24 de Junio de 2017
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Análisis y Repaso: Distrito 13 Vs. Brick Mansions, o como no se ha de hacer un remake.

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Original vs Remake.
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Hace poco, mi prometida y yo hemos tenido el placer de disfrutar de una excelente película de acción llamada Distrito 13 (Como he ido repitiendo cual loro en mis últimas entradas). Producida por Luc Besson y dirigida por Pierre Morel (Director de la 1º película de Venganza –Taken en inglés-), ha sido toda una sorpresa.

Pierre Morel sabe cómo dirigir películas de acción y sabe cómo hacer que una película del género resulte interesante. A su vez, la película tiene un guión simple pero sólido y se toma su tiempo en presentarte el día a día de la Francia “futurista” en la que se ambienta. Las actuaciones son sobresalientes, y más cuando te das cuenta de que los protagonistas no son actores propiamente dichos, sino coordinadores de dobles en películas de acción, especialistas en motion capture… David Belle, que es uno de los dos, introdujo el parkour en Francia. Imaginad el nivel. Es una cinta sólida, divertida, bien hecha y redonda. Quiero señalar que se estrenó en 2004, y estamos a 2015 que es cuando la he visto por primera vez. Si, aguanta el tipo.

Tras ver la secuela, -Distrito 13 Ultimatum-, que es bastante estándar (No es mala, pero tampoco buena), me enteré de que se había hecho un remake de la original en 2014. Sinceramente, es la primera vez que pienso que un remake no es necesario. Y entonces pensé que quizá aportaría otro punto de vista a la franquicia, así que en compañía de mi prometida, vi la película. Y… por decirlo de una forma suave, menuda catástrofe. Preguntaré lo siguiente ¿Cómo puede ser, que una copia 1:1 en un 90% de la original, sea peor? ¿Y cómo puede ser que el 10% nuevo sean chorradas o cosas que no tienen puto sentido? Vayamos punto por punto para descubrirlo:

1) Los Actores:

En la original tenemos a Cyrill Raffaelli como Damian Tomaso, oficial de policía que no solo sigue el reglamento al pie de la letra, sino que cree en la justicia y hará lo que sea por llevarla a cabo. David Belle interpreta a Leito, un criminal de guante blanco al que no le gustan las drogas e inicia una guerra contra otro señor de la guerra de los que, sinceramente, no pueden dar más asco (No por escatológico, sino por los pocos escrúpulos que tiene). Los secundarios son todos memorables, desde el comentado jefe de la mafia hasta K2, pasando por la hermana de Leito que no pocas veces demuestra tener unos ovarios de acero (Personalmente, prefiero no soltar muchos más spoilers porque merece la pena verlo).

En el remake, el tristemente fallecido Paul Walker interpreta a Damian, esta vez apellidado Coller, el cual es idéntico al de la historia original, salvando el hecho de que a este personaje, su padre murió a manos del malo principal de la historia. Es decir, tenemos la típica y tópica subtrama de venganza que huele a refrito pakistaní. Y encima, te meten el giro de guión mas refritado aún de que el malo de la historia no tuvo nada que ver, sino que era un policia corrupto quien lo mató al final. Esto aparte de visto hasta en las etiquetas del gel de baño FA, es totalmente innecesario y no aporta nada. Porque, ya sabéis, al público no le basta que un policía sea honrado y quiera hacer cumplir la ley. No señor, hay que poner algo triste en su pasado porque sino la gente puede que no simpatice con él {/irony}.

David Belle vuelve interpretando a Leito, y mientras en la original se salía, en esta hace un papel bastante discreto, entre otras porque apenas comparte protagonismo con el personaje de Paul Walker. En la original los dos protagonistas tenían el mismo tiempo en pantalla, dándonos uno de los mejores dúos del cine de acción. Aquí todo parece un vehículo para el lucimiento de Paul Walker que no lo hace mal, pero el guión no da para más y poco puede hacer él para soportar el peso del mismo.

De los secundarios, ninguno se te queda en la mente a excepción del rapero de turno, RZA, que interpreta al mafioso de turno, y es por una incoherencia de cojones que ocurre al final de la película.
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Parkour, Tiroteos y emocion a partes iguales Vs Tiroteos insipidos, diálogos de parvulario y dos saltos en toda la película.
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2) Acción:

La original es, a falta de otra palabra más refinada, acojonante. Al ser los dos protagonistas expertos en coreografiar dobles, y uno de ellos fundador del parkour en Francia, uno ya sabe que no va a salir decepcionado. Y así es. Ninguno de los saltos que se ven en la película son falsos. Uno de esos saltos, literalmente, te acojona cuando te enteras de que fue real, es decir, de edificio a edificio, y te das cuenta de los cojones que le echa el señor Belle. Las peleas están muy bien filmadas y Cyril Raffaelli demuestra el porqué de que sea coordinador de dobles y coreografiador de peleas. Todo un espectáculo.

A su vez todo está bien dosificado entre acrobacias, ostias y diálogos. Todo está bien hecho de forma que nunca te satures de adrenalina, o te aburras por exceso de hablar.

Por desgracia, tenemos lo opuesto en Brick Mansions. Paul Walker obviamente no practicaba Parkour, y eso unido a que David Belle no le dejan lucirse tanto como debería, nos deja solo las secuencias de cuerpo a cuerpo y tiroteos de Paul Walker, que no están mal, pero tampoco destacan. Y mientras que en la original dejan claro que Damian es un atleta consumado, ágil, rápido y letal, en esta es un policía normal. Con lo que no tiene sentido que le asignen la misión de la trama de desactivar la bomba. En la original si lo tiene puesto que Tomaso es el mejor de los policías, pero en la de Walker, no.

Así que para tapar la falta de acción nos quedan los diálogos. Y estos aburren hasta las piedras. Y no por malos, sino porque lo alargan hasta el infinito. La original no tiene un guión de Shakespeare ni lo necesita. Argumento simple pero coherente y ya está. El remake intenta extender lo inextendible.
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Todos en la imagen rezuman carisma vs ¿Carisma y Coherencia? ¿LOQUE?.
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3) Guión:

Aquí voy a decir el que es el a mi juicio el único punto débil de la original: Se ambienta en 2013. Y si, eso puede ser un pequeño contratiempo. No tengo problemas con que una película futurista especifique el año, pero si vas a situarla en un futuro cercano, pon eso: “En un futuro cercano”. Lo digo porque, cuando se establece la película en nuestra realidad a pocos años de donde estemos, y llega la fecha que dice en la película y ves que eso no pasa, pierde un poco de “suspensión de incredulidad”. No es algo realmente grave, pero está ahí.

El guión de la primera se toma su tiempo para presentarnos a nuestros dos protagonistas. Uno es un criminal pero de los “buenos”, es decir, que no trafica con drogas o armas, que precisamente, por un mafioso y su intento de traficar en su área con droga, le declara una guerra de un solo hombre. Aquí vemos como Leito siempre va un paso por delante de sus enemigos, aunque al final del prólogo comete un fallo con el que no contaba (Ni él ni el espectador). Damian por otro lado se nos presenta como policía infiltrado que es de los que planean antes de lanzarse a la piscina, pero no es del todo inútil improvisando, aunque no le guste.

Establecido esto, llegamos al arco argumental de la película en sí, y es una bomba que en 24 horas hará explosión en el distrito 13. Damian es forzado a aceptar la misión de desactivarla, e intenta engañar a Leito haciéndole creer que es otro criminal para que le guíe por el distrito 13, pero este último no se lo traga y desde un primer momento se cosca de que es policía. Al poco de esto se darán cuenta de que separados no llegarán lejos y forjan una alianza sabiendo que aunque son de mundos distintos, pueden confiar el uno en el otro. Esto es un giro muy bueno, puesto que lo típico en estas películas es que el otro personaje se entere al final y de lugar al típico momento pelea. Pero aquí todos los personajes son inteligentes y para nada cascarones vacíos.

El remake hace lo mismo punto por punto, salvo que añade un personaje del bando de los malos (Una mujer negra) que sinceramente, para lo que hace, mejor que no la hubiesen puesto. Eso sí, esta película lejos de esto se marca un “¿Pero qué cojones?” de los que marcan época para mal:

El personaje de RZA, el mafioso maloso (Que no llega ni a 1/10 parte de la maldad del original) acaba volviéndose “bueno” en el sentido de que no mata a los protagonistas y les ayuda de repente (Cambio de conciencia porque si). Pero se prepara, tras parar la bomba, para presentarse a las elecciones de Brick Mansions. Y el personaje de Paul Walker, un policía que, recordemos, defiende el cumplir la ley, no solo lo apoya (A un mafioso que trafica con drogas y armas) sino que se deja sobornar por él con un coche para que le apoye en las elecciones. Y las encuestas lo ponen como favorito para ganar dichas elecciones.

ME CAGO EN VUESTROS PUTOS MUERTOS.
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Carisma vs Anticarisma.
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Que cuando lo pienso, no es tan raro. Aquí en España la gente sabe que los políticos a los que votan roban a dos manos y cometen crímenes a pares y les siguen votando, así que no es poco realista. El problema es que, aparte de lo enfermo de ese mensaje final, corrompe por completo la moraleja de la original.

Esta era “los criminales también son personas”, “no todos los que han incumplido la ley son monstruos” y la hipocresía de los que se creen por encima de los criminales. De hecho, hijoputas y héroes hay en ambos bandos y eso la original lo deja claro.

En el remake ese mensaje se pierde totalmente.

4) Conclusiones:

Brick Mansions es un remake no solo innecesario, sino totalmente irrespetuoso con el material original. Y lo peor es que el guión tanto de la original como del remake, es de las mismas personas, Luc Besson y Bibi Naceri. Yo, personalmente, quiero creer que en la ficha eso de guión quiere decir “original” y que el del remake lo han modificado otras personas, porque si no, no entiendo porque han hecho lo que han hecho.
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Comerse la pantalla en la primera escena y acabar siendo grande vs Error 404 carisma e importarme un comino not found.
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Tenemos las típicas americanadas malas de cliché (Policia con historia de venganza, disparo al bueno a cámara lenta de cara al final, etc) añadiendo tiroteos insípidos y pasa el protagonismo al personaje de Paul Walker, que no lo hace mal, pero siendo honestos, ningún actor podría haber hecho funcionar ese rol.

Y recomiendo ver ambas películas a todos los que os quejáis de los remakes, para que veáis que os quejáis por nada. Hasta el remake de Desafío Total de entrada, nos da algo diferente de la original (No está Marte por ningún lado así a primera vista) con lo cual, intenta ofrecer algo nuevo.

Un buen remake ha de coger la idea original y aportar situaciones completamente nuevas. Puede gustar más o menos que la original, pero al menos habrá hecho el esfuerzo de no copiar y pegar. Eso es precisamente lo que hace Brick Mansions. Copypaste 1:1 de la original, y las 3 cosas que pone son pequeñas, innecesarias y te hcen preguntarte a cada segundo “¿Y porque no pongo la original y me dejo de gilipolleces?”

Nota: Al final del remake, le dedican la película a Paul Walker. Todo un detalle. Irónicamente lo único que me gustó del remake.
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