Descubrí en Dreamcast hace ya la friolera de casi diez años uno de los juegos de lucha más atractivos del panorama beat´em up que existía por entonces. Su nombre Soul Calibur era sinónimo de originalidad ya desde sus inicios, con las primeras entregas para recreativas llamadas Soul Edge o Soul Blade (en territorio europeo) en su conversión a la consola de 32 bits de Sony.
La historia que cuenta el juego gira en torno a unas espadas demoníacas capaces de absorber la personalidad de todo aquel que las empuñe. Con esto namco nos presenta una nueva saga de juegos de lucha alejada de los clásicos ataques cuerpo a cuerpo y basada en el uso de armas blancas.
Los 128 bits de Sega fueron testigos del renacimiento de la saga en 1999, del nuevo nombre, y sobretodo del brillante acabado técnico y la fluidez en los movimientos utilizando la novedosa técnica "motion capture". Un resultado incomparable y sublime en su momento, con una exquisita fineza en el modelado de los luchadores y una muy cuidada iluminación, haciendo uso de una paleta de colores excepcional.
Soul Calibur había acertado de pleno en el centro de la diana y en poco tiempo la gente apreció la cálidad de sus juegos que se desmarcaban ligeramente de otros del mismo género. Las novedades no eran pocas, la más premiada de ellas quizá la flexibilidad en el intuitivo control de nuestros movimientos, cuatro únicos botones para realizar todas las combinaciones posibles, era algo más arcade en su concepto, pero más divertido. Quizá no del gusto de todos en este sentido, existían Virtua Fighter o el famoso Tekken donde era algo más costoso realizar un ataque o un combo y requería de cierta habilidad.
Los combos o ganchos que ejecutaban los personajes de Soul Calibur en las arenas impactaban por su puesta en escena tan versátil y dinámica, con geniales cambios de cámara y diferentes perspectivas, partículas y efectos especiales que impresionaban con sólo pulsar un par de botones. Esto lo convertía sin duda en un juego tremendamente adictivo, en parte gracias a esta respuesta inmediata del pad. En pocos segundos lograba involucrarnos de lleno en sus batallas.
El elenco de luchadores lo conformaban veinte pintorescos personajes que por distintos motivos emprendían la búsqueda de la espada maldita para bien apoderarse de ella o destruirla. El único defecto aquí fue que estos protagonistas eran en gran número clones unos de otros, en cuanto a su repertorio de movimientos y ataques, la única diferencia era su aspecto. Algunos como Inferno o Yoshimitsu utilizaban al azar estos patrones de movimiento. Esto restaba algo de originalidad al juego en este aspecto, pero no fue ningún inconveniente para que el título fuera todo un éxito y recibiera muy buenas críticas por parte de la prensa especializada. Soul Calibur no era perfecto pero si era innovador y divertido como pocos.
Se implementó un nuevo sistema de movimiento en los luchadores que hacía que estos pudieran rotar alrededor del oponente para de esta forma conseguir sortear ataques o incluso esquivar un golpe rival en el filo del ring para hacer que este se precipitara al vacío y obtener así nuestra victoria.
Esta nueva habilidad se conocía como "8-ways" y bastaba con presionar levemente el joystick hacia un lado para que nuestro personaje se desplazase alrededor del contrincante.Sin embargo a parte del error de clonar los movimiento de muchos personajes también estaba el hecho de que ahora y a diferencia de sus predecesores, las espadas carecían de vulnerabilidad a los ataques y tampoco podían mejorarse ganando misiones en el clásico modo Edge Master o Maestro de Espada que ahora se conocía como Mission Battle.
Aún así, para los que tuvimos el primer contacto con la saga en esta entrega de dreamcast, el modo Mission Battle era el aliciente perfecto para alargar la vida del juego. Ya que al superar ciertos objetivos en las batallas, nos veíamos recompensados con monedas que más tarde podríamos canjear en el museo de arte, donde habían galerías con muchísimas imágenes y bonitos dibujos de los personajes y escenarios, así como contenido secreto que solían ser algunas nuevas vestimentas para los luchadores. Mission battle no tuvo la misma profundidad de opciones que el modo Edge Master de Soul Edge, pero complementaba el juego junto con muchos otros modos como el survival, el time attack, el character profile o hasta incluso una opción en donde nos permitían cambiar la secuencia de apertura del juego por otra que ideáramos nosotros, eligiendo los personajes, escenarios…
Para mí se convirtió en mi favorito del género, muy por encima de los juegos de lucha a los que había jugado antes de empuñar el mando de dreamcast y endemoniar mi alma bajo el influjo de la nueva espada Soul Calibur. Con un despliegue técnico asombroso y apenas algunos detalles que podrían haberse corregido. La balanza en mi predilección se inclinaba en halagos a Namco una vez más por su grandioso trabajo artístico para una consola que tan sólo llevaba un año en el mercado.

1 Comentario:
El retorno del gran guru!!
19 de Abril de 2008 • 00:17 — rapsodosEl retorno del gran guru!! Vaya ojo que tienes.
Para mi esta sagasupera ampliamente a cualquiera en 3d que haya salido hasta la fecha. La razon puede ser la que has comentado, me divierte mucho mas que los antes mencionados.
Me encanta Siegfried. Vaya drama que lleva consigo. 5 swords for you.