lo pillé de rebote el verano pasado más que nada por curiosidad y oigan, no me arrepiento. Para nada.
-
Nota: 7,5
-
0

2 Comentarios:

¿Has probado el Jungle Beat

¿Has probado el Jungle Beat con los bongos? Dar hostias a golpe de bongo es la mejor reinvención jugable que ha hecho Nintendo en su vida

Cualquier juego tipo party game

Suele ser bueno y servir para echarse unas risas. Obviamente son juegos que ganan mucho mas en compañía. Por ejemplo, yo tengo el Lips y me gusta cantar, aunque el juego gana mucho teniendo gente con la que cantar (A mi me la sudaría si no tuviese gente, yo en mi mismo soy una fiesta xD)

De forma que a no ser que sea un juego echo sin ganas (Ejmjemfuzionfrenzy2deXbox360jem)  suelen ser buenos. Píllate la 2º alfombra y a bailar.

Yo posiblemente acabe rapiñandole el Kinect a mi hermano si encuentro un Dance Central baratejo.