21 de Noviembre de 2017
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El movimiento idol, kawaii y gals en japon.

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Bienvenidos a la inaguracion de esta nueva seccion de su blog, en donde hablaremos de la carrera de diferentes idols japonesa ya sea cantante, actriz, modelo, etc. Pero antes de empezar muchos de ustedes se preguntara que es una idol, o sobre la cultura que le rodea, por eso les dejo el siguiente articulo sobre ellas.

PD: Disculpe por mi ausencia se que tenia mucho sin actualizar el blog, pero es que no habia tenido tiempo de ello, pero no se preocupe esta breve pausa me sirvio de inspiracion para crear nuevas secciones para este pequeño pero querido espacio como esta y otras mas que se iran mostrando en esta semana.   

 A finales de los 60s y principios de los 70s surgió un nuevo estilo de personalidad en el medio del entretenimiento japonés. Las “idols” (aidoru) o cantantes adolescentes se convirtieron en el centro de atención de la población japonesa, creadas e impulsadas por los medios de comunicación.

Aunque tambien existen hombres que entran en esta categoría “idol”, a lo largo de la historia la mayoría de los idols han sido mujeres y se han caracterizado por tener una peculiar manera de hablar y asumir características específicas de comportamiento perfectamente aceptadas y promovidas por la sociedad japonesa moderna.

Su existencia ha influido en la personalidad de las adolescentes en Japón en los últimos años, dando impulso al estilo “kawaii” el cual se refleja en la manera de hablar, vestir y de ser en general, influyendo también en los movimientos modernos de las Gals y la población joven ordinaria.

El presente artículo es una compilación de ideas generales sobre el movimiento “idol” en Japón y es el resultado de varios años de análisis e investigación del autor (yumeki) sobre el género. Está basada en el trabajo de Hiroshi Aoyagi de Kokushikan University, Shigeru Kawabata y Guy de Launey de Cambridge University, así como en textos de Terry Kawashima y Satsuki Kwano.
Lectura apta para todo público.

Origen y definición del término “idol”

En 1963 se estrenó una película francesa protagonizada por Sylvie Vartan y Charles Aznavour cuyo título “Cherchez L’idole” se tradujo en japonés como “Aidoru wo sagase” (En búsqueda de una idol). La película se convirtió en todo un éxito y la estrella adolescente Sylvie Vartan fué invitada a Japón para convertirse en una celebridad como cantante. Un empleado de la discográfica que promovió el lanzamiento de Sylvie sugirió a un productor crear artistas “idol-pop” como un nuevo género de musica en Japón que diera una renovación al “kayokyoku” (musica moderna) de la época, promoviendo la creación de ídolos adolescentes y dando origen al término “idol”, asignación que en Japón es completamente diferente a la definición que se emplea comúnmente en occidente.

En 1963 la película francesa “Cherchez L’idole” traducida al japonés como “Aidoru wo sagase” (En busca de una idol) protagonizada por Sylvie Vartan fué la primer expresión del término “idol” y la principal motivación para crearse el nuevo género musical en Japón.
En la foto, el soundtrack de la película y un LP con éxitos de la cantante francesa convertida en “idol” por los medios japoneses.

El término “idol” (se lee en japonés “Aidoru”) tiene componentes muy interesantes y de origen muy diverso, desde el punto de vista religioso, lingüistico y comercial.

“Idol” por ser una a palabra préstamo del inglés incluye los términos “I” (yo) y “Doll” (muñeca). Sin embargo en japonés la palabra se escribe como “aidoru” donde “ai” (amor) le dá un sentido muy especial al término quedando la idea general como: “yo soy una muñeca amorosa”. Esta definición tiene un orígen informal basado en el juego de palabras llamado “dajyare” ( o “pun” en inglés) que prácticamente solo existe en algunas lenguas y que no aplica a la lengua española.

Las idols y la perspectiva religiosa: El Shinto

Desde el punto de vista religioso, un ídolo hace referencia a una entidad que posee características más allá de lo humano y se le asocia a prácticas religiosas en religiones politeístas o en aquellas donde se hace uso de seres con características divinas o sobrenaturales. El “Shinto”, la religión nativa de cierta parte de la población japonesa está basada en fuertes vínculos con “ídolos”, los cuales sirven de enlace entre lo divino y lo humano de manera análoga (pero no idéntica o unívoca) al catolicismo occidental con los “santos” y las “vírgenes”. Una “idol” debe poseer características de perfección más allá de lo físico, debe reflejar un sentido de “indulgencia” (amae) y debe interactuar con las personas comunes de la población que buscan esa empatía (amaeru). Esta relación mutua puede encontrarse en un sentido fundamental madre-hijo en las sociedades basadas en la familia, como la sociedad japonesa y en las latinoamericanas, o desde el punto de vista religioso hispánico-latinoamericano entre la imágen “guadalupana” y la población religiosa.

Un grupo de fans organizan un “ritual” llevando las fotos de sus “idols” por las calles de Tokyo, mientras festejan y se divierten. Esta experiencia a pesar de ser completamente ajena al carácter religioso, asemeja sin embargo los ritos del Shinto los cuales son una manera de expresar el “carisma” divino y agradecer los favores recibidos. Eso significa que hay una componente religiosa en el movimiento “idol” el cual actúa como generador en el trasfondo cultural de la sociedad japonesa.

Sin embargo en el fenómeno “idol” esa empatía o indulgencia es un agente de interacción que sirve de generador para establecer una relación sentimental y afectiva de los fans hacia las idols, en virtud de que se presenta una imágen “adorable” que evoca ese sentido de indulgencia y empatía. En el Shinto el término análogo a “idol” es “guzo” el cual es una combinación de dos palabras: Gu= (fabricación) y Zo= (estatua o imágen). Una imágen religiosa en un templo constituye un “Guzo”, es decir, una “imágen fabricada”, por lo que tanto el aspecto religioso como en el fenómeno “idol” se posee el mismo orígen no solo semántico sino también filosófico y cultural.

En este contexto es fácil relacionar a las religiosas shinto “Miko” (un grupo de adolescentes religiosas que proveen servicio a los templos shintoístas) con las idols japonesas, en el sentido de que las “idols” en su calidad de artistas confortan a su público “limpiando su corazón” y “elevando el espíritu y alegría” de la misma forma que las “miko” limpian, asean el templo y elevan sus oraciones.

Las idols entonces deben cumplir las características de “Kiyoku, tadashiku, utsukushiku” (pureza, honestidad y belleza-con-sensibilidad) lo que implica una imágen “inocente”, “kawaii” y por ende “infantil” y que exige que las idols deban estar alejadas de cualquier conducta inmoral o escándalo que pudiera dañar su imágen de pureza.

Las idols no deben involucrarse en escándalos personales o en conductas inapropiadas. A la izquierda, la idol Ai Kago fué suspendida del medio del espectáculo durante más de un año por haber sido sorprendida fumando en un restaurante. Al año siguiente justo cuando se iba a reintegrar a la vida pública, fueron publicadas nuevas fotografías donde se le observa caminando de la mano de un hombre, presuntamente su novio, lo que causó su expulsión permanente de la agencia a la cual pertenecía. En la foto, durante el Kouhaku Utagassen 2004 junto a su compañera Nozomi Tsuji.

Desde el punto de vista religioso, en el Shinto las conductas inapropiadas son “estados” donde las personas se alejan del orden universal de armonía, sin embargo mediante rituales de “pedir perdón” es posible obtener nuevamente la gracia divina. Esto aplica en el mundo “idol” cuando tras involucrarse en algún escándalo personal las idols pueden reintegrarse al medio del entretenimento una vez que han pasado un periodo de suspensión fuera de la vida pública y se han disculpado públicamente ante su audiencia, ritual que dura según la gravedad de la falta cometida y que vá desde algunos meses a años.

Influencia de las idols en la población

El estilo “kawaii” en el mundo idol involucra una apariencia “adorable”, expresiones verbales cálidas, cantar, bailar, actuar y hablar en una forma dulce, creando la imágen de que las idols son personas que necesitan ser “protegidas cuidadosamente” y deben ser amadas por toda la población. Para ello utilizan vestuarios infantiles (burikko) coloridos y llenos de fantasía y emplean un lenguaje escrito con figuras y símbolos “kawaii” que las hace ser personas con un profundo sentido de sensibilidad y dispuestas a ofrecer toda esa energía “kawaii” a quienes son sus seguidores, desde su propia familia, las niñas, jóvenes y por supuesto el público masculino. Los medios de comunicación hacen un completo seguimiento de su vida personal y profesional conforme progresan en su formación, pues las idols continúan estudiando y se convierten en profesionales de la actuación, el canto, la música o el medio cultural, transformándose en embajadoras de buena voluntad y promotoras de eventos y campañas sociales que promueven el cuidado a la naturaleza, la paz y las buenas causas. Por ello la población ha tomado a las idols desde los años 70s como modelos juveniles a seguir, a tal punto que las compañías que hacen audiciones tienen gran respuesta de parte del público y las madres de familia apoyan a sus hijas para que se conviertan en idols, asumiendo un gran orgullo cuando la hija se convierte en estrella.

Las “idols” en el concepto tradicional se caracterizan por reflejar “Kiyoku, tadashiku, utsukushiku” (pureza, honestidad y belleza-con-sensibilidad), conviertiéndose en personas que necesitan ser “protegidas cuidadosamente”. En las imágenes (arriba), las idols Yuma Nakamura (1988)-izquierda- y Eriko Tamura (1989), Yukiko Okada (1986) a la derecha. En la imágen de abajo, Yukiko Iwai (Onyanko Club, 1987).

Esta imágen de pureza en la “idol” japonesa contrasta y es diametralmente “opuesta” a la figura de la “celebrity” o “idol” occidental o “estadounidense”, quien por el contrario tiene relaciones desastrosas con sus padres, se involucra en escándalos personales y se enorgullece de sus faltas para darse publicidad.

Las idols japonesas en cambio, han incidido en la juventud de manera decisiva, al grado de cambiar y crear nuevas formas de expresión de las adolescentes en su vida cotidiana en base a un estilo kawaii, valores de comportamiento y aspiraciones, contribuyendo a formas específicas o propias de hablar e incluso de vestir en las jóvenes adolescentes japonesas.

El estilo “kawaii” y la rebeldía de las adolescentes. Por qué las japonesas hablan “kawaii”?

En la sociedad tradicional japonesa estaba perfectamente definido el estilo de hablar entre hombres y mujeres. El lenguaje corporal de las mujeres incluía una postura del cuerpo, caminar con pasos pequeños, una actitud noble y el uso de partículas que hicieran más amable el lenguaje femenino, llamado “onna-kotoba”. Pero la sociedad tradicional imponía también el concepto “ryousai kenbo” (buena esposa, madre sabia) que preparaba a las mujeres a subordinarse a las reglas de los hombres y a las disposiciones del emperador como padre supremo, dejando la calidad de las mujeres en segundo término ubicándolas siempre por debajo de los hombres y denigrando sus capacidades.

En una sociedad con estas características de dominación, las mujeres desarollaron un medio de escape a la subordinación que sufrían, adoptando en los 80’s el estilo “kawaii” en su manera de hablar y de vestirse, actitud con la cual renunciaban al orden impuesto de ser “adultas” que cumplieran el papel de “ryousai kenbo” (buena esposa, madre sabia), convirtiendose en “niñas eternas” que pudieran librarse del yugo masculino. Esta nueva generación de “niñas eternas” desarrolló su propia manera “infantil” de hablar de acuerdo a los estándares tradicionales de la sociedad para la mujer, pero renunciando a la madurez que involucraba subordinación hacia los hombres. Este estilo fué contribuído con el desarrollo de la mercadotecnia y productos como “Hello! Kitty” (kitty-chan) así como con el desarrollo de las idols las cuales representaban esa emancipación de las mujeres al orden social establecido, liberándolas de ser adultas, por lo que las chicas de la generación de los 80s creció viviendo y siendo parte de ese esquema de rebeldía, llegando a convertirse en mujeres adultas que continuaron hablando y comportándose de esa forma en algo que resultó muy cómodo y “adorable” para todos.

Las idols impulsaron el concepto “kawaii” promoviendo una personalidad que fué seguida por las adolescentes que crecieron a finales de los 70s y los 80s, quienes modificaron su forma de hablar a manera de rebeldía, imitando a las idols. En la fotografía, el grupo idol CoCo (1990) y las idols Noriko Sakai (1988) y Mamiko Takai (1986).

Esta forma de rebelión se esparció en la sociedad de tal forma que perdió su atractivo subversivo, llegando incluso a ser considerado un artífice de dominación masculina sobre todo ante los ojos de críticos occidentales. Sin embargo para la mujer japonesa, el estilo kawaii representó lograr un estatus de “felicidad eterna” librándose de otros estigmas asociados a ser consideradas “oban” o “kuso-babaa” para las mujeres adultas que ya no eran tan jóvenes, evitando tener que cumplir las espectativas de “ryousai kenbo” al alargar más su juventud, todo ello en contra de las normas sociales establecidas.

Las Gals (gyaru) y el desarrollo de las “post-idols”

A mediados de los 90s las nuevas adolescentes comenzaron a estar en desacuerdo con el estilo “kawaii” de sus mayores y comenzaron a criticarlas. El movimiento “idol” desapareció casi por completo, dando origen a nuevos estilos “pseudo-idols” donde toda clase de personas comenzaron a auto-nombrarse “idols” ya fuera si eran cantantes, modelos de revistas, comediantes, “tarento” (conductoras), etc., dando origen a toda clase de “idols” y desprestigiando el nombre a fin de obtener beneficios comerciales. El término degradó a tal punto que la palabra “idol” se convirtió en sinónimo de “modelos desnudas” y se perdió la escencia original del concepto, dando pie a un periodo donde la figura idol en el concepto tradicional desapareció casi por completo y se refugió en algunos géneros como el “seiyuu” del anime y en “idols” locales o de menor importancia.

Ante este escenario surgieron las “post-idols” como la cantante Namie Amuro, las cuales imponían un estilo más “moderno” y “profesional” con características comunes a las estrellas Pop occidentales. Estas nuevas “post-idols” proponían un estilo mucho más moderno, bailes sofisticados y vestuarios con más estilo “cool” o “kakkoii”, abandonando la forma de hablar “kawaii” y el uso de vestuarios coloridos e infantiles. Las nuevas post-idols crearon una nueva visión en la forma de ser de las adolescentes, repercutiendo en una nueva forma de emancipación y dando origen a las “Gals” (gyaru).

A principios de los 90s con el decaimiento, diversificación y desprestigio de la figura “idol” sugieron nuevas estrellas que impulsaron las influencias “kakkoii”, “cool” u occidentales. Estas intérpretes denominadas “post-idols” emplearon vestuarios mucho más modernos y estilizados con bailes y ritmos negros estadounidenses, de acuerdo a la música occidental dominante en el resto del mundo. En la imágen, las intérpretes Namie Amuro y Ayumi Hamasaki, haciendo hincapié en que ellas ya no son “idols”, sino “intérpretes post-idol”.

Las Gals adoptaron una posición de rebeldía ante el orden establecido, no solo contra las reglas de la sociedad tradicional de dominación masculina, sino también contra la emancipación de sus mayores que seguían el culto “kawaii”. Con un sentido de absoluto desacuerdo al orden establecido, las Gals comenzaron a hablar “como hombres” empleando palabras altisonantes, vistiendose y maquillándose contra las reglas de sus escuelas, desde “ir con la ultima moda” modificando sus vestuarios escolares hasta crearse maquillajes exoticos y transgrediendo todo cuanto se les era posible. Esto dió orígen a toda una variedad de Gals, distintas entre sí que lo único que tenían en común era trasgredir el orden establecido, creando una variedad definida de cinco tipos:

* Gals Sukeban (chicas delincuentes): Surgieron a finales de los 80s, vísten faldas muy largas, con medias de colores rayadas (en lugar de media blancas) y usan frases vulgares para expresarse. Usan el término “boku” en lugar de “watashi” (yo) para referirse a sí mismas y se les asocia con grupos de chicos en motocicletas (bosozoku) representados por un peinado con “copete” y traje escolar “gakuran” al estilo del grupo de rock “Kishidan”.

* Gals Oyajgyaru (chicas que actuan como chicos). Generalmente se visten de manera elegante al estilo de “mujer de oficina” con cabello largo y finamente peinado , pero hablan con un lenguaje vulgar entre ellas, toman cerveza, viajan y disfrutan de su soltería, comportandose como hombres de esa edad pero evadiendo responsabilidades laborales y rehusandose a ser esposas o madres para integrarse al orden tradicional del “ryousai kenbo” (buena madre, esposa sabia).

* Gals Amuraa (chicas que se comportan y visten como la post-idol Namie Amuro): A mediandos de los 90s la post-idol Namie Amuro tenía un estilo peculiar que involucraba un cabello artificial rubio y largo, maquillaje en ojos, pantaloncillos cortos o falda corta y largas botas. Su piel morena motivó que las Gals se sometieran a tratamientos para oscurecer su piel y vistieran ropa provocativa al estilo de la artista, la cual incluía un estilo “yankee” con bailes derivados del “hip-hop” negro estadounidense.

* Ko-Gals (chicas chico): Poseen un gran poder adquisitivo y poseen un grado alto de adicción a las compras de moda, frecuentando las tiendas más costosas y buscando cualquier medio posible para costear sus gastos, explotando a sus familias, trabajando medio-tiempo o ingresando al mercado del “enjo-kosai”. Basan sus relaciones de amistad en base al precio y marca del vestuario de sus “amigas”, alardean de la moda que usan y frecuentemente humillan a otras por no vestir como ellas o por su apariencia. Tienen su propio lenguaje escrito y viven la vida con la consigna de “las chicas solo quieren divertirse”, lo que ha disparado la imaginación de los medios de comunicación creando estereotipos de ellas a veces falsos, mismos que han sido reflejados en doramas de TV o series de Anime.

* Gals Ganguro (chicas con rostro oscuro: Su nombre “Gan” = (rostro) y “kuro”=(oscuro), usan maquillaje facial oscuro y delinean sus ojos con color blanco a fin de hacer contraste. Generalmente se les asocia con el término “yamanba” (mujer bruja o de la montaña), personaje que aparece como parte del folklore japonés en las historias populares.

Algunas representaciones de Gals (Gyaru). En la parte superior, el estereotipo de la Gal “Sukeban” interpretada por las integrantes de Morning Musume en el programa Hello! Morning. En la imágen inferior, Nozomi Tsuji (derecha) interpreta el personaje de una Gal “Ganguro”, mientras a la izquierda se encuentra la fotografía de su hermana mayor, quien es (o fué) una Gal Ganguro en la vida real.

Como parte del ritual de transfiguración, las Gals transforman su apariencia afuera de sus escuelas o colegios, a fin de poder ingresar y adaptarse a las normas oficiales establecidas en cuanto a uniforme y peinado. Una vez salen por la tarde, se transforman nuevamente y usan el vestuario escolar modificado para reunirse entre ellas e ir a los centros de reunión o de compras según la tribu Gal a la cual pertenecen. Una constante de las Gals de todas variedades, es su lenguaje que siempre vá en contra de las normas sociales establecidas, mostrando un desprecio no solo por sus mayores, profesores, padres o familiares sino también por las chicas de su edad que siguen el estilo “kawaii” o se comportan de manera común. Las Gals tienen comportamientos que cuestionan las reglas gramaticales, pues emplean el término vulgar “omae” en lugar de “anata” (tú, usted) y poseen una forma típica de escribir que solo es comprendido entre ellas. Por todas esas razones son duramente criticadas por sus actitudes vacías y materialistas ante la vida, ya que en su mayoría carecen de sentido ético y de respeto rigiendo su vida por ciertos “valores” que les proporcionan bienestar. En otro sentido, son independientes, asertivas y dominadoras del género masculino, pero a costa de carecer de un sentido de ética y de respeto.

Sin embargo en el mundo “idol” se han retomado algunas estructuras de la cultura “Gal” como elementos cosméticos que hacen un sincretismo entre ambos mundos. El estilo “kawaii” del mundo “idol” toma elementos de vestuario de la cultura Gal como el uso de “loose socks” en los tobillos así como otros componentes de vestuario “sexy”. Esta adaptación sin embargo representa una imágen comercializada de la cultura de las jóvenes, que no especifica o aclara el carácter subversivo de las Gals originales pero toma en escencia la moda impuesta por ellas como un elemento visualmente atractivo, dejando de lado e ignorando los comportamientos o motivaciones originales.

El Hello! project y el resurgimiento del movimiento “idol” a finales de los 90s.

Con el desarrollo de las “post-idols” como Namie Amuro se crearon nuevos estilos musicales más acordes con la “modernidad” y con la influencia de occidente, en particular de USA. Utada Hikaru, de padres japoneses pero nacida y crecida en Nueva York, hace su aparición en el medio musical japonés y se convierte en la super-estrella de moda, creando toda una nueva visión de la sociedad japonesa hacia sus estrellas musicales. Esto reafirmó las influencias musicales occidentales en la música japonesa, por lo que la población adoptó esas nuevas influencias como “positivas y renovadoras” ante la proliferacion de “pseudo-idols” que se habían diseminado por todos los medios comerciales.

En este ambiente de desamparo y desprestigio hacia el término “idol” siguieron existiendo algunas “idols” en los ambientes “seiyuu” ligadas al anime “shojo” y a eventos para Otakus, hasta que en 1998 el productor y vocalista de SharanQ “Tsunku” se convirtió en artífice del programa de TV “Asayan” y creó la primer organización idol en mucho tiempo. Morning Musume y el Hello! project tomaron una fuerza inesperada, pero creíble en la población, pues los adultos recordaron los tiempos dorados de los 80s cuando las idols ocupaban el lugar ponderante en el entretenimiento familiar.

Las niñas y adolescentes que habian continuado en la tradición “kawaii” por las series de anime “shoujo” se adaptaron a la nueva realidad y se retomó el concepto “idol” en la definición tradicional, creandose “units” y “graduaciones”, las cuales no se veían desde los 80s en los mejores tiempos de “Onyanko Club”. Se reestructuraron los nuevos “fans” los cuales incluían nuevos jóvenes así como adultos que vivieron la mejor época idol. El enfoque familiar llegó hacia las nuevas chicas adolescentes, las cuales reafirmaron su inclinación por el estilo “kawaii” al igual que sus mayores y se creó un nuevo impulso al movimiento “kawaii” en general. El movimiento idol estaba de regreso, pero ahora tenía que convivir con las influencias “kakkoii” modernas existentes.

El Hello! Project puso en escena nuevamente al movimiento “idol”, logrando restaurar el prestigio original del término y ocupando los primeros lugares de popularidad para un género que ya parecía obsoleto y rebasado por las demás corrientes musicales. En la imágen, gira de conciertos en enero de 2007.

Kawaii y Kakkoii en los tiempos actuales

Este renacimiento del movimiento idol y las influencias “kawaii” no ha implicado en la actualidad ninguna pugna tácita entre las chicas que siguen el movimiento “kawaii” y entre aquellas que se inclinan por las influencias occidentales “cool” o “kakkoii”. Por el contrario, ambos movimientos han aprendido a convivir indistintamente y en muchas ocasiones encuentran cierta intersección entre sí, aspecto que se observa cuando chicas que hablan y se comportan “kawaii” se visten de acuerdo a estilos “stylish” o de características “cool” o “kakkoii”. Chicas “kawaii” incorporan elementos de las Gals en su vestuario, como los “loose socks” en los tobillos y se visten de acuerdo a la moda pero sin asumir la personalidad Gal. En correspondencia, algunas Gals tienen actitudes “kawaii” ante diversas situaciones e incluso usan accesorios kawaii. Un nuevo orden heterogénero está formando a las nuevas adolescentes, las cuales actualmente deciden qué aspectos culturales incorporan a su vida personal, de acuerdo a su carácter y a la influencia que tanto las “idols” kawaii como las influencias “cool” y las “post-idols” modernas kakkoii les ofrecen.

Las idols actuales además de poseer características “kawaii” también han integrado elementos de la moda de las Gals, como el uso de “loose socks” en los tobillos. En la imágen, la unit idol del Hello! Project “Country Musume”.(2004)

Aqui le dejo algunos videos de estas famosas idols de las cuales hablaremos mas adelante, la primera (utada hikaru), su cancion passion es la que suena de fondo en el videojuego de Kingdom of Heart. 

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   Namie Amuro Suite Chic Feat Ai Japanese Song

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  Morning Musume - Jyosei Kashimashi Monogatari

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Fuente:

http://bogarin.blogsome.com

Yumeki

5
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6 Comentarios:

Kawaii

solo una cosa kawaiii

Kawaii

solo una cosa kawaiii!!!!!!!!

Caramba

Yo no sabia que este tema, con el que cualquier fan de anime se termina topando si o si, tubiese tanto que dar. Ha sido una lectura realmente interesante.

10 mil aplausos y 5 estrellas porque no te puedo dar 10 ( pero piensa que lo hice).

P.D.:Encuentro ha las Gals con la piel bronceada de manera tan falsa horribles.

Una lectura muy

Una lectura muy interesante. El movimiento Gal no me gusta para nada, y las bonceadas menos todavia. En Nana, la hermana de Hachi tenia ese estilo bronceado artificial, y era horrible, las japonesas no nacieron para ese color.

Por otro lado, amo el movimiento idol O_O, tengo mi pequeño top de mis idols favoritas, pero sin dudas mi favorita es la hermosa Aya Hirano:

Saludos^^

kawaii

Un gran artículo, me encanta la sociología y adentrarme en una sociedad como la japonesa a través de las distintas corrientes culturales, en este caso urbanas, es fascinante. 

Ganas de buscar mas información usando a GoogleGOD aumentando.

PD: El "look" idol de los `80 he descubierto que me gusta.

la aya hirano sta wenisima

es la primera vez k la veo lo ke daria por exarle un polvete