21 de Agosto de 2017
Nov
30

Relatos: HIPOTÉTICO CASO

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Un cliente entra a última hora a una tienda de videojuegos. Sábado por la noche. En el establecimiento sólo quedan un dependiente ordenando las cajas, una pareja que sale por la puerta y otro dependiente en el mostrador: 

Cliente:  -Hola. ¿Tienen el Call of Duty?

Dependiente: -¿Cual de ellos? 

C: -Pues el último que ha salido. El Black Ops.

D: -Sí, salió el viernes pasado. Tengo varias unidades disponibles en el almacén. ¿Me acompaña al interior si es tan amable?

El cliente sorprendido y un poco dudoso le sigue al paso. Pensando en que nunca había entrado en el almacén de una tienda de videojuegos.

Está todo lleno de estanterías repletas de cajas mal ordenadas. En el suelo unos paquetes de cartón esperan para ser abiertos.

El dependiente coge de una estantería un juego precintado y se dirige hacia una mesa que hay en el centro de la habitación.

El cliente lo sigue hasta allí.

D: -¿Me hace el favor de sentarse?

C: -Claro,- (Empieza el desconcierto)

D: -¿Me permite su DNI? 

El cliente se siente desorientado. Lo están tratando como a un vulgar chorizo al que han pillado en plena faena.

D: -¡Todo en orden!- (Después de teclear en un ordenador devuelve el carnet al cliente)

D: -Necesitaría que me contestara a una serie de preguntas cortas. Son tipo test. Y nos va a servir para evaluar su agresividad.

El cliente no da crédito a lo que acaba de escuchar. Se siente como el objetivo de una broma bien elaborada.

C: -¿Qué me está contando?, ¿Es una broma?

D: -No se preocupe. Es una mera formalidad.- (Le hace una mueca simpática para que el interrogado se sienta más cómodo. 

C: -Esto me parece un abuso.

D: -Son unas preguntas sencillas. En un momento hemos terminado. 

C: -¡Vale!, pero esto es muy raro

El dependiente hace las pertinentes preguntas al cliente que las va contestando con soltura. En unos pocos minutos ha terminado el test.

El interrogador mira con atención el resultado del interrogatorio que ha ido anotando en una hoja. Hay algo que no acaba de convencerle.

D: -Cotejando los datos de los que dispongo me permito indicarle que necesito hacerle una prueba más.

C: Me parece que ya os estáis pasando con tanta chorrada. ¡Lo único que quiero es mi juego y largarme!

D: -¡Discúlpeme! Es un breve formulario. Lo que llamamos una hoja de intencionalidad. 

C: -¿Esto qué es?, ¿Cachondeo? ¿Dónde está la cámara oculta?

D: -¡Lo siento caballero! Nos obliga la nueva normativa europea. Tiene que rellenarme este último formulario y podrá marcharse a su casa con el juego. Piense que es por motivos de Seguridad Nacional.

El cliente, convencido de que se trata de una broma decide seguirle la corriente.

Empieza a rellenar los formularios dejando escapar de vez en cuando una breve sonrisa al leer alguna de las absurdas preguntas. Preguntas similares a:

- ¿Piensa usted atentar contra la vida de algún cargo político?

Son cuestiones tan absurdas, que el cliente se siente un poco más tranquilo. Lo toma como la prueba definitiva de que están jugando con él, pero que al final va a quedar todo como una simple gracia en la que ambos, dependiente y cliente se partirán el pecho de la risa.

Una vez completados los formularios se los pasa a su interrogador.

El dependiente los revisa y da el visto bueno.

D: -Bueno, hemos terminado. Aquí tiene su juego. Si me hace el favor de pasar por caja y abonarme el importe que indica en la esquina superior derecha ya se podrá marchar a su casa.

El cliente no da crédito. La pesadilla está a punto de llegar a su fin.

Introduce la mano en el bolsillo, saca la cartera y paga la cantidad exacta que pone en la etiqueta del juego.

D: -¡Disculpe todas las molestias que le haya podido causar pero era necesario! No puedo explicarle la razón. Muchas gracias por su comprensión y por favor, no cuente lo que aquí ha pasado a nadie.

El cliente sale por la puerta incrédulo. Se siente aturdido. Va camino del aparcamiento.

Una sombra en la noche se cruza en su camino. Lo último que le da tiempo a ver es una enorme mano dirigirse hacia su cara.

Alguien le tapa la boca y haciendo un movimiento brusco lo introduce en una camioneta.

 

CAPITULO 2:

 

 

Casa de Daniel. 11 de la noche del sábado.

María: -¿Donde se habrá metido el pesao de mi novio? Se fue a las 9 y no he vuelto a saber nada de él.

Una hermosa muchacha de 22 años se movía de un sitio para otro presa de la inquietud.

Pasados unos minutos más no puede soportar la espera y decide llamarlo al móvil.

Nada. Aparece la típica voz que avisa de que el celular contactado está apagado o fuera de cobertura.

María se extraña mucho pues nunca antes ha tenido problemas de cobertura en todo el camino que va hasta el centro comercial. Se queda un segundo pensativa y marca otro número en el móvil.

-¡Diga!- Contesta una voz al otro lado de la línea.

- Hola, soy María la novia de Daniel. Te llamo porque hace dos horas se fue al centro comercial a comprarse un juego y aún no ha vuelto. He pensado que podría estar en tu casa.

- Pues, no. Aquí no ha venido. Estuve con él el martes y me dijo que se iba a comprar el Call of Duty hoy sábado pero no sé más. No te preocupes, seguro que se ha retrasado por algo. Con las ganas que tiene de jugarlo...

- Si lo ves o te llama dile que estoy preocupada buscándola como una loca, ¿vale?

- ¡Vale! te dejo que tengo una emergencia.

- ¡Hasta luego!

Las horas van pasando y no sucede nada. Ninguna llamada, ninguna pista.

Son las dos de la madrugada y María está muy preocupada. Sabe que Daniel no es así. Él siempre avisa cuando le surge una situación especial.

Decide llamar a su suegra.

Marca los números que tanta antipatía le producen y mantiene la mirada perdida mientras suspira. 

Tardan unos minutos en contestar.

- ¡Diga! (con voz muy somnolienta)

- ¡Hola, soy María! Estoy muy asustada porque Dani se fue a las nueve y no ha vuelto.

- ¿Lo has llamado al móvil?

- ¡Sí!, primero lo he llamado a él y tiene el móvil apagado. Luego he llamado a Juan y no sabe nada de él.

La familia pone en funcionamiento una maniobra para intentar localizarlo pero todos sus intentos son en vano.

 

CAPITULO 3:

El empujón es tan grande que cae de bruces en el interior de la camioneta golpeándose la cabeza.

Antes de perder el conocimiento escucha unas palabras en inglés.

No sabe cuanto tiempo ha pasado. Le duele la cabeza. Apenas recuerda nada. Conforme va despejándose su mente los recuerdos van tomando forma.

-Es una locura. Fui a comprarme un juego y ahora estoy secuestrado camino de Dios sabe donde.

-¿Tendrá algo que ver con el extraño episodio de la tienda?

La camioneta se pierde por la lejanía dejando atrás la ciudad.

Durante el viaje, el aturdimiento que tiene Daniel ha pasado al desconcierto y luego a la ira.

El juego permanece a su derecha en el suelo del vehículo.

Va revisando cada centímetro de la estructura metálica buscando puntos débiles. Alguna forma de escapar.

Se acerca a la puerta e intenta abrirla forzándola. Es inútil.

Se sienta a esperar. No le queda otra.

Escarba en el pantalón y se da cuenta de que no lleva el móvil.

- ¡Juraría que lo llevaba encima!

Se concentra en escuchar los ruidos externos pero no llega a detectar sonido alguno. Es inútil, todo está insonorizado.

Al poco rato, el vehículo va descendiendo de velocidad hasta detenerse.

Daniel se siente más asustado que nunca.

Se abre la puerta de golpe y aparecen dos encapuchados con porras. Uno de ellos sube a por Dani.

El miedo lo tiene paralizado y se deja agarrar.

Le colocan una venda en los ojos y es empujado hacia afuera.

Siente como sus brazos son sujetados con firmeza.

Lo llevan caminando hasta una habitación en donde es colocado en una incómoda silla de metal frío.

Escucha una voz que parece venir de unos altavoces. Le están hablando en inglés.

Entiende algunas palabras sueltas. No comprende lo que acaban de decirle.

La voz para unos segundos y reinicia el discurso esta vez en español.

 

-Sr. Daniel, espero que este mal rato que le hemos hecho pasar no vaya a agriarle el carácter.

-Necesitamos de toda su comprensión. ¡Estése atento pues no se lo volveré a repetir! 

-Usted no sabe ni sabrá nunca quienes somos. Le hemos escogido para hacerle una serie de pruebas que ahora mismo no voy a describirle. Por ahora es pronto.

- Luego, de aquí a un rato, mis hombres lo acompañaran a una sala en la que quiero se relaje.

-Puede descansar un par de horas si lo cree necesario.

-¡Y espero por su bien que no haga ninguna tontería!

Las dos horas se hicieron eternas. La venda en los ojos empezaba a hacerle daño.

Tenía los brazos atados a la silla y apenas podía realizar ningún movimiento.

Aun estando en esas condiciones consiguió quitarse de encima un poco la tensión que acumulaba.

La respiración se hizo más pausada. La tranquilidad empezó a invadir su maltrecho cuerpo.

Estaba tan concentrado en sus pensamientos que no se dio cuenta de cuando entraron.

Lo cogieron de los brazos de nuevo y se lo llevaron a una sala.

Le quitaron la venda y lo primero que observó fue una enorme pantalla de televisión.

Junto a ella habían un montón de consolas: Wii, PS3, XBOX 360, DS, PSP y unos aparatos electrónicos que jamás había visto que bien podían pasar por modelos desconocidos de videoconsolas.

 

CAPITULO 4:

Los dos gorilas abandonaron la habitación dejándolo solo.

Todo lo que estaba sucediendo no tenía sentido.

Desde lo que había acontecido en la tienda, el secuestro y ahora esto. Era una locura.

El chirrido de la electricidad estática se escuchó a gran volumen. El altavoz estaba a punto de ponerse en marcha.

- ¡Escúcheme atentamente! Se encuentra en una habitación que dispone de todas las experiencias jugables más modernas del momento. Todas las consolas de videojuegos que tiene a la vista tienen un papel fundamental en un estudio social que se va a realizar con un sujeto elegido al azar, en este caso, usted.

- Quiero que tenga una experiencia en primera persona con cada uno de los aparatos que hay en la sala y que inmediatamente vaya rellenando las pertinentes notas que tiene a su lado izquierdo sobre la mesa.

- Queremos saber de su experiencia personal, sus impresiones con los juegos seleccionados. Sus sensaciones y necesidades que provoquen.

- Quiero oír por su propia voz si siente frío, calor, ira, ternura,...

- Debe reflejarlo todo en las notas.

- Tómese el tiempo que quiera. Cuanto antes termine mayores probabilidades tendrá de regresar con su familia.

- Debo advertirle de que vamos a colocarle unas ventosas en todo el cuerpo para registrar la actividad eléctrica de su organismo. ¡No se asuste!

- Cada cierto tiempo recibirá una descarga eléctrica con una intensidad que nosotros iremos seleccionando de menor a mayor. Empezaremos con las suaves hasta llegar a las más intensas.

- Su vida no correrá peligro en ningún momento.

- No debe bajo ningún concepto, suspender las partidas que empiece con los distintos aparatos.

- Nosotros le avisaremos cuando podrá descansar. 

Es discurso había dejado a Daniel sin palabras. Por lo menos ya tenía una pequeña explicación. Breve pero suficiente para hacer desaparecer un poco el malestar que lo azotaba.

Pero, ¿Sería verdad? ¿Seguro que terminaría todo en cuanto hiciese lo que le pedían? El comienzo no había sido muy bueno ya que lo habían secuestrado de mala manera y se había golpeado la cabeza contra la pared metálica de la camioneta haciéndole perder el sentido. Si sólo se trataba de un estudio social, ¿Qué demonios pintaban las descargas eléctricas? Sonaba todo más como un experimento militar, pero, ¿Con videojuegos? Todo era muy extraño.

Las últimas palabras del discurso dieron inicio a la prueba. Le habían puesto en todo el cuerpo unas ventosas blancas que serían los sensores que registrarían su actividad.

Encendió una de las consolas. Y se dispuso a echar una partida. En seguida aparecieron en la pantalla los conocidos muñequitos cabezones conocidos como Miis. Era un juego de tenis.

Así fue uno por uno probando juegos en todos los sistemas. Las partidas no eran muy largas pues eran interrumpidas por los secuaces obligándole a cambiar de máquina o de juego.

Sólo algunas partidas fueron de más duración.

Al principio las descargas eran muy pequeñas, casi inadvertidas. Empezaron como un cosquilleo. Las partidas más intensas y que requerían mayor concentración eran las que tenían las descargas más fuertes. 

Había momentos en que el dolor era insoportable pero él seguía sin soltar el mando y haciendo caso de las órdenes.

 

CAPITULO 5:

Al día siguiente, sin haber pegado ojo, María y los padres de Daniel se dirigieron a primera hora a la comisaría más próxima para dar parte de la desaparición. No quisieron llamar por la madrugada porque supuestamente hay que esperar unas cuantas horas para poder declararlo desaparecido.

Estuvieron informándose y esperaron su turno con gran ansiedad.

La gente que los rodeaba era de todo tipo. Igual se encontraban con chorizos esposados y escoltados por dos agentes o alguna que otra familia que venía a denunciar el robo en su vivienda.

Cuando les tocó a ellos, les hizo pasar un hombre de estatura mediana, con gafas de agradable aspecto.

Les hizo sentarse frente a él y empezaron las declaraciones mientras el agente escuchaba atentamente.

El policía les aconsejó que esperaran unas cuantas horas más, que todavía era muy pronto.

Les hizo ponerse en su lugar. Les preguntó si había mal ambiente entre los integrantes de la familia. De padres con hijos, si se llevaba bien con su mujer. ¿Cuándo había sido la última vez que habían discutido?

Les aseguró que hacer la denuncia de desaparición de una persona era algo muy serio y que debían de estar muy seguros.

La familia, medio convencida, le dio las gracias y se fueron a seguir la búsqueda para agotar todas las posibilidades.

Fueron llamando uno a uno a todos los amigos y amigas de Daniel. Preguntaron en los bares habituales, cafeterías.

La lista de posibilidades fue acotándose hasta que estuvieron seguros de que no se les escapaba nada.

Fue un suplicio.

María tenía constantemente los ojos enlagrimados. Los padres parecían guardar mejor la compostura.

La única posibilidad que les quedaba era acercarse el lunes al centro comercial y preguntar allí por si sabían algo ya que domingo estaba cerrado.

Volvieron a la comisaría y denunciaron finalmente la desaparición quedando con un agente que iría con ellos a primera hora del lunes al centro comercial a interrogar a los empleados de la tienda de juegos.

 

CAPITULO FINAL:

 

Tenía los ojos enrojecidos de pasar tantas horas delante de la pantalla. Las manos le dolían bastante. Pero sabía que no podía parar hasta que se lo ordenasen. No se fiaba de aquellos tipos.

Por fin la esperada voz sonó a través del altavoz y dio la orden de que parase.

Echó su cuerpo hacia atrás y soltó un largo suspiro de alivio.

Los días acontecían de la misma manera. Pasaba toda la mañana jugando y recibiendo descargas. Luego rellenaba las notas con sus conclusiones. Tenía un tiempo para descansar y alimentarse, para ir al aseo.

Por la tarde se repetía la misma operación. Jugaba y jugaba, escribía y funalmente dormía agotado hasta el siguiente día.

No estaba seguro pero para él habían pasado cinco días.

Su cuerpo estaba dolorido y muy enrojecido. Las descargas tan contínuas habían hecho mella en su organismo.

Quería que todo acabara. Poder irse de allí. Pensaba en su familia. En lo preocupados que estarían.

Esa última noche le había costado mucho conciliar el sueño.

Cuando lo despertaron su cuerpo era lo más parecido al de un zombie.

Como no podía caminar lo llevaron en peso hasta una habitación.

No se dio cuenta de que era la del principio. En donde la habían dado las instrucciones la primera vez. El contacto con el metal frío de la silla incómoda fue lo que le hizo recordar.

Los altavoces se pusieron en marcha.

- Tengo que decirle que la prueba ha finalizado. Por lo que hemos podido ir leyendo de sus anotaciones de momento ha sido un éxito. Estamos muy contentos con usted. Por ello le vamos a recompensar. Esta misma mañana será usted liberado. Por su seguridad le vamos a suministrar un medicamento que le hará olvidar todo lo que aquí ha pasado. Cuando despierte estará ustes seguramente con sus familiares. No creemos que recuerde nada, pero si por si acaso algo sucediera, si recordara lo más mínimo no debe hablar con nadie de esto. Y menos con la policía.

- ¿Desesa hacerme alguna pregnta?

- ¡Sí!. ¿A qué ha venido todo esto? ¿Por qué yo?

- Ya se lo dije en su día. Se trata de un experimento social en condiciones extremas. Hemos extraido de usted una serie de respuestas emocionales para un estudio prolongado que llevamos años realizando. Si le resulta agradable escuchar la frase: Ha sido usted un heroe, Gracias por todo lo que ha hecho por su país. Ya podrá hacerse una idea de quienes somos.

- Se trataba en general de estudiar a una serie de sujetos de distintos países y como respondían a los estímulos audiovisuales bajo presión. Un proyecto universal en el que han participado varios países con el liderato de los Estados Unidos.

-Todo lo que aquí le estoy explicando quedará borrado de su mente. Pero de manera que su subsconciente al haber sido saciado no buscará la necesidad de encontrar más respuestas.

-Puede pasar a la habitación contígua en donde podrá ducharse y ponerse ropa nueva.

Dando por finalizada la comunicación lo ayudaron a levantarse y lo dirigieron hacia la mencionada habitación.

Era un cuarto pequeño con ducha y unas perchas en donde colgaban unos pantalones y otra ropa que parecía estar hecha a su medida.

Abrió el grifo con la mano derecha y el agua caliente no tardó mucho en salir. Fue como si hubiese alcanzado el cielo. El contacto con el líquido le devolvió las ganas de vivir.

Cuando ya había limpiado todo su cuerpo la habitación se llenó de un humo denso.

Perdió el conocimiento.

Al volver en sí, no recordaba nada. La visión se depejó y se dio cuenta de que estaba frente a su casa.

Caminó el corto trecho que le separaba de la puerta principal y como un acto involuntario se metió la mano izquierda en el bolsillo de la chaqueta para coger las llaves.

Pero ahí no estaban. Tocó con los dedos algo. Parecía un papel.

Un coche de la policía hizo su aparición y seguramente lo reconocieron porque frenaron en seco y un agente bajó mirando en su dirección.

Sacó el papel que palpaba con los dedos y abriendo lo que pudo los ojos para ver más claro le pareció reconocer un cheque.

Un cheque que iba a su nombre. Intentó leer la cifra que ponía pero la cantidad de ceros no le permitía afinar bien los ojos.

Le pareció leer una cantidad próxima al millón de euros.

Instintivamente lo volvió a guardar al tiempo que se le acercó el agente.

Un pensamiento le vino de pronto a la cabeza.

No sabía porqué. Pero no volvería jamás a tocar un videojuego.

 

 

............................................................ .............FIN

 

SNABISCH 25 Aniversario

 

 

    

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9 Comentarios:

uuuhhh que miedoooo.....

no puedo esperar  a la otra parte , que nervios , que tension....

CONTINUARA : De las frases y palabras que mas odio esta es la segunda

La primera es " Solo te quiero como amigo"

Buena entrada , no puedo esperar a la siguiente.....

Buen primer capítulo. Creí

Buen primer capítulo. Creí que sería una entrada cómico-paródica, pero ya veo que me equivoqué. Ahora a esperar a ver como avanza la situación ^^

ya pensaba que en serio

ya pensaba que en serio habia salido una normativa de este tipo o que hablabas sobre venezuela 

buena historia, espero con ansias las siguientes partes.

saludos

5* 

 

Al principio pensé que te

Al principio pensé que te había pasado a ti xd, eso dice mucho de lo bien que esta escrito, espero el siguiente capi, si lo públicas no dudes en avisarme, o por mi blog o por mensaje privado.

Saludos y sigue asi.

 

NO ME DIGAS OTRA VEZ ESA

FATIDICA PALABRA: "CONTINUARA"

lo peor que puedes hacer a una persona es dejarla en ascuas ......

No es un final del todo feliz , pero es un final.

Al menos es un final feliz en lo que respecta a su cuenta corriente.... , si me llegan a embolsar tal cantidad , no me importaria pasar por esos "Examenes".....

Buena historia con mucho suspense y tension .Creo que has visto demasiado "Expediente X".....

P.D: ¿Unos medicamentos para no recordar nada?¡pero venga ya! , hubiera quedado mucho mejor esto:

Un Saludo! y "Los hechos descritos anteriormente no estan relacionados PARA NADA con ninguna agencia gubernamental , por su propio bien le aconsejo que no hable de esto con nadie , muchas gracias...."

Muy bueno, la verdad que

Muy bueno, la verdad que esta muy bien este toque de misterio XD, además de que parece una historia muy real.

Espero otros trabajos.

Bueno, casi un mes más

Bueno, casi un mes más tarde pero al fin he tenido tiempo para leerlo. Está muy bien, aunque las partes de la familia pierden un poco en comparación con las de Daniel.

Aún así muy buen relato. 

  Me has dejado en ascuas

  Me has dejado en ascuas hasta que logre acabarlo

Muy bien conseguido me ha gustado mucho

salu2