23 de Agosto de 2017
Oct
31

3 GRANDES DECEPCIONES

Mis peores momentos como aficionado a los videojuegos han venido al descubrir por primera vez la existencia de una serie de títulos que desde el momento en que los vi me produjeron muy malas impresiones.

El primero de ellos fue en los orígenes del mundillo. Después de haber jugado con Pong y Space Invader o algún que otro clon. Después de haber pasado horas y horas frente al magnífico e insuperable Phoenix con sus variadas fases con oleadas de enemigos diferentes y con un jefe de final de fase enorme.

Pues bien, mi impresión negativa me lo produjo el descubrir en el lugar habitual donde disfrutaba con este mencionado matamarcianos una nueva máquina en su sustitución.

Una cosa horrible con gráficos muy lineales de forma laberíntica en donde movías un hambriento círculo que abría y cerraba su boca para tragarse a unos puntitos y que era perseguido por unos fantasmas.

Se llamaba Comecocos o Pacman.

 

Lo único que me gustó de esta recreativa eran las animaciones que aparecían cada x número de fases pasadas.

¿Por qué no me gustó? porque tenía muy fresco en la cabeza la cantidad de horas de diversión que me había proporcionado el Phoenix con sus variados enemigos de fase y con aquel genial especie de barco final y lo insulso y aburrido que era este pegajoso Pacman con sus fases repetitivas.

Era aburrido desde el primer vistazo. Pero cambiemos de tercio. Si los gráficos lineales me parecieron molestos imaginaos lo traumático que fue mi siguiente decepción.

Una pantalla estática donde sólo había figuras geométricas. Cuadrados, barras, eles. Que giraban en un sentido o en otro al pulsar el botón correspondiente y que debías de colocar de determinada manera y dejarlas caer, para completar así unas líneas que desaparecían para darte un poco de respiro porque si las tiras incompletas llegaban hasta la cima perdías la partida.

Sí, estoy hablando del Tetris. De ese título que dicen los estudiosos hace segregar a las mujeres una determinada sustancia que causa en ellas un placer semejante al orgasmo pero en dosis muy pequeñas. (Y mira que yo lo intento con mis novias, dale que dale pero, nada de nada).

 

Con el tiempo esa mala impresión fue menguando pero sigo sin ver con buenos ojos la obra de Alekséi Pázhitnov y todos sus clones. Pero admiro lo revolucionario de la idea que marcó un antes y un después en un saturado mercado creando un nuevo género completamente diferente a todo lo que existía.

Mi última gran decepción fue mucho tiempo después de haber desconectado de los salones de recreativas.

Estaba de alquiler en un piso en San Juan de Alicante y la primera noche de domingo que pasé allí me bajé para reconocer un poco la zona y descubrí una de estas salas casi pegado a mi puerta.

Después de echar un rápido vistazo vi a una pequeña figura de puntillas sobre una máquina. Un niño de apenas cinco o seis años que no paraba de golpear sus desgastados botones.

Me acerqué por curiosidad para ver a qué jugaba aquel niño tan pequeño y lo primero que vi fue unos soberbios y maravillosos gráficos en donde unos grandes sprites de llamativo diseño se movían con una fluidez muy agradable. 

Pero fue odio a primera vista.

A pesar de todas sus buenas cualidades no me atrajo en absoluto. Me pareció un completo desperdicio. Tanto gráfico para tan poca chicha. Al final resultaba un escenario bonito en donde dos únicos contrincantes peleaban hasta el abatimiento de uno de ellos. Una especie de Yie Ar Kung Fu pero más bonito y con más técnicas.

Me dio asco su forma de controlar los golpes especiales. El concepto en general.

Con unos diseños de comic barato americano con hombres bestia, chinitas tetonas y pinta monas vestidos con karategi.

Con el pasar de los días fui descubriendo al usuario medio al que le gustaba perder el tiempo con este título. Gente de poco nivel cultural, con instintos agresivos o que tenían algún que otro tipo de problema para integrarse plenamente en la sociedad. Personas que satisfacían así una carencia afectiva. Y me di cuenta de que casi todas vestían con el mismo uniforme de la vida. En una mano solían agarrar con firmeza un cigarrillo y en uno de los lados de la cintura, preferíblemente el izquierdo, colgaban el móvil de manera muy visible. (Sí, algo así como Emilio, el portero de Aquí no hay quien viva

No iba mal encaminado en mi odio. Porque fue el principio del fin de la completa desaparición de todos los géneros que a mi me apasionaban.

Surgieron los clones por todas partes y fueron desapareciendo lentamente de los salones los juegos de naves, sagas como Rygar, Shinobi, Gryzor, Rolling Thunder,...

Te acercabas a unos recreativos y sólo veías clones de este juego por todas partes. Y los jugadores como yo teníamos que conformarnos con máquinas bastante viejas de nuestros géneros preferidos.

Y lo peor de todo es que esta maldita moda se extendió en las Consolas. Fue el colapso total.

Ah, vaya. Aun no he mencionado al innombrable. Estoy hablando de mi juego más odiado, el "maravilloso e inigualable" Street Fighter II o la peste que acabó con todo lo bueno conocido.

 

(Permitidme este pequeño desahogo. Espero que nadie se sienta ofendido. Es mucha la rabia acumulada y mucho el daño que me hizo este título. Lo siento, no creo que todos sus seguidores sean como he descrito. Pero si alguna vez echáis una partidita mirad al que tenéís a vuestro lado)

Ahora resulta que todo vuelve a empezar con Street Fighter IV. Esto se merece un Himno. Lo llamaré "El retorno". Para celebrar este notable acontecimiento adoptemos un estilo de música que se llevaba mucho por la época del SF2. Pongamos usa sirena de llamada para atraer a los "Emis"(de Emilio-Emos), un poquito de sinte cañero con una voz traviesa y una melodía pegadiza.

Ya está. La he compuesto rápido pero por lo menos me ha servido para recordar momentos pasados más felices:

http://www.ourstage.com/tracks/LFFOCKBBGIHJ-the-unexpected-r eturn

SNABISCH 25 Aniversario

 

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2 Comentarios:

Jeje yo creo que haces las

Jeje yo creo que haces las entradas para llamar la atención... Antes leí lo del Thunder Force IV y ahora ésto... Lo del Pac-Man y lo del Tetris lo puedo incluso entender, pero lo del Street Fighter II... ¿existe una sóla persona a la que no le guste ese juego?.

Eres un crack!!

A mi no me gusta el street

A mi no me gusta el street fighter, estoy de acuerdo en todo lo que ha dicho...