24 de Octubre de 2017
Feb
9

Relatos: Y si fuera cierto 4

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Por fin mi turno.

Ya era hora.

Aunque no sé de qué me alegro pues estoy un poco asustado.

Van a dormirme completamente para que la operación sea más cómoda.

Afuera, todo el mundo habla sobre la anestesia. De aquellos que quedaron mal parados de por vida o que la perdieron completamente.

Estoy en el pasillo acostado sobre la camilla y con la ropa ligera que ha sustituido mi ropa habitual. Voy a ser el siguiente.

Un enfermero avanza hacia mí empujando otra camilla.

Hay algo encima.

De lejos no acierto a distinguir que es. Sólo veo un bulto oscuro.

Al pasar a mi lado descubro para mi sorpresa que se trataba de una gran bolsa negra como de basura.

Pero es imposible, es demasiado grande y además es estúpido trasladar desecho encima de una camilla.

Veo brillar algo. Me ha parecido una cremallera.

Creo que ya empiezo a imaginar lo que es.

Entra por la puerta de mi izquierda a una habitación donde hace mucho frío pues mi cuerpo se estremece con un escalofrío.

¡Que mal presagio! 

La espera me está matando y ahora que he presenciado ese macabro espectáculo es mucho peor.

Oigo voces tras la puerta pero nadie viene a por mí.

¿Se han olvidado?

¡Ey!, ¡Estoy aquí! - Pienso para mis adentros.

Un agudo chirrido me hace salir de mis pensamientos.

Viene otra camilla.

Las ruedas giran lentamente y provocan un sonido agudo y estridente.

Las estoy imaginando. Cuando llega a mi altura veo una nueva camilla con otra especie de bolsa con cremallera.

Y van dos.

Dios, la espera se está haciendo eterna. Los minutos corren como si fueran horas.

Ya no estoy tan seguro de querer que me practiquen la operación.

El médico dijo que había muy pocas probabilidades de que la cosa se complicara.

Pero recuerdo bien que habló de un uno por ciento en los que sucede algo anormal.

¿Y si yo soy el uno por ciento?

Se abre la puerta misteriosa y el primer enfermero sale de ella con la camilla vacía.

Al poco rato, le sigue el segundo enfermero con la suya también vacía.

Estoy muy asustado.

Seguramente se trataba de cadáveres.

Empiezo a estar seguro de que me va tocar a mí la china. Yo soy el uno por ciento y con la mala suerte que siempre tengo seguramente no saldré de esta.

Me dispongo a bajar de mi camilla cuando aparecen dos personas con la cara tapada.

¡Oh!, ¡No!  ¡Dios mío! ¡Ya no quiero! ¡Tengo que salir de aquí!

No me había dado cuenta pero el gotero que tenía sobre mi cabeza ya llevaba bastante rato envenenando mi cuerpo.

Intento moverme pero lo tengo completamente adormilado.

Trato de decir unas palabras pero lo que piensa mi cerebro y lo que sale realmente de mi boca nada tiene que ver.

Hablan de que el calmante me ha hecho efecto y que ahora van a pinchar la anestesia definitiva.

Que horrible suena eso de "Anestesia Definitiva".

¿Qué habrán querido decir?

Mi mujer es la única que puede ayudarme. Pero se ha quedado en la sala de espera.

Necesito comunicarme con ella de alguna manera para que venga a por mí y me saque de aquí.

Empiezo a notar los efectos.

Los ojos se me están cerrando.

Por fin, cierro los ojos.

...........................

Unas voces alegres y unos golpecitos en el pecho me sacan del trance.

Me cuesta enfocar la mirada.

¿Cuanto tiempo he estado durmiendo?

Están hablando sobre la operación.

Lo sabía, uno de ellos ha cometido un error que ha provocado que la cosa se complicara.

Pero gracias a Dios me siento vivo.

Todavía no puedo mover mi cuerpo pero soy capaz de escuchar y de ver algunas sombras borrosas en la penetrante luz de la sala de operaciones.

Estoy tan concentrado en mis pensamientos que no escucho el ruido característico que hace la cremallera al subir.

La poca luz que era capaz de divisar se va apagando poco a poco y una masa oscura se la va tragando.

La cremallera pasa por encima de mis atónitos ojos.

¿Qué hacen?, ¡No me encierren aquí dentro que estoy vivo! 

Noto el movimiento de la camilla.

Se repite el reconocible chirriar de la rueda.

Por favor, ¡Sáquenme de aquí!

Lo último que recuerdo es que hacía mucho frío.

SNABISCH 25 Aniversario

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