Territorio Cimmerio de Raowülf
Un espacio de opinión sobre múltiples temas...actualidad, videojuegos, comics, cine, anime, series, libros, etc...
Aficiones: anime, cine, novelas, videojuegos
Amigos, tras un tiempo de parón en el que este blog ha estado durmiendo, hoy anuncio mi retorno con las pilas bien cargadas. La nostalgia unida a la necesidad de volver a escribir mi opinión sobre diversos temas me ha llevado a sentarme de nuevo frente al ordenador, abrir el blog y ver que, casi un año después de la última entrada, sigue siendo el mejor sitio para desahogarme y entretenerme.
En los próximos días comenzare de nuevo a escribir sobre actualidad, videojuegos, cómics, cine... y quizás inaugure una nueva sección que tengo en mente dedicada a la literatura. ¡Ya tengo unas ganas locas de ponerme!
Nos leemos muy, muy pronto, ¡y que Crom os acompañe siempre!
El otro día entré a mi correo y, para mi sorpresa, un mensaje de Sony me invitaba a descargar mediante un código la demo del God of War 3. Como fan de la saga no lo dudé un instante, claro está, y tras jugarla creo que ya puedo compartir con todos vosotros mis impresiones sobre el que está llamado a ser uno de los grandes de Sony y su PS3 para 2010. Seré breve.
Lo cierto es que tras los vídeos que llevamos meses viendo, tenía el temor de que el juego fuese demasiado conservador, demasiado parecido a las anteriores entregas, ya que eso es lo que me parecía. Tenía la esperanza de que al jugarlo, el juego tuviese algo que me hiciese decir... esto es infinitamente mejor que God of War 2. Pero no ha sido así, la verdad.
Que las series de televisión están viviendo una época dorada es algo que está fuera de toda duda. ¿Quién no sigue o conoce a alguien que esté enganchadísimo a series como “Perdidos”, “Flashforward”, “Cómo conocí a vuestra madre”,” Dexter”,” House”…? De hecho casi todos conocemos a alguien que está enganchado a todas ellas a la vez (alguien que evidentemente no trabaja, no duerme o sufre desdoblamientos de personalidad, porque si no, no se explica que pueda seguirlas todas…). Además, no cabe duda de que internet ha revolucionado la forma de seguir las series en los últimos años. Por todo ello voy a escribir una serie de nada más y nada menos que dos artículos (una bilogía épica en toda regla, vaya) para hablar sobre series de televisión. El primero de ellos, el que hoy nos ocupa, lo dedicaré a analizar y reírme de las series en sí, de las técnicas de los guionistas (sucias en muchos casos) de los clichés, personajes, etc. ¿Os apetece? ¡Vamos allá!
Amigos, hoy quiero hacer un retroanálisis de un juego que, aunque lleva mucho tiempo en el mercado y de hecho debe resultar difícil de encontrar en las tiendas, será sin duda uno de los juegos que más recuerde de esta generación. No digo que sea de los mejores, pero por una serie de motivos se ha convertido en uno de los que mejores ratos me ha hecho pasar. ¿Quizás por su ambientación vikinga? ¿Por su acción visceral? ¿Por sus grandes batallas? Os hablo del juego “Viking: Battle for Asgard”, y vamos a averiguar por qué me ha gustado tanto.
Últimamente estoy preocupado. Seriamente preocupado. Y es que desde hace unas semanas vivo solo, y el aburrimiento que siento en muchas ocasiones me está haciendo ver la tele más de lo que es habitual en mí, y eso me da miedo, porque la programación da auténtico miedo. Y lo más rallante es cuando llega el fin de semana, cuando después de comer me siento en el sofá y empieza uno de esos telefilms chungos cuyo nombre puede ser perfectamente… “La sombra de su enemigo” o algo parecido (seguro que alguno se llama así, o dos, o nueve…). Pues sí, amigos, hoy quiero analizar aquí esos telefilms, o como las llamamos en mi casa… películas de después de comer. Vamos allá.
Las películas de sobremesa, especialmente las de sábado por la tarde, se caracterizan por una serie de elementos que las hacen únicas y fácilmente reconocibles. Vamos a enumerarlos y a hablar un poco de cada una de estas características.
Están protagonizadas siempre por mujeres, y en la amplia mayoría de los casos por rubias. El argumento más popular es el siguiente: una rubia se muda a una casa nueva (una casita de 2 o 3 pisos en la típica zona residencial estadounidense con jardines, una valla blanca y vecinos que te reciben con un pastel de manzana casero, claro), y nada más mudarse empieza a ser víctima de algún tipo de acoso por parte de algún vecino que se obsesiona con ella o algo así. A ella le empiezan a entrar paranoias, pero nadie la cree, ni siquiera el sheriff gordo de la zona que siempre lleva un vaso enorme de café, aunque el perro haya aparecido muerto en la puerta de la casita (algo típico, pobre Bobby). Pero al final, cuando el acosador ya la ataca abiertamente ella escapa de él, lo mata o le dispara en una pierna y consigue que lo encarcelen de por vida y vive feliz en su urbanización con un chico majísimo al que está conociendo. Fin. En serio, el 90% de los telefilms de sábado por la tarde tienen este argumento o con variaciones muy ligeras. Os prometo que durante dos semanas seguidas he visto dos películas diferentes que tenían exactamente este argumento, y no es coña.
Amigos, hoy quería realizar una entrada bien diferente en este blog, concretamente la reseña de un cómic, pero la actualidad manda y esta mañana me he despertado con una noticia que no podía dejar de comentar en este espacio. Una noticia tan sorprendente como loca, tan absurda como inquietante y que nos hace replantearnos en qué tipo de sociedades vivimos. Una noticia que, pese a que no es de risa, debo reconocer que al oírla se me ha escapado una carcajada (lo siento). Ahí va: "CONFUNDEN A UN HOMBRE MUERTO CON UN MUÑECO DE HALLOWEEN". Flipa. ¿Entramos en detalles?
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