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Poco a poco, se va quitando en la sociedad la lacra que arrastraba el poker (O poquer, que ambas formas de escribirlo están permitidas). ¿Que qué lacra era? Pues que si lo jugabas seguro que eras un mafioso, eras un ludópata o tenías empeñada la casa. Hoy en día no es así y mas de uno no solo juega con asiduidad con los amigos, sino que encima nunca ha apostado dinero en ello (Esto ya entra en debates, hay gente que dice que sin dinero no hay emoción, pero yo no lo creo así)
Yo, por ejemplo, entré a jugar hace un par de años, y me dio la primera en la frente: No he encontrado a nadie que juegue el mismo estilo o con exactamente las mismas reglas, y esto no es porque cada uno las cambie a su antojo, sino porque hay mas de 150 estilos de jugarlo. Desde los más estratégicos hasta los más agresivos.
¿Pero de que se trata el juego? Yo, personalmente lo definiría como adivinar las intenciones y cartas de tus oponentes, sabiendo como actúan. No hablo de los que les tocan buenas cartas y se emocionan o ponen fingida cara de perdedor. No, hablo de quien de verdad sabe ocultar bien lo que tiene (La tan llamada cara de poker). Y es esta la razón por la que no se necesita dinero para que sea emocionante. Es una batalla de egos, o como queráis llamarlas en las que no siempre, tener una buena mano significa la victoria.