21 de Mayo de 2013
Dic
20

Berreando villancicos.

Con la proximidad de las navidades aumenta irremediablemente la cantidad de horas que pasamos en centros comerciales. Nos guste o no. Y claro, cuando uno visita en estas fechas un centro comercial ya sabe lo que le espera: ambiente sobrecargado de luces, calefacción y colores; aparcamientos a tope; larguísimas colas en probadores y cajas… Pero por encima de todo eso y sin dejar de acompañarnos ni un solo momento tenemos las estridentes voces de odiosos niños berreando villancicos tradicionales sin parar.  De esto es de lo que voy a hablaros hoy, ¡acompañadme al maravilloso mundo de los villancicos en centros comerciales!

 

Y es que no importa cuántos grandes cantantes hayan grabado buenas versiones de villancicos o de canciones de navidad anglosajonas, en estos lugares siempre eligen la peor recopilación de todas las existentes, las de coros de niños chillando. Porque lo que hacen estos chiquillos nada tiene que ver con el canto o con la música. ¿Y por qué chillarán de esa manera? Eso no tiene que ser nada bueno para sus pequeñas gargantas aún en desarrollo. Para que luego digan del tabaco a edades tempranas… hacer una de estas grabaciones sí que tiene que ser perjudicial.

Ya me imagino yo al director del coro en cuestión en los ensayos previos, haciéndoles a los críos indicaciones de esta guisa:

“¡No, no le dais la entonación adecuada, vuestra voz no es lo suficientemente odiosa! Mirad, ¿veis a ese señor de allí, el técnico de grabación? Pues cuando veáis que se atraviesa los oídos con una percha llevado por la más absoluta desesperación es que estáis haciéndolo bien.”

Y claro, los chavales con el ánimo de agradar pues hacen caso. Luego tú vas a un centro comercial donde lo ponen y, si te encanta la navidad y los villancicos aguantas un par de ellos antes de empezar a mirar con odio a cualquier niño que se te cruce, pero si directamente eres de los que odian los villancicos y todo el rollo navideño estás deseando encontrar la tienda de pistolas para liarte a tiros.

Además, cuando los niños en cuestión obtienen su copia del disco como recuerdo o para regalar a sus familias, muchos de ellos son abandonados repentinamente o llevados rápidamente a ver a un exorcista. Y es que sus familias se asustan mucho cuando oyen las atrocidades de que son capaces sus “inocentes” niños. Y lo peor de todo es que en algunas tiendas venden discos de estos (sí, habrá quien pague por ellos, de todo hay en esta vida). Podéis encontrarlos o bien en la sección de música satánica o bien en la de música para suicidios.

Pero bueno, en todo caso mi consejo es que evitéis las horas punta cuando vayáis a los centros comerciales o que vayáis con las ideas claras para permanecer el menor tiempo posible allí. Descartad lo de llevar vuestra propia música en ipods, móviles, etc. Los chillidos de estos críos eclipsarán cualquier cosa que estéis escuchando. Así que nada, que tengáis buenas compras navideñas y que Crom se apiade de vuestros pobres oídos. ¡Feliz Navidad, amigos! 

 

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1 Comentario:

Yo estuve en un coro una

Yo estuve en un coro una vez... es cierto XDDDDDDDDDDDD